“Moscú es una ciudad cara para vivir y para construir”, afirma Vladímir Jaijin, director general de GUP MNIITEP, la empresa estatal que se encarga de urbanizar la capital rusa. Jaijin, que ha participado en el salón inmobiliario Barcelona Meeting Point, matiza a continuación: “No es tan inasequible como otras grandes ciudades, por ejemplo, Nueva York o Tokio”, pero aún así, desde este organismo se considera que el precio medio de la vivienda en Moscú debería bajar entre un 25 y un 30%.

Con más de mil empleados, GUP MNIITEP es el responsable de un 70% de las viviendas que se construyen actualmente en la capital rusa y de un 80% de las guarderías y escuelas. “Nuestra tarea consiste en hacer accesible la vivienda para tanta gente como sea posible, así como construir escuelas y guarderías gratuitas para los ciudadanos”, definió Jaijin.

Esta institución se fundó en 1951 para abordar el grave problema de vivienda que sufrían muchos moscovitas, quienes vivían en barracas precarias y en apartamentos compartidos (las llamadas komunalkas). De sus despachos salieron miles de jrushchovkas, los pisos que se construyeron en la época de Nikita Jrushchov y que dignificaron la vida de muchos ciudadanos soviéticos, pero también escuelas, comedores comunitarios, tiendas, etcétera.

Los desafíos que tienen planteados ahora son otros. Moscú se ha convertido en una inmensa urbe de 15 millones de habitantes. Precisamente este año se ha hecho una convocatoria internacional para aumentar en 2,5 veces la superficie de la capital rusa y para urbanizar este nuevo Moscú. Uno de los proyectos finalistas llevaba firma catalana, el diseñado por los despachos de Barcelona Regional (cuyos representantes estaban presentes en la conferencia de Vladímir Jaijin) y Ricardo Bofill.

El director general de MNIITEP no dudó un momento en defender la necesidad de esta ampliación, que algunos rechazan por su gran envergadura. Jaijin calificó de “correcto y necesario” el crecimiento de Moscú y lo argumentó diciendo que una urbe de 15 millones de habitantes no se puede permitir tener hectáreas con poca densidad poblacional.

Ahora bien, también reconoció que “no nos podemos olvidar de los territorios que ya existen, zonas industriales obsoletas y bloques de pisos muy antiguos que necesitan ser rehabilitados. Esta es la esencia de nuestro trabajo”, apuntó. También se mostró partidario de “aumentar la capacidad de la ciudad sin aumentar la superficie”.

En este sentido, explicó que el año pasado MNIITEP decidió empezar a internacionalizarse. Entraron en contacto con la fundación española Metrópolis y acaban de presentar un proyecto al Ayuntamiento de Moscú de “optimización” de la ciudad en el que se demuestra que se pueden reorganizar las viviendas actuales de manera que se ganan millones de metros cuadrados para construir nuevos pisos. Este trabajo ha permitido además detectar cuáles son los puntos de interés de Moscú a la hora de construir nuevas viviendas, que se sitúan en la zona sureste de la ciudad, en el tercer anillo. Hay que tener en cuenta que la capital rusa tiene una estructura circular.

“No queremos construir más sino mejor”, afirmó Vladímir Jaijin, quien abogó por bajar entre seis y doce plantas la altura de los pisos de la capital que, tradicionalmente, tienen entre 17 y 25. También defendió la construcción de viviendas privadas aisladas. “Existen en todas las ciudades del mundo, excepto en Moscú”, dijo.

El director general del MNIITEP reconoció que el precio de la vivienda en la capital es un problema. “Hay muy buena oferta para la clase media-alta, pero poca para la clase media-baja”, admitió, aunque, desde la institución que dirige –aseguró- están intentando bajar los precios, tanto de las viviendas como de los solares.  

Uno de los puntos negros se encuentra en el centro de la ciudad. Allí “el ritmo de construcción es muy lento por no sobrecargar el sistema de transporte público, pero eso afecta negativamente al precio de la vivienda por la ley de la oferta y la demanda”.

Otra de las preocupaciones de esta empresa pública es el escaso número de plazas de parking que existen. Dedican grandes esfuerzos a paliar esta situación y construyen en planta baja en vez de hacerlo en subterráneo para abaratar los costes y que esto revierta en el comprador.