Estudiantes y jóvenes profesionales, representantes de clubes e independientes, chicos de Mar del Plata, Comodoro Rivadavia y Provincia de Buenos Aires, se reunieron el domingo pasado para hablar sobre sus inquietudes y el fortalecimiento de los vínculos entre la juventud rusa en Argentina y la patria histórica.

El Programa de Trabajo con los Compatriotas Rusos en el Extranjero para los años 2012-2014 fue aprobado mediante decreto presidencial el 13 de octubre del 2011. Contiene un planteamiento doble, orientado tanto a las diásporas locales, como a instituciones federales de Rusia que tienen que asegurar a las colectividades el apoyo material, logístico y financiero. Entre las actividades que contarán con ayuda estatal durante se encuentran: las conferencias internacionales de compatriotas rusos, las asesorías a los Consejos Coordinadores de las diásporas, las medidas referentes a la protección jurídica de los miembros de la colectividad rusa y la difusión y enseñanza de la lengua rusa.

El encuentro, organizado por el Consejo Coordinador de los Compatriotas Rusos en Argentina y auspiciado por la Embajada de la Federación Rusa, buscó unificar criterios en cuanto a las formas de trabajo en el interior de la diáspora.

Los jóvenes vieron un vídeo con un discurso de Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia; subrayaron la importancia de la lengua rusa como un factor cultural constituyente y plantearon la necesidad de 'rejuvenecer' la oferta cultural, diversificándola y haciéndola más atractiva para “los hijos de la globalización”.

Marfa Nekrásova, joven moscovita de 23 años, que actualmente realiza estudios en la Escuela Profesional de Cine de Eliseo Subiela de Buenos Aires opina: “Hay que salirse del cliché del 'Acorazado Potémkin' y de la propuesta de los clásicos. Son maravillosos pero no suficientes para que los jóvenes y adolescentes de hoy se identifiquen con ellos. Es necesario difundir muestras de la cultura popular actual: música, juegos, series de televisión y películas hechas por los cineastas nuevos, que hablen de nuestra realidad”.  

Por su parte, Alexánder Deméntyev, joven historiador de San Petersburgo, a pesar de  una permanencia en Argentina de apenas un año, alcanzó a dirigir un taller gratuito donde los compatriotas pueden conocer mejor sus raíces. El problema es que los inscritos han sido pocos y en su mayoría eran gente mayor. “Es necesario que la colectividad, sobre todo la nueva generación, comparta la memoria histórica. Al igual que el idioma, es un factor cohesionador y una forma de asegurar el traspaso cultural”, opina el historiador de 23 años.

 El embajador de la Federación Rusa en Argentina, Víctor Koronelli, también asistió al encuentro y se mostró satisfecho con sus resultados: “Hemos tenido una conversación útil e interesante. Es importante que los chicos no pierdan este ímpetu y sigan trabajando. Nosotros estaremos pendientes para brindarles siempre el apoyo necesario”.