Para poder conocer los sitios clave de la historia soviética basta con elegir un medio de transporte apropiado. No se necesita una máquina del tiempo. La conquista del Lejano Norte La construcción de las vías del Ferrocarril del Norte, que unía las costas del mar de Barents con las arterias fluviales de Siberia occidental, fue uno de los denominados “grandes proyectos de construcción del comunismo” más importantes.

Una enorme cantidad de jóvenes, representantes de las 70 nacionalidades de la URSS, fue trasladada a Siberia. La construcción de la mayor parte del ferrocarril, que se realizó bajo duras condiciones geológicas y climáticas (en ocasiones, la temperatura invernal superaba los 50º bajo cero), duró más de 12 años.

Uno de sus tramos más difíciles, el túnel Severomuyski, no se puso en funcionamiento hasta el año 2003. Los constructores del ferrocarril Baikal-Amur, en su mayoría jóvenes inspirados por las ideas de las hazañas del trabajo, dormían en casas de madera provisionales levantadas a lo largo de las vías en construcción.

Antes de las juventudes comunistas, en la construcción de estas vías habían trabajado presos: ya en 1932 en el Lejano Oriente se creó el campo correccional de trabajos forzados Baikal-Amur. Un campo de trabajo parecido administrado por el Gulag (Dirección General de Campos de Trabajo) existió entre 1947 y 1953 en el tramo Chum-Igarka, en los Urales Polares. Allí, 80.000 presos se dedicaron a la construcción de un tramo de vías menos afortunado en comparación con el tramo Baikal-Amur: el Ferrocarril del Círculo Polar, también conocido como el “Camino muerto”.

Partiendo del Círculo Polar, el ferrocarril debía unir los puntos septentrionales más importantes del país: desde Múrmansk hasta las ciudades de Chukotka, haciendo realidad la idea de la conquista del Lejano Norte ruso.

 Estos tramos de vías se llamaban oficialmente “Nº 501” y “Nº 503”, y en un principio eran secretas. El proyecto no estaba bien desarrollado, debido al breve período que se le asignó. La construcción se detuvo de golpe, sin finalizar, tras la muerte de Stalin en los años 50. Actualmente, la mayor parte del ferrocarril está abandonada.

No obstante, los historiadores y etnógrafos locales siguen luchando por la preservación y el mantenimiento de los campamentos como monumentos históricos. Uno de ellos se encuentra en Salejard: es un edificio de madera de la construcción Nº501, el teatro en el que interpretaban obras los propios presos.

La carrera espacial El vuelo Moscú-Sarátov dura sólo una hora y media, exactamente el tiempo que Yuri Gagarin permaneció en el espacio durante su primer viaje. Se deben recorrer 836 kilómetros hacia el sur de la capital para tocar el suelo en el que aterrizó el primer hombre que fue al espacio.

El 12 de abril de 1961 los especialistas en mecanización de Uzmorie (una aldea de la región de Sarátov) recibieron a Gagarin. Los acontecimientos históricos de ese año fueron inmortalizados no sólo en el Campo Conmemorativo de Gagarin, sino también en la memoria de los antiguos habitantes del pueblo.

Varios lugareños que vieron con sus propios ojos el aterrizaje de Gagarin y la cabina del Vostok siguen vivos. Y muchos más recuerdan cuando Gagarin visitó Uzmorie por segunda vez: el 6 de enero de 1965 le rindieron homenaje en el mismo sitio donde aterrizó. En la escuela de la aldea Uzmorie estudian “jóvenes gagarinianos”.

Niños con gorros de aviadores forman filas desde las puertas de la escuela hasta el museo Gagarin y levantan las manos en un saludo de Pioneros. Los “jóvenes gagarinianos” tienen su propio himno, juramento, sus discursos, todo a la manera de los scouts soviéticos.

Cuatro años después del aterrizaje, los campos agrícolas de Uzmorie se convirtieron en el complejo Campo de Gagarin, donde recuerdan al primer cosmonauta no sólo en el Día de la Cosmonáutica, sino de manera espontánea en más de una ocasión.

El canal construido en un tiempo récord El Canal del Mar Blanco-Báltico une la bahía Sorókskaya del Mar Blanco con la bahía Povenetskaya del lago Onega y reduce el camino entre el mar Báltico y el mar Blanco en 4000 kilómetros. Se construyó en 1933 en un tiempo récord: veinte meses.

Para su construcción se enviaron a cientos de miles de presos del Gulag. Fue una de las construcciones más significativas del “Primer plan quinquenal” de desarrollo de la economía, así como el primer proyecto de construcción de la Unión Soviética en el que participaban solamente presos. 

Hoy en día existe allí un museo histórico y a lo largo del canal se han erigido distintos monumentos a los prisioneros fallecidos durante la construcción. Durante los cruceros por el río se puede conocer la historia del Gulag y de la construcción de este canal.

Otros recuerdos de la URSS Moscú y San Petersburgo han conservado también el espíritu de la época soviética. Uno de los símbolos de la Revolución de Octubre, que señala el comienzo de una nueva época en la historia del país, es el buque Aurora, un crucero protegido que participó en varias guerras del siglo XX.

Hoy es un museo y patrimonio cultural de Rusia. Se encuentra permanentemente fondeado en la costa Petrográdskaya de San Petersburgo. Moscú, que volvió a ser la capital en la época soviética, puede presumir de una cantidad bastante numerosa de monumentos y lugares históricos: el parque de esculturas, el museo de la KGB, el museo de máquinas de juego soviéticas, las famosas cantinas de pastelitos que existen desde aquella época, los búnkers y los túneles subterráneos, todo esto se encuentra en el centro histórico de la capital.

Es decir, al alcance del viajero. Y sin máquina del tiempo. Después del aterrizaje de Yuri Gagarin en 1961, Uzmorie se convirtió en un complejo que conmemora al cosmonauta ruso. El buque Aurora, uno de los símbolos de la Revolución de Octubre, se encuentra fondeado en la costa de San Petersburgo.

El buque Aurora se encuentra fondeado permanentemente en la costa Petrográdskaya de San PetersburgoMonumento en honor a Yuri Gagarin en Uzmorie (región de Sarátov).