Realmente, no podía imaginar a la inteligente y chic Susan, que trabaja como productora de televisión, cubierta hasta los codos de harina y relleno de pelmenis. Tampoco que pudiese dedicar al proceso todo un día y  la mitad de otro. Pelmeni y Susan no parecían una buen combinación, si lo analizaba fríamente. La vida de Susan se parece poco a la de las mujeres de las antiguas tribus fino-ugrias que trajeron los pelmenis a las montañas de los Urales.

No se ve obligada a acarrear en sus desplazamientos todas sus provisiones cargadas a la espalda, así que realmente es irrelevante que los pelmenis puedan proteger a su familia de los depredadores, ya que la pasta que envuelve el relleno de carne disimula su olor. Este fue uno de los atractivos primordiales de los pelmenis para las tribus autóctonas de los Urales.

El clima en el que vive Susan, en Londres, no es lo suficientemente frío para lograr que los pelmenis se congelen inmediatamente, motivo por el que tuvieron tanto éxito entre las amas de casa siberianas. Estas se reunían cuando tras la matanza de un animal para crear una cadena de montaje que Henry Ford habría envidiado, manipulando la carne fresca y la sencilla masa para crear cientos de deliciosos pelmenis, que enterraban en la nieve para sellarlos y conservar su frescura, y de este modo, acumular víveres para el largo invierno siberiano.

Puestos a hacer pelmenis, te da igual hacer muchos, como dice el refrán ruso. Y tómate tu tiempo, porque “pel’meni ni terpyat speshki,”  los pelmenis no aguantan la prisa. Y aprende de los habitantes de Siberia, convence a algún amigo interesado en el tema y convierte los pelmenis en un trabajo de grupo.

Ingredientes

Para la masa:

3 tazas de harina

1 cucharadita de sal

3 huevos enteros

1/3 de taza de agua tibia

Para el relleno:

250 gramos de carne de ternera

250 gramos de carne de cerdo

1 cebolla

1 cucharada de sal

1 pellizco de pimienta negra

Se puede añadir un poquito de mejorana o especias al gusto. En realidad, los pelmenis siberianos clásicos no llevan ninguna especia, sino que se apoyan en la guarnición para que las bolitas tomen sabor. Pero la versión báltica de los pelmenis sí que incluye mejorana y creo que le da un toque a la carne.

Para hacer la masa: mezclar la harina y la sal en un bol grande. Hacer un agujero en el medio y echar el agua y los huevos. Ir trabajando y girando la masa en una superficie enharinada, amasando con las manos hasta que la masa es homogénea. Cubrirla y dejarla reposar durante una hora.

Para hacer el relleno: para las mujeres nómadas del pasado, esta parte suponía un duro trabajo, ya que tenían que cortar la carne en trozos diminutos. Yo usé mi picadora y me llevó unos 45 segundos. Picar la carne junto con la cebolla, la sal y las especias en una picadora hasta conseguir una masa suave. Tapar y reservar. 

Para montar los pelmenis: en este momento, añadí “una máquina para pasta” en la lista de cosas que quiero por Navidad. Si tienes una, sin ninguna duda debes quitarle el polvo y usarla. Yo extendí mi masa con un rodillo hasta dejarla muy fina, no más de 2 milímetros. Usando un molde para galletas o el borde de un vaso, cortar círculos de unos 7 cms de diámetro. Colocar una bola de relleno de carne en el centro de cada círculo; doblarla, haciendo un semicírculo que deje el relleno en medio y aplastar los bordes hasta sellarlos. Después, doblar esta media luna otra vez a la mitad y unir las dos puntas para darle al pelmeni su forma definitiva.

Hay una página muy completa dedicada a la historia, el arte y las tradiciones, pelemeni.ru, en la que se cuenta la venerable tradición de esconder una “sorpresa” en el último pelmeni de la tanda y la persona a la que le toca este pelmeni recibe la buena suerte que guarda: una monedita que significa riqueza, azúcar, que es amor....

Para cocer los pelmenis: poner una olla grande con agua salada al fuego y llevarla a ebullición. Añadir una cucharada de aceite al agua e ir dejando caer los pelmenis uno por uno, con cuidado de que no haya demasiados a la vez en la olla. Es importante que no se peguen unos a otros. Cocer durante 4 ó 6 minutos, o hasta que suban a la superficie del agua. Escurrir.

Para servir, sazonar y comer los pelmenis: los siberianos comen los pelmenis con vinagre picante y mostaza caliente. En la parte occidental de Rusia los suavizan con mantequilla derretida o nata agria. A menudo los pelmenis se sirven hervidos en caldo, como una sopa; para esto, introducir con cuidado los pelmenis ya cocidos en el caldo caliente, remover suavemente para que se calienten de manera uniforme y servir inmediatamente.

Priatnogo Appetita!

 

Receta adaptada de “Un regalo para las jóvenes amas de casa”, de Elena  Molojovets y “A la rusa”, de Darra Goldstien.