En opinión del Banco Mundial (BM), el modelo extensivo de desarrollo económico establecido por el gobierno se ha agotado. El nivel de ocupación laboral en Rusia ha alcanzado su máximo histórico

El modelo ya no puede crecer más, para dar un nuevo empujón al país son necesarias inversiones cualitativas y personal cualificado.  Dos componentes que, según el BM, de momento no se encuentran por ningún lado.

El nivel de empleo de la población es uno de los principales indicadores de la situación económica de Rusia, indica el BM. El desempleo alcanzó su mínimo histórico y este indicador ha estado bajando marcadamente tanto entre hombres como mujeres, en el campo y en las ciudades, y en general en todas los ámbitos empresariales. Según las estadísticas, es más común que los empleadores busquen trabajadores que al revés.

El porcentaje de población pobre (en base al nivel mínimo de supervivencia) ha descendido hasta el 12,5 %. Los expertos del BM afirman que todos estos indicadores, aunque formalmente positivos, indican una saturación, si no un recalentamiento, de la economía. Más aún, los indicadores del crecimiento de la productividad del trabajo y de los sueldos divergen cada vez más. En muchos sectores los sueldos han crecido hasta un 19 % más rápido. De media, la productividad del trabajo por hora de un trabajador en Rusia supone solo el 60 % del indicador análogo en los EEUU, lo que indica un riesgo para la competitividad de las empresas en el ámbito internacional.

El director de la representación del BM en Rusia, Mijáil Rutkovski, hizo el siguiente resumen: "Todavía no se ven factores que garanticen un crecimiento a largo plazo de las inversiones. Los inversores se situarán a la espera de que el gobierno tome medidas concretas. Pero si la inversión de capital no aumenta, la inflación crecerá". 

En cuanto al FMI, aunque se apoye en otros indicadores para hacer su análisis, el pronóstico general de la dinámica de crecimiento del PIB ruso es el mismo. Los factores principales que influirán en la economía rusa durante los próximos años, según el FMI, serán el precio del petróleo, los productos de alimentación, los metales y las materias primas en general.

En todos estos parámetros, a excepción de los metales, los pronósticos son pesimistas. El petróleo caerá, los precios de los productos de alimentación crecerán, pero la cotización de las materias primas en los últimos años subieron varias veces sin motivo aparente.  En cualquier caso, Rusia crecerá más rápido que la mayoría de los países desarrollados, para los que el FMI prevé un aumento de entre el 1,3 y el 1,5 %.