Un Hollywook a poco más de 100 kilómetros de Moscú en 2013. En Kolomna, en una antigua fábrica de seda. Es una casa de 100 millones de rublos para producir películas; un estudio con ambiciones internacionales por unos 3,2 millones de dólares. Es Kollywood, el sueño ruso hecho cine.

Estudios, edificios, espacios educativos para formar a los cineastas del futuro. Una industria capaz de acoger y desarrollar los talentos de un país que cambia y crece: creatividad para inmortalizar un mundo de gran riqueza cultural.

"Rusia es un estado increíblemente rico, puede producir material que tendrían buena acogida en todo el mundo", explica el crítico cinematográfico Víctor Matizen. "Existe la posibilidad de crear una escuela para jóvenes directores, que deben tener libertad para experimentar. Hacen falta mánagers inteligentes y funcionarios que no se entrometan". Y también hacen falta más fondos para financiar el centro.

Son necesarias también inversiones privadas para abrir hoteles y restaurantes en la antigua fábrica, además del dinero público que llega a través de un programa federal para la reestructuración de los edificios y la compra de equipamiento. Además, el Ministerio de Cultura de la región de Moscú contribuirá a financiar un departamento de vestuario y una sala de archivo de materiales. Según los analistas, se precisan unos 300 millones de rublos (unos 9,6 millones de dólares) para llevar a cabo el proyecto.

En los planes de los inversores, Kollywood deberá echar a andar por sí solo al cabo de un año de actividad. Nada de invertir fondos y más fondos: es una empresa independiente, que factura cifras importantes, gracias también a visitantes extranjeros, y que representa también una oportunidad de recaudación para el cine europeo.

"El cine ruso ofrece talentos increíbles, de locura. Es la gran novedad en Europa,  solo en Francia encontramos una producción de este nivel en la cinematografía moderna. Y Kollywood, un proyecto serio, solo puede contribuir a mejorar el sistema", explica Gianfranco Piccioli, histórico productor de películas italianas. 

Desde el pasado mes de junio, está realizando un film en coproducción con Rusia, Los pateadores, las historias de cuatro jugadores de 'fútbol florentino', una particular mezcla de fútbol y rugby del siglo XVI, que se evoca en el centro histórico de Florencia. Uno de los protagonistas es ruso, llevado a escena del joven Alexéi Vorobiov.

"En estos momentos, a causa sobre todo de nuestro inmovilismo, son los rusos los que nos traen las novedades a nosotros. Y en mis recientes viajes a Moscú he tenido ocasión de leer guiones y conocer a directores rusos: talentos jóvenes, grandes profesionales. Si consideramos las relaciones entre el cine europeo y el ruso, y nuestro bloqueo social, que invade la creatividad, es absolutamente necesario que nos dejemos llevar por esta oleada de novedades, este nuevo clima cultural y comercial".