El proceso de ratificación del acuerdo para evitar la doble imposición entre Rusia y Argentina ha durado 11 largos años. La Convención en sí entre los gobiernos, que reglamentó las relaciones mutuas fiscales, finalizó en Buenos Aires en noviembre de 2001. Pero tan solo a finales del mes pasado pudo ser ratificada por el parlamento ruso. A inicios de octubre el Presidente Vladímir Putin dio el visto bueno sobre la misma.

 

El director del consejo económico ruso-argentino, Dmitri Titov,  declaró a Rusia Hoy que se trata de un documento muy importante para ampliar las relaciones comerciales y de inversión entre Rusia y Argentina.

 

"La armonización de las imposiciones garantiza unas condiciones favorables para el comercio mutuo y un preciso control de la imposición sobre los dividendos ampliará las posibilidades de los dos países de invertir en el otro", declaró.

 

El documento define el régimen de imposición sobre los beneficios y el capital de las personas que tengan su residencia, su sede, su dirección o estén registrados en Rusia o en Argentina y garantiza que no haya discriminación fiscal. Regula también el procedimiento de revisión de recursos y demandas de los contribuyentes y de la ampliación de las demandas, así como las cuestiones del intercambio de información entre los órganos competentes de los dos estados y define los métodos de eliminación de la doble imposición.

 

En opinión de Titov, el documento permitirá crear una reserva para aumentar la circulación de mercancías de los actuales 2.000 millones de dólares a entre 5.000 y 10.0000 millones de dólares en los próximos seis años.

 

El empresario destacó que el documento trae algo de claridad a la división de dividendos en empresas comunes y otro tipo de ingresos.

 

La Convención define que los ingresos obtenidos de los bienes inmuebles se pagarán allí donde se encuentre la propiedad y que los beneficios serán cargados fiscalmente solo en el lugar donde está registrada la empresa.

 

Si la representación de la empresa trabaja en otro país, los beneficios que obtenga allí pagarán impuestos allí mismo. En cuanto a los beneficios obtenidos de la explotación de barcos y aviones en transportes internacionales, tan solo pagarán impuestos en su país. 

La imposición sobre los ingresos o los beneficios de la actividad empresarial tendrá lugar en otro país en caso de que la actividad se lleve a cabo en su territorio a través de una representación permanente. Además de esto en relación con el trabajo de construcción y montaje o las actividades de vigilancia relacionadas con el mismo queda establecido que los beneficios obtenidos por la actividad pagarán impuestos si la continuidad de dichos trabajos supera los seis meses o si, en el caso de servicios, incluidas las consultorías, supera en total un mes a lo largo de un año.

 

El documento establece que los dividendos pueden pagar impuestos en otro país (donde se encuentre el dueño de las acciones). Pero para esto hay que tributar allí donde se ubique la empresa. Sin embargo los impuestos no pueden superar el 10 % en caso de grandes paquetes de acciones (del 25 % en adelante) y un 15 % para los pequeños accionistas.

 

En cuanto a la doble imposición, en caso de tener que hacerlo, digamos en Rusia, estos se sustraerán automáticamente del impuesto sobre los ingresos y del impuesto sobre el capital en Argentina.

 

"El paso que hemos dado es grande, sin embargo es imprescindible recordar que a finales del año pasado Argentina introdujo una serie de limitaciones sobre las divisas y el capital que reducen la efectividad de la Convención recién ratificada", declaró Titov. Buenos Aires introdujo un control sobre la salida de divisas en una serie de sectores que hacen que los riesgos en cuanto a los dividendos sean muy altos.