La decisión refleja el fracaso en las negociaciones de un nuevo acuerdo operativo con el Kremlin, que se muestra cada vez más ambicioso por dar la imagen de una Rusia poderosa y patrocinadora y no de un país necesitado y receptor de ayudas internacionales.

El portavoz de UNICEF declaró que las negociaciones estaban centradas en una “nueva forma de colaboración”, pero no estaba claro cuáles de las actividades de la Agencia: la investigación sobre las cuestiones de infancia, la difusión de mejores prácticas o los proyectos de financiación, seguirían en pie bajo un nuevo arreglo.

En su comunicado enviado por correo electrónico, el portavoz regional John Budd especificó que UNICEF,  que lleva operando en Rusia desde el año 1997, cuenta con doce funcionarios en Moscú, la mayoría de los cuales está solicitando otros cargos en Rusia o en el propio UNICEF en otros países del mundo.

La posible retirada de UNICEF de Rusia no parece estar relacionada con la reciente retirada del país de USAID,  la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional que cesó sus operaciones en la Federación Rusa el pasado 1 de octubre tras ser acusada por el Kremlin de utilizar sus subvenciones para inmiscuirse en la política local.

Antiguos socios y personas cercanas a UNICEF señalan que la disminución de las actividades conllevará grandes perjuicios para el bienestar infantil en el país y que el deseo del gobierno ruso de ver a la UNICEF reduciendo su actividad es extraño dado el enfoque de este organismo en cuestiones de infancia.

“Creo que es una vergüenza y un grave error político”, dijo por teléfono Alexéi Golován, antiguo Defensor del Niño y actual miembro del Consejo Presidencial de Derechos Humanos. Golován constató que UNICEF proporcionó tanto una valiosa investigación, como una información sustancial sobre las mejores prácticas y directrices para mejorar la política en cuestiones de pobreza infantil y en el trato a los huérfanos y a los niños con discapacidad. 

Budd informó que UNICEF cerró su programa estatal y su oficina en Rusia el 31 de diciembre de 2011, fecha en la que también cesó la asignación de recursos del presupuesto regular de la Agencia, incluida la financiación de proyectos llevados a cabo por organizaciones no lucrativas del país.

En su lugar, la Oficina de Cooperación, que se gestiona desde Ginebra y cuenta con 12 empleados en Moscú, ha estado operando desde el 1 de enero y está cumpliendo con las obligaciones existentes. La única oficina de UNICEF fuera de Moscú se encontraba en la ciudad de Vladikavkaz, en el Cáucaso del Norte, fue cerrada el año pasado.

Budd aclaró que los fondos recaudados en Rusia hasta el año 2011 se agotarán para el final de este año. Por otra parte, las contribuciones de los años 2011 y 2012 de IKEA, el mayor socio corporativo de UNICEF, se destinarán a la ONG ‘Save the Children’ y se invertirán en Rusia.

Los principales objetivos de UNICEF en Rusia son la mejora de la atención sanitaria preventiva, la reducción del número de huérfanos y la promoción de los derechos del niño y siguen estando a la cabeza de las preocupaciones de la Agencia respecto a este país. 

Según un estudio de UNICEF del pasado mes de febrero, “más de 140.000 niños” están en distintas instituciones del Estado. El mismo estudio indica que desde el año 2000 no ha habido apenas descenso en este número. Las estadísticas estatales, en cambio, indican que el número de niños institucionalizados está cayendo.

No existe ningún mecanismo de seguimiento para los 20.000 jóvenes que salen de los orfelinatos cada año, pero los expertos estiman que tan sólo un 10% de ellos se logra adaptar a la vida normal. El resto se ve abocado al alcoholismo, la drogadicción, la delincuencia y el suicidio, según constatan los especialistas.

La salida de UNICEF de Rusia también podría afectar a la capacidad del país de poner en práctica una ambiciosa Estrategia Nacional para Niños, la primera de este tipo en Rusia, que ha sido aprobada este año. “Ahora, que por fin empezamos a poner en práctica esta estrategia, la presencia de UNICEF en Rusia es, según mi opinión, aún más importante de lo que pudo ser durante la crisis del 1998”, aseguró Golován.

Hace ya más de un año que se están prolongando las negociaciones entre  la UNICEF y el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. Tras la penuria económica de la década de los 1990, Rusia obtuvo grandes cantidades de ayudas internacionales. Sin embargo, la prosperidad de los últimos años ha llevado al gobierno a desear convertir Rusia en una nación donadora y reducir el flujo de ayuda exterior al país.

 “Ahora Rusia es uno de los ‘nuevos donantes’ y se niega a asumir la condición de una receptora de las ayudas al desarrollo de todas las organizaciones internacionales”, dijo Alexánder Lukashévich, portavoz del Ministerio de Exteriores el mes pasado, explicando las razones de la expulsión de USAID.

 A lo largo de los últimos seis años, el Kremlin ha incrementado cinco veces sus contribuciones a la ayuda para el exterior, llegando en el 2010 a la suma de 470 millones de dólares. Rusia también ha ofrecido fondos a Europa para ayudarle a salir a flote de sus problemas económicos y ha extendido miles de millones de dólares en forma de préstamos a la vecina Bielorrusia.

UNICEF opera en 157 países del mundo y tiene programas extensos en  economías emergente, tales como China, Brasil o India. Asimismo, lleva a cabo campañas de educación y de lobby en países desarrollados como, por ejemplo, la Gran Bretaña.

“Lo más importante es que nosotros no salimos de UNICEF o de la ONU”, acentuó en una conversación telefónica Pável Astájov, el Defensor del Niño, señalando el deseo de Rusia de continuar con la donación de fondos para los programas de UNICEF en otros países. “Nosotros seguimos cooperando con organizaciones internacionales”, dijo Astájov y añadió que la salida de UNICEF de Rusia no tendrá ningún impacto sobre su propio trabajo.

Artículo publicado originalmente en inglés en The Moscow Times.