En primer lugar, aunque la oposición tenga la mayoría en el parlamento, y pueda formar gobierno de manera independiente, tendrá unos adversarios incondicionales en los partidarios del actual partido en el poder. Por eso Ivanishvili, que ha celebrado la victoria, habla con cautela del inminente cambio en la élite y promete colaborar con el rival perdedor. El anuncio no es excesivo teniendo en cuenta el significativo apoyo que tiene el actual presidente de Georgia entre los silovikí (representantes de las estructuras de fuerza y de seguridad, nota de traducción). Por tanto, la negociación para repartir las futuras carteras ministeriales se espera larga.

En segundo lugar, con su carácter abierto, la mayoría de las declaraciones del multimillonario georgiano sobre las prioridades son de carácter general. Son más bien una declaración de intenciones y al mismo tiempo su autor intenta “satisfacer” a todas las partes interesadas. Al hablar sobre los objetivos geopolíticos, Ivanishvili anuncia: “nada sustituirá a la OTAN”.  Y plantea la integración con Europa como objetivo de la política georgiana.

Ivanishvili ofrece a Moscú “restablecer las relaciones culturales y comerciales entre ambos países”. Pero no pronuncia ni una palabra sobre establecer el diálogo político y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. ¿Por qué? No quiere irritar a sus adversarios o bien entiende hasta qué punto resultará difícil regresar a las negociaciones tras todo lo que “rompió” el régimen de Saakashvili.

En ninguna entrevista de las muchas que el líder del bloque 'Sueño georgiano' ha concedido últimamente, se hace mención a la propuesta rusa sobre la concesión de garantías jurídicas de no agresión a Osetia del Sur y Abjazia. Ivanishvili solo constata que “el restablecimiento de la integridad territorial de Georgia será largo y difícil”. ¿Pero cómo tiene intención Tbilisi de lograr este objetivo? ¿A través del diálogo o de la fuerza? Ivanishvili no dice nada sobre esto y se centra principalmente en los problemas internos del país.

La victoria de su coalición en las elecciones no significa un restablecimiento inmediato de las relaciones diplomáticas entre Moscú y Georgia. Pero, ciertamente, en el plan psicológico abre el camino al diálogo.

Poco antes de las elecciones el multimillonario georgiano se deshizo de la mayoría de sus activos en Rusia, aunque el periódico británico 'The Guardian' aseguró que posee un buen paquete de acciones en Gazprom. Sin embargo, al hablar en mayo del 2012 sobre sus planes, Ivanishvili mencionó Rusia como una de las líneas prioritarias de su negocio.

En el caso de que ponga el conflicto de Osetia del Sur y Abjazia “entre paréntesis” en las relaciones ruso-georgianas, concentrándose más en las tendencias positivas que existen entre Tbilisi y Moscú, será posible el restablecimiento rápido de las relaciones entre los dos países. Sin embargo, Ivanishvili necesitará voluntad política para realizar este planteamiento ya que muchos de sus rivales actuales no estarán de acuerdo con sus planes.

La derrota de Saakashvili en las elecciones fue motivada, en primer lugar por el cansancio de la sociedad georgiana hacia el presidente y por los numerosos problemas sociales en el interior del país, que no se han resuelto. Ivanishvili unió a la oposición ofreciéndole cuantiosos recursos financieros. Y se anunció a sí mismo como la persona capaz de elevar el nivel de vida de la república. Sin embargo, durante la campaña electoral se distanció de Moscú, y renunció a la ciudadanía rusa. 

La victoria de la coalición de Ivanishvili será una premisa para el inicio del diálogo con Rusia, pero en absoluto significa la revisión de la doctrina de política exterior de Georgia en un futuro cercano. Esto se ve imposible teniendo en cuenta los planes de la oposición de establecer diálogo con el actual partido gobernante y su líder Saakashvili.

“En la misma Georgia hay que llevar a cabo una transformación con el fin de regularizar las relaciones con la población de las regiones que se han desprendido”, dijo Ivanishvili antes de las elecciones. El líder del bloque 'Sueño georgiano', en calidad de vencedor en las elecciones parlamentarias, se ocupará de estos cambios, en primer lugar en la esfera económica, que se acompañarán de cambios graduales en los cuadros profesionales.

Pero en el 'vector ruso', que es el más sensible para Tbilisi, se tomará una pausa. Durante este tiempo Moscú y Tbilisi podrán sondearse mutuamente a un nivel no oficial y determinar las fronteras de las futuras relaciones teniendo en cuenta las realidades que se han formado en Osetia del Sur y Abjazia.

En enero del 2013 habrá elecciones presidenciales en Georgia. Saakashvili abandonará su puesto, ya que no tiene derecho a presentarse a un tercer mandato. Sin embargo el 'pato cojo', el actual presidente de Georgia, y el principal candidato al puesto de primer ministro, Bidzina Ivanishvili, ya han encontrado un lenguaje común. Y esto significa que las perspectivas para el diálogo ruso-georgiano de nuevo se han quedado sin resolver. Los diputados de esta nueva legislatura no podrán 'ignorar' completamente la opinión del actual jefe de Estado, que en un futuro podría ser el líder de la fracción parlamentaria más grande.

Evgueni Shestakov, miembro del Consejo de politica exterior y de defensa adjunto al presidente de la Federación Rusa, redactor de la sección internacional de “Rossískaya Gazeta”

Artículo publicado originalmente en ruso en Rossíyskaya Gazeta.