Numerosos estados cuentan con los servicios de empresas militares para hacer frente a problemas específicos. En estos momentos hay más de 3.000 que operan en más de 60 países. Según los expertos, el volumen de negocio anual de este mercado es de hasta 200.000 millones de dólares. En los últimos tiempos se ha observado una tendencia constante a aumentar el número de clientes que buscan los servicios de las PMCs.

 

Este tipo de actividad no solo es un negocio, es también un instrumento de política exterior que ha sido utilizado activamente por muchos países, especialmente Estados Unidos. En Occidente se ha convertido en un procedimiento rutinario enfocado a establecer un control sobre los mercados de productos básicos y áreas de interés estratégico.

 

 Para Rusia la creación de instituciones propias de PMCs es rentable por varias razones. La principal es la necesidad de equilibrar la superioridad evidente de los países de la OTAN en este tema y la creación de oportunidades militares y estratégicas. Por cierto, de acuerdo con la ley estadounidense, la condición principal  para la emisión de una licencia para crear una compañía militar privada es que la empresa debe a cumplir con los intereses del Gobierno de EE UU en la realización de sus actividades.

 

Además, en Rusia se abolió la subdivisión de transporte especial, dedicada a la protección y acompañamiento de cargas de alto riesgo. Esta función puede ser delegada a las PMCs.

 

 Uno de los objetivos principales de la reforma del Ministerio de Defensa es la minimización de funciones que no están relacionadas con los objetivos operativos y tácticos. En este sentido, un obstáculo para el entrenamiento de combate de los soldados es el servicio de guardia, que resta al recluta alrededor de un tercio del tiempo del corto plazo de estancia en el ejército. Este trabajo pueden realizarlo con éxito las compañías militares privadas.

 

 Además, las PMCs tienen ventajas sobre las fuerzas armadas regulares en una serie de cuestiones. Sus tareas no provocan descontento político y pueden representar un contrapeso real a los ejércitos extranjeros en los estados donde las grandes empresas rusas tienen un interés estratégico.

 

No es difícil adivinar que las PMCs son ideales como servicio de inteligencia, de contratación de agentes, y pueden desempeñar efectivamente las funciones de escolta y custodia de presos.

 

 Otro factor favorable para la creación de una PMC es la reducción del número de organismos encargados en hacer cumplir la ley. Una cantidad significativa de personal militar, personal operativo, incluso con experiencia militar en zonas conflictivas, estaba sin trabajo. Estas personas podrían involucrarse en el trabajo de las PMC sin una preparación profesional específica.

 

Otro aspecto importante en el que las PMCs tienen mucha demanda, es el trabajo en zonas de alta actividad terrorista. Es también interesante la experiencia de creación de empresas militares privadas en el sector de logística militar, donde se concentran las cuestiones de suministro en la retaguardia, construcción y servicio técnico de sistemas de ingeniería e informáticos.

Empresas consultoras militares también pueden abordar con éxito los problemas de la planificación táctica y estratégica, y enseñar a los empleados de los ministerios de seguridad según programas especiales.

 

Ante la pregunta de cuál es la diferencia de las empresas privadas militares y las empresas de seguridad privadas, puedo decir que ante las funciones similares existentes, las últimas  no pueden funcionar legalmente en las zonas de guerras locales y conflictos armados. Hoy en día, por lo tanto, es importante establecer unos criterios claros y los limites de uso de empresas militares privadas.

 

Para ello, es necesario modificar la legislación actual, y en particular,  anular las reglas restrictivas que contiene el Código Penal de la Federación de Rusia.

 

 Así, según el artículo 208, es delito la creación de un grupo armado que no este estipulado por la ley federal, así como la dirección de dicha formación o su financiación. Por otra parte, según el artículo 359 (“crímenes de lesa humanidad”) del Código Penal se castigan: el apoyo a la contratación, formación, financiación u otra forma de suministro material a un mercenario, su utilización en los conflictos armados y la participación de mercenarios en las hostilidades.

 

Después de la resolución jurídica de estas cuestiones y de la adopción de una nueva ley sobre actividad militar privada, que prevé un estricto sistema de licencias, será posible crear el interés de la empresa privada por la subcontratación militar, tecnológica, de seguridad y asesoramiento.

 

Vladímir Slepak es miembro de la Cámara Pública de Rusia para el control de actividades de aplicación de la ley, y presidente del Consejo de Redacción de la revista 'Voinskoye Bratsvo' (Hermandad Militar).

 

Artículo publicado originalmente en ruso en RBC Daily.