El mercado musical ruso tiene algunas peculiaridades que lo distinguen del europeo. Como hasta el año 1991 el país permaneció cerrado a cualquier posible filtración de la cultura occidental, los pocos músicos que consiguieron editar discos en la URSS adquirieron una fama para toda la vida en todo el espacio post soviético.

 

Boney M era uno de los pocos grupos permitidos en la Unión Soviétca. Sus canciones sonaban en las discotecas y la gente de la época se aferraba a cualquier indicio de libertad que procediera de Occidente. Esto fue la garantía del éxito eterno del grupo.

 

El conjunto musical se separó y esto fue incluso mejor. Ahora los tres miembros del grupo, a excepción de Bobby Farrell, que falleció en 2010, viajan a la vez por los rincones de Rusia interpretando los hits de Boney M, dan innumerables conciertos en las regiones, pero sobre todo actúan en fiestas privadas de empre- sarios ricos y de compañías. En Moscú y San Petersburgo actúan menos, únicamente en el formato 'discoteca de los años 80'. Son conciertos especiales pensados para gente que pasa de los 40.

 

Generalmente estos eventos se celebran en grandes superficies y en ellos participan viejas glorias como C.C. Cach, Pupo, Zodiac, Bad Boys Blue, la sex symbol de los adolescentes soviéticos, Sabrina y el grupo Dschinghis Khan, conocido únicamente por su canción Moskau.

 

 

Además de los grupos pop de los 80 existen algunos grupos de rock para los cuales Rusia es como un segundo hogar en el que siempre son bien recibidos. Los estadounidenses Brazzaville y Bloodhound Gang, por ejemplo, además de en Rusia no actúan en casi ningún otro lugar. Los antiguos monstruos del rock: Scorpions, Iron Maiden, Uriah Heep y los alemanes Udo también son huéspedes de honor en el país, además ellos no sólo tocan en las capitales sino que también viajan a menudo por las regiones.

 

Existe la leyenda de que Paul McCartney en su momento no estuvo permitido en la URSS porque Brézhnev había dicho: “Y para qué queremos ‘pol’ McCartney, que traigan uno entero”(la palabra 'pol' en ruso significa 'medio').

 

Elton John, que por aquél entonces no era 'sir', tuvo más suerte. En 1979, gracias a inmensos esfuerzos, lograron que entrara en la Unión Soviética y dio varios conciertos en Moscú y Leningrado. Se comenta que un alto funcionario de Goskontsert, la empresa estatal que organizaba estos eventos, viajó a un concierto suyo a Inglaterra para convencerse de que Elton no planteaba una amenaza ideológica para los constructores del comunismo.

 

A pesar de que el 'telón de acero' dejó de existir dos décadas, Rusia apenas figura en las giras mundiales de los mayores artistas. El público ruso espera desde hace tiempo a Radiohead; y U2 no visitó Moscú hasta 2010, año en el que dieron un solo concierto en el marco de su 360 Degree Tour.

 

Antes los aficionados a la música bromeaban amargamente sobre el hecho de que las estrellas viajan a Rusia en el ocaso de su carrera, cuando ya no venden tanto en Occidente. Y este chiste es en gran parte verdad. Metallica, tras sus actuaciones en el año 91 en la URSS, no volvió al país hasta pasados 16 años, en2007, cuando ya nadie tenía la esperanza de verlos. A despecho de la opinión de que Metallica ya no es lo que era, el grupo llenó el estadio olímpico Luzhnikí de Moscú.

System of a Down no viajó a Rusia hasta después de volver a reunirse, cuando ya ni siquiera los esperaban. Lo mismo sucedió con Cranberries. “Evidentemente, no es siempre así, - comenta Michael Shurygin, presidente del grupo NCA, una de las mayores agencias organizadoras de eventos en Rusia, - A nuestro país vienen muchas estrellas actuales que sacan nuevos discos. Algunos de los últimos ejemplos son Red Hot Chili Peppers, MUSE, 30 Seconds to Mars, Linkin Park, cuyos conciertos hemos organizado nosotros”.

 

Si Moscú y San Petersburgo parecen estar mimados por las estrellas mundiales, las regiones no pueden alardear de un volumen tan alto de conciertos. Esto se puede explicar por su lejanía y porque a menudo no les es posible cumplir con las necesidades de los artistas.

 

Además, la concentración de vida cultural es bastante menor fuera de las capitales, cosa que hace que llevar a un artista a los centros de las regiones sea una tarea nada fácil para los promotores locales. La lejanía del centro es manifiesta, por lo que en las regiones es más popular la música pop local que sus análogos extranjeros de mayor calidad.

 

Pero, para ser justos, se debe señalar que no siempre es así, y algunos de los estandartes de la cultura mundial siguen viajando al interior del país. Si bien Madonna y Red Hot Chili Peppers se limitan a actuar en Moscú y Píter, otros grupos como Sting, Guano Apes y Korn han viajado a Kazán, Krasnodar e incluso hasta Ekaterimburgo. También existen deseos de escuchar buena música en los Urales y en Siberia, pero poder llevarla hasta allí sin afrontar una pérdida de calidad es algo muy difícil.

 

La letra de la canción hace claras referencias a Moscú capital de Rusia, al citar al Gorky Park y al río Moskva.

...I follow the Moskva
Down to Gorky Park
Listening to the winds of change...