La muerte de John Lennon a manos de un fan en diciembre de 1980 impactó a sus seguidores soviéticos tanto como a cualquiera de los que descubrieron la noticia en la prensa mundial. Las noticias volaron por todas las grandes ciudades del país, difundidas por los escuchantes de los diales de radio occidentales.

Aquel trágico día, según informaba el Daily Telegraph, varios cientos de estudiantes se reunieron junto al edificio principal de la MGU (Universidad Estatal de Moscú) para celebrar una reunión espontánea en memoria del músico. Es curioso que los estudiantes llevaron consigo una bandera de EE UU con las estrellas cubiertas de pintura: “América no ha sabido proteger la vida de Lennon”, decía uno de los apesadumbrados estudiantes para explicar la ausencia de estrellas. “El culto a los Beatles en la URSS no es inferior al del resto del mundo”, escribió el famoso periodista ruso Leonid Parfiónov sobre Lennon en la enciclopedia “Namedni” sobre la historia de la era soviética.

Hoy el mundo celebra el 50 aniversario de los Beatles, y hace poco se celebraba también el 70 cumpleaños de Sir Paul McCartney, por lo que el eslogan soviético “¡Lennon vive!” ha recobrado popularidad.

Los críticos musicales e historiadores siguen sin ponerse de acuerdo sobre cómo los Beatles cruzaron el telón de acero, aunque sí se puede decir con certeza qué día el grupo fue mentado por primera vez en la prensa soviética oficial. En 1964, el corresponsal en Londres del periódico soviético juvenil 'Komsomólskaya Pravda' Borís Gurnov publicó un artículo sobre John Lennon y la creciente popularidad de los Beatles.

Posteriormente, Gurnov ha comentado que al principio la dirección vio con malos ojos la idea de encontrarse con Lennon: “Entonces, para la prensa soviética, no eran más que una 'excentricidad artística de la burguesía'. Escribí unartículo largo en el que traté de analizar por qué los jóvenes habían enloquecido tanto con los Beatles. Lo relacioné con complejos freudianos específicos. Sus seguidores se encontraban en una etapa de maduración sexual”.

Es probable que Gurnov tuviera parte de razón: temiendo una explosión de energía, la censura soviética hizo un escrupuloso seguimiento de las pútridas corrientes occidentales. Sin embargo, los fans de los Beatles se mantuvieron informados extrayendo grano a grano las noticias sobre el grupo que aparecían en la prensa occidental que muy de vez en cuando podía encontrarse en la URSS, así como en la prensa un poco más libre de los países de Europa del Este, entre otros en el popular boletín juvenil de la RDA, “Junge Welt”.

No obstante, a pesar de la escasez de información sobre los Beatles, algunas canciones del legendario grupo a veces se incluían en las colecciones musicales soviéticas que producía Melodia, la única compañía discográfica de la URSS. Según los testimonios de varios melómanos, la primera canción de los Beatles que los fans soviéticos pudieron escuchar en un recopilatorio musical fue “Girl”, en 1967, y en 1972 en otro recopilatorio se incluyó “Let it be”.

En total, en la URSS se distribuyeron más de 20 canciones del grupo y sin respetar los derechos de autor. Un dato curioso es que los melómanos que conocían bien los títulos originales de las canciones del grupo se rieron a carcajadas al leer la traducción en el álbum del conocido hit 'Hard Day's Night', la cual tenía claras reminiscencias de cierto programa soviético.

En 1988, Paul McCartney hizo un regalo grandioso a sus seguidores de la URSS al grabar el disco oficial 'Back in the USSR' con canciones de los Beatles especialmente para los fans soviéticos. El disco se publicó en una tirada de 500.000 ejemplares, lo cual dio el derecho a “Pari”, el análogo soviético del lobro Guinness de los récords, a conceder a McCartney el premio a la mayor tirada discográfica de un artista extranjero.

Nada más salir a la luz, ya se convirtió en uno de los ejemplares más preciados de los melómanos soviéticos. Los especuladores de la época pedían cien rublos por el disco, el cual, al haber sido lanzado solo en la URSS, llegaba a costar entre 100 y 200 dólares en el extranjero. 

“Con el lanzamiento de este disco, creado especial y exclusivamente para la URSS, tiendo una mano de paz y amistad al pueblo soviético”, leía una nota en la portada.

Lo interesante es que tanto Paul como John Lennon, simpatizante de la izquierda, pudieron haber tendido esa “mano de paz y amistad al pueblo soviético” mucho antes, según la opinión de Alexéi Mitrofánov, político ruso y melómano empedernido. Las afirmaciones de Mitrofánov tienen su parte de razón: “los viejos del Kremlin” simplemente no prestaron atención a la gran aportación de los Beatles al prestigio de la URSS a finales de agosto de 1968.

Fue entonces cuando se grabó la canción de Paul McCartney 'Back in the USSR', la cual decía bastantes cosas buenas sobre un país que acababa de atacar Checoslovaquia y que se estaba ganando la hostilidad de todo el resto del mundo.

En la URSS, a pesar de la canción 'Back in the USSR', los Beatles no eran muy apreciados: a las críticas y artículos despectivos en la prensa soviética se unió incluso el gran compositor soviético Nikita Bogoslovski: “... dispuesto a apostar que no aguantaréis más de un año y medio, porque entonces llegarán otros jóvenes con peinados aún más absurdos y voces más salvajes, y entonces todo habrá terminado”, escribió el compositor en uno de sus numerosos artículos de crítica a los Beatles.

“Se consideraba que la dirección que seguían los Beatles no estaba fundada en una ideología aceptable”, dijo el presidente Vladímir Putin a Paul McCartney durante su encuentro en el Kremlin en 2003.

Parece que fue ayer cuando los Beatles estaban prohibidos por las autoridades soviéticas, los cuales, temiendo la “pérfida influencia” de los jóvenes melenudos, veían con muy malos ojos el pelo largo en los miembros de los grupos soviéticos semiautorizados. Hoy, la generación rusa que creció con la música de los Beatles está en el poder: Serguéi Ivánov, director de la administración presidencial, se declara fan incondicional del grupo, y en 2003 asistió al concierto de Paul McCartney en la Plaza Roja.

A pesar de la falta de aprecio por parte de las autoridades soviéticas (las cuales, dicho sea de paso, temían tanto a la izquierda occidental como a la derecha), tanto en la URSS como en la Rusia postsoviética existió una leyenda urbana durante mucho tiempo que afirmaba que los Beatles habían actuado en la URSS en un concierto privado para los líderes políticos.

Aunque no existe ninguna prueba documental que confirme esta teoría, los expertos musicales han sugerido posteriormente la hipótesis de que se trataba de grupos musicales que imitaban a los Beatles, como fue el caso del grupo Blitz de la antigua república soviética de Georgia, los cuales actuaron con gran éxito en la enorme sala de cine y conciertos 'Yubileini', en Leningrado.

“'Eso no es más que un sucedáneo', diréis. Pero, ¿acaso no hemos crecido comiendo sucedáneos de salchichón, tocando sucedáneos de guitarras, comprado con un sucedáneo de dinero discos con grabaciones de sucedáneos de cantantes, viendo por la televisión las apariciones de nuestro sucedáneo de presidente? Un sucedáneo de los Beatles no es ni de lejos lo peor que nos ha pasado”, escribió el músico y escritor Alexéi Ribin, que estuvo en el concierto de los imitadores georgianos de los Beatles.

Pero lo principal, según Ribin, fue lo bien que tocaron y cantaron las canciones de los Beatles en inglés. Los georgianos habían ensayado mucho y se habían preparado a conciencia para reproducir de manera creíble hits como 'Yesterday' o 'Hard Day's Night'.

Fue precisamente para entender sobre qué cantaban los Beatles, y no para aprender aburridos textos sobre la lucha comunista, que los alumnos soviéticos más adelantados aprendieron inglés. Entre ellos estaba el economista y político Grigori Yavlinski: “Cuando a finales de los 80 me surgió la oportunidad de viajar al extranjero, descubrí que la lengua apenas suponía una barrera para la comunicación. Más adelante comprendí que la gente de mi generación tiene un 'abecedario fundamental' común, fruto de esa década que pasamos junto con los Beatles.  

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