Más de 100 expertos participan en las Jornadas Liber 2012, que versan sobre las últimas tendencias del mercado editorial a partir de la irrupción de las nuevas tecnologías. Javier Cortés, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España (entidad organizadora de la feria), advierte de que la transformación que se está produciendo “no es un simple cambio de soportes, sino de hábitos culturales, de multiplicación de formas de lectura. Es la lectura lo que está en juego”.

 Aunque se muestra convencido del “gran dinamismo” del sector editorial español, subraya que hay que afrontar retos importantes, como “ofrecer productos de calidad para este nuevo mundo” y añade que “necesitamos industrias culturales fuertes y rentables” y “marcos regulatorios nuevos”. Finalmente, concluye: “Si se pierden los autores, se pierde la cultura”.

Rusia en Liber 2012

 “A alguien le puede parecer que el libro tiene los días contados, pero esta feria demuestra que esto no es así”, señala Yuri Klimenko, cónsul general de la Federación Rusa en Barcelona y encargado de inaugurar el stand ruso en Liber 2012. El cónsul ruso destaca el apoyo de su gobierno a las ediciones en el extranjero de la literatura rusa a través de la Agencia Federal de Prensa y Medios de Comunicación.

 Buena prueba de ello es el premio 'Read Russia (Lee Rusia)' , que se otorga a las mejores traducciones de literatura rusa, y que se entregó en Liber a la directora de la editorial Alba, Idoia Moll, por la publicación de Anna Karénina de Lev Tolstói, con traducción de Víctor Gallego.  A continuación, tuvo lugar la firma del contrato para la traducción del libro El hombre de los cambios, sobre el expresidente ruso Borís Yeltsin, con el traductor, Frederic Guerrero.

El acto contó también con la presencia del director general de la Fundación Pushkin de Madrid, Alexánder Tcernosvitov, y con la responsable del departamento internacional del Centro del Presidente Borís Yeltsin, Tatiana Voskovskaya, quien aseguró que el stand de Rusia en Liber –en el que Rusia Hoy cuenta con un espacio- es “muy representativo”, ya que se exponen libros de casi 50 editoriales rusas.

Entre los autores representados en el stand, destacan las obras de Alexéi Varlámov y Andréi Guelasímov, que han viajado hasta Barcelona para realizar diversas conferencias y encuentros. “Queremos que no sólo conozcan los autores clásicos”, resalta Voskoskaya, “por eso, los autores contemporáneos ocupan un lugar destacado en las estanterías”. En cuanto al conocimiento de los autores actuales españoles en Rusia, cita a Juan Marsé y a Arturo Pérez Reverte (que ha sido muy traducido), y se confiesa seguidora de ambos.

 El Centro Borís Yeltsin funciona desde hace 10 años y tiene como misión general “investigar y popularizar” la figura del expresidente ruso, pero el objetivo de esta institución sin ánimo de lucro va más allá y pretende convertirse en un núcleo de pensamiento social y de fortalecimiento del estado de derecho en Rusia. Uno de sus objetivos específicos es el apoyo a la lengua y la literatura rusas en el extranjero. Es por ello por lo que convoca desde 2009 el premio de traducción 'La literatura rusa en España'. 

  

La voz de los editores

 Alba editorial nació en 1993. Desde el principio, apostaron por la literatura rusa y, dentro de su colección de clásicos, abrieron una línea dedicada a autores rusos, dirigida por el escritor madrileño Luis Magriñá. El primer libro que sacaron fue Rudín de Iván Turguénev y se han centrado en clásicos y autores menos conocidos del siglo XIX y principios del XX. Algunas de las obras son prácticamente inéditas en castellano, como Novela con cocaína, de Aguéyev.

“Esta línea tiene muy buena acogida. Gusta. El lector busca sobre todo nuevas traducciones porque muchos libros se tradujeron en los años 30 y han quedado muy desfasados”, explica la directora de Alba, Idoia Moll. “Hacemos ediciones muy cuidadas, con buen diseño, son casi de regalo. Y las traducciones también son de calidad. Y hay un público que busca esto”. Prueba de ello es que la traducción premiada de Anna Karénina ha vendido ya 7.000 ejemplares.

“A la gente le sigue gustando leer”, opina Moll. “El futuro del sector está en el e-book, pero el libro tradicional tiene mucha vida y a mucha gente le sigue gustando leer en papel”, agrega y nos avanza una novedad: Alba incluirá en su colección de novela contemporánea la traducción de Daniel Stein. El intérprete, de Liudmila Ulítskaya.

Un estilo bien diferente es el que practica la editorial Mediterrània. Participa en Liber, donde muestra su colección de libros ilustrados por la popular dibujante catalana Pilarín Bayés y traducidos al ruso, entre otras lenguas. Son obras, de contenido claramente turístico, que llevan por título Barcelona, La Sagrada Familia o Dalí, que tienen mucho éxito entre los turistas rusos que visitan Cataluña, según explica su representante, Montse Costas.

La editorial ha decidido “dar un paso más” y “abrirse a nuevos mercados”, como el ruso, por eso, se han acercado al stand del Centro Yeltsin en busca de algún contacto con un distribuidor en Rusia o alguna editorial que trabaje, como ellos, con libro infantil. Costas explica que ya tienen alguna visita concertada en la Federación Rusa.  

La industria editorial en España y en Rusia

La situación del sector editorial, tanto en Rusia como en España, va ligado a la coyuntura económica general. En España, la facturación ha bajado un 11,2% en los últimos cinco años y el número de ejemplares vendidos se ha reducido más de un 20%, aunque los títulos editados han aumentado un 4%. El sector facturó en 2011 en el mercado interno 2.772 millones de euros anuales.

En cuanto a nuevas tecnologías, el libro digital representa solamente un 2,8% del total del sector y una facturación de 72 millones de euros y únicamente lo usan un 6,8% de los lectores mayores de 14 años. Eso sí, es un formato que va al alza y el número de títulos editados desde 2009 se ha multiplicado por cinco, mientras que la facturación ha aumentado un 3% en el último año. El principal hándicap es que sólo un tercio de los lectores de libros digitales han comprado e-books alguna vez, mientras que el resto los descarga gratuitamente.

 También en Rusia aumenta ligeramente la edición de libros en general, mientras que baja la tirada, hasta un 20% en los tres últimos años. Los rusos dedicaron en 2011 más de 2.000 millones de euros a la compra de libros, un 7,5% menos que en el 2010. Los factores que explican este descenso son: el menor interés por la lectura; la disminución del número de librerías especializadas; la preocupante escalada de precios del libro y la piratería por Internet.

 Y es que, si bien en los tres últimos años el mercado del libro electrónico ha aumentado un 120% anual y actualmente casi un 30% de habitantes de las grandes ciudades lee utilizando este formato, la piratería alcanza niveles del 80 y el 90%.