"Georgia debe convertirse en un país atractivo para todo el mundo, tanto para Occidente como para Rusia", declaró Bidzin Ivanishvili, el multimillonario líder de la coalición opositora Sueño Georgiano.

Precisó que "mejorar las relaciones con Rusia es difícil, pero no imposible", mientras pronosticó que se necesitaría un mínimo de cinco años para conseguirlo después de que ambos países se enfrentasen en 2008 en una guerra por el control de la separatista Osetia del Sur.

Ivanishvili, quien con casi toda certeza será designado primer ministro georgiano, aseguró durante la campaña que tiene la intención de mejorar las relaciones con Rusia, "pero no a costa de la integridad territorial de Georgia".

Tiflis rompió relaciones con Moscú hace cinco años debido al reconocimiento ruso de la independencia de las regiones separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur.

"Es obvio que la sociedad georgiana ha votado por el cambio. Esperamos que al final éstos (cambios) permitan a Georgia normalizar y establecer relaciones constructivas y respetuosas con sus vecinos", declaró hoy la Cancillería rusa.

La misma postura manifestó la víspera el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, quien dijo que los resultados de los comicios legislativos en Georgia son una muestra de que el pueblo georgiano quiere cambios.

"Eso supone que en el Parlamento aparecerán fuerzas más constructivas y responsables", aseveró Medvédev, quien se negó durante su presidencia (2008-2012) a dialogar con el líder georgiano, Mijaíl Saakashvili.

Además, informó de que el partido oficialista Rusia Unida está dispuesto a dialogar con las nuevas fuerzas políticas georgianas.

Sin embargo, la parte georgiana mantiene cierta cautela al respecto: "Hemos oído la propuesta del primer ministro ruso, pero es temprano hablar del inicio de un diálogo ya que hay que esperar los resultados definitivos de los comicios", dijo Maya Panjikidze, portavoz de Sueño Georgiano.

Con todo, sin que la Comisión Electoral Central anunciara aún dichos resultados, Ivanishvili ya se comprometió a realizar su primera visita oficial a Estados Unidos.

Además, Ivanishvili reiteró en que no modificará la política de integración en la Unión Europea y de ingreso en la OTAN, las prioridades de la política exterior del actual presidente, Saakashvili.

"Ivanishvili no miente cuando dice que quiere mejorar las relaciones con Rusia. En Georgia hay muchos que se aspiran a restablecer estas relaciones ya que tienen familiares y negocios en Rusia", aseguró hoy a Efe en Moscú el analista ruso Pável Salin.

Sin embargo, añadió que la situación "no es tan fácil como la presentan la mayoría de los medios rusos".

Recordó que Sueño Georgiano es una coalición de seis partidos entre los que hay muchas divergencias, "sobre todo ahora, después de la victoria en los comicios".

Dichas discrepancias, que tienen que ver con la integración de Georgia en la OTAN o "ambiciones de liderazgo personal", podrían ser aprovechadas por Saakashvili, a quien aún le queda un año de mandato presidencial.

Todo ello, pese a que Ivanishvili declaró hoy que no quedará ni un solo ministro de los oficialistas en el nuevo Gobierno de este país transcaucásico.

"Si Saakashvili se esfuerza, podría dividir a la oposición", dice Salin, quien asegura que ahora comienza la auténtica crisis política en Georgia.

La victoria opositora impedirá a Saakashvili permanecer en el poder como jefe del Gobierno, como supuestamente pretendía, ya que el próximo año expira su segundo mandato presidencial y la Constitución le impide presentarse a la reelección en los comicios de finales de 2013.

Las legislativas son cruciales para el futuro de este país, que se convertirá en 2014 en una república parlamentaria en la que el hombre fuerte ya no será el presidente, sino el primer ministro, quien será elegido por la mayoría parlamentaria y marcará los designios de la política interior y exterior.

Según los expertos, el partido del poder habría pagado muy caro en las urnas el escándalo causado por la reciente divulgación de un vídeo con imágenes de torturas a reclusos en varias prisiones de Tiflis.