La crisis financiera mundial ha demostrado que ninguna economía importante puede salir indemne en caso de que aparezcan problemas globales, por mucho que se desee. Así lo declaró el Primer Ministro ruso Dmitri Medvédev durante el Foro de Inversión celebrado en Sochi, a orillas del Mar Negro.

 

Los años 2008 y 2009 han confirmado que la globalización ha llegado a una etapa en que el colapso de los bancos en Estados Unidos, por poner un ejemplo, puede repercutir en la economía de casi todos los países del mundo. Y ésta, según el Primer Ministro, es una de las principales lecciones que nos ha enseñado la crisis. “Hoy en día, considerar que los problemas del vecino no nos afectarán, está fuera de lugar”, dijo Medvédev.

 

En la actualidad, el mundo entero, y Rusia en particular, está esperando la segunda oleada de crisis. Casi nadie duda de que vaya a llegar, la única pregunta es cuándo ocurrirá. Para Rusia, el momento más penoso,  en 2009, fue la desaceleración mundial en términos de producción industrial con la consiguiente caída en la demanda y, por tanto, en los precios del petróleo. Por eso, a partir de 2013 el presupuesto estatal 'se desligará' del precio del oro negro, según anunció Medvédev. 

 

El Primer Ministro ha explicado que a partir del próximo año la previsión de los precios del petróleo no aparecerá en el presupuesto. “La decisión ha sido difícil, pero está tomada y vamos a mantenerla”, declaró el Primer Ministro. Además, explicó que los posibles beneficios por la venta de recursos energéticos serán destinados a constituir un fondo de reserva. 

El Foro Internacional de Inversiones de Sochi tuvo lugar entre el 20 y el 23 de septiembre. Comenzó siendo regional pero se convirtió en federal y luego en internacional. No obstante, la idea fundamental se ha mantenido: se trata, sobre todo, de un foro de las regiones de Rusia. Este año, en Sochi, se firmaron más de 300 acuerdos por un valor de casi 400.000 millones de rublos. Además de rusos, participaron en el evento cerca de 500 inversores extranjeros procedentes de 38 países del mundo.

La parte de los ingresos derivados por los hidrocarburos en el presupuesto de Rusia de 2012 ha supuesto un poco menos de la mitad: el 47,3%. Al elaborar  el presupuesto, el Gobierno siempre ha tenido en cuenta, considerándolo de no poca importancia, el precio del petróleo y el gas. Los ingresos por la venta del combustible azul son fáciles de predecir, porque el suministro de gas se produce sobre la base de contratos independientes a los precios de la Bolsa.

 

Por lo que respecta a las entradas estatales del oro negro, los expertos sólo pueden hacer conjeturas: es prácticamente imposible prever y pronosticar cómo se comportarán las cotizaciones en la Bolsa durante todo un año. Por tanto, en los proyectos del presupuesto de Rusia siempre se introducían varias previsiones. Y, en consecuencia, había varios escenarios de gasto de los recursos estatales.

 

Dmitri Medvédev, en su intervención en Sochi, ha dado a entender que el Gobierno quiere distanciarse de esta práctica. Sin embargo, no concretó cómo se calcularía a partir de ahora el presupuesto. Conforme a las proyecciones para 2013, los ingresos del Estado procedentes del gas y el petróleo constituirán el 44%. Es un porcentaje menor que en 2012, pero aún así supone casi la mitad del presupuesto.

 

Por lo visto, “la desvinculación del presupuesto de la espada de Damocles del aceite” se traducirá en una reducción del gasto público, según conjetura la analista de Investcafe Daria Pichuguina. “En 2013, el Ministro de Finanzas prevé un déficit del 0,8% respecto al PIB, mientras que en 2015 el déficit del presupuesto debería reducirse a cero. Para llegar a ello, se prevé una reducción del gasto público de un 3%, con el objetivo concreto de disminuir la dependencia del presupuesto de los precios del gas y el petróleo”, asegura la experta.

 

Por lo demás, durante este año, el presupuesto que se calculó sobre la base del viejo esquema (vinculado a los precios del petróleo) debería cerrarse en positivo. Por lo menos, esas son las previsiones del Ministerio de Finanzas.

 

Por lo demás, no está del todo claro cómo pretende el Gobierno reducir la dependencia del presupuesto de los precios del petróleo, dado que está previsto un aumento sustancial de los ingresos derivados del sector del petróleo y del gas durante los próximos años. Hace poco, el Gobierno decidió revisar los impuestos sobre los derechos de exportación y prolongar la desgravación de impuestos por la extracción de minerales en los nuevos yacimientos

 

Los aranceles para los proyectos en Siberia Oriental se reducirían a la mitad, mientras que en la región de Irkust, en el krai de Krasnoyarsk y en Yakutia podrán gozar de desgravaciones fiscales hasta enero de 2017; en la plataforma ártica, hasta 2019; y en el Mar Negro y en el Mar de Ojotsk, hasta 2020.

 

Según las valoraciones del Ministerio de Energía, esta medida aumentará la rentabilidad de la explotación de los yacimientos, aportando al presupuesto 15.000 millones de dólares adicionales al año. En la actualidad, trece yacimientos gozan de desgravaciones en los impuestos por exportación, señala Denís Borísov de Nomos Bank, y estas desgravaciones se conceden según un modelo concreto que estará en vigor durante algunos años.

 

Esto permitirá, según el analista financiero, aumentar las inversiones en los proyectos y los volúmenes de extracción, lo que a su vez creará garantías para la puesta en marcha de la segunda etapa del sistema de oleoductos de Siberia Oriental y el Océano Pacífico.

 

Es evidente que para disminuir la dependencia del presupuesto de los precios del petróleo, el Gobierno debe reducir el volumen del gasto público, para que, incluso en una situación de caída en los precios de petróleo en los mercados mundiales, el presupuesto se mantenga en positivo. Es decir, hay que introducir en el proyecto del presupuesto el precio mínimo del petróleo. Y todos los “excedentes”, como dijo Medvédev”, se destinen a un fondo de reserva.