Para celebrar el 1150 aniversario del nacimiento del Estado ruso, los habitantes de Nóvgorod empezaron a prepararse hace tiempo para el acontecimiento bajo el eslogan: 'Veliki Nóvgorod, patria de Rusia'. Cuando hubo que elegir el lugar en el que se celebraría el centenario, nadie tuvo ninguna duda.

Los habitantes de Nóvgorod, capital regional a 524 kilómetros al noroeste de Moscú, siempre han considerado a su ciudad como la primera y la mejor de Rusia.

Y es que fueron los boyardos de Nóvgorod quienes pidieron llamar al rey Rúrik, al que los historiadores asocian en la actualidad al vikingo Rerik Yutlandski. La “Crónica de Néstor”, la primera crónica rusa, escrita en el siglo XII, dice así: “Y cruzaron los mares hacia los boyardos, hacia la Rus. <...> Dijeron los chuds, eslovenos, los kivichi y todos: 'Nuestra tierra es grande y rica, pero no hay orden en ella. Vengan a reinarnos y a dominarnos'. Fueron elegidos tres hermanos con sus familias y para que llegasen y tomaran la Rus entera. El mayor, Rúrik, se asentó en Nóvgorod, otro hermano, Sineus, en Belozero y el tercero, Truvor en Izborsk. Y así fue llamada por estos boyardos: Tierra Rusa”. Muchos historiadores, tanto en la época imperial, como durante la URSS creían que este episodio era una invención y que Rúrik originalmente era un príncipe eslavo y no un vikingo, ya que era impensable que el estado ruso lo crease un extranjero.


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El lugar donde vivió Rúrik, una colina en lo alto de la orilla del río Vóljov, se convirtió en el centro de la celebración del aniversario. Algún día, dicen las autoridades locales, este lugar será uno de los principales puntos de interés de la región de Nóvgorod. Mientras tanto, lo que un día fue el hogar de Rúrik, no se encuentra en las mejores condiciones: solamente quedan una maderas en ruinas de la iglesia de la Anunciación.

Llegar hasta allí es bastante complicado, ya que el camino es casi inexistente, pero en ello reside su encanto. Durante los días del aniversario los visitantes llegaron al lugar de la celebración por el río, como los antiguos vikingos. Y una vez en la colina se encontraron con reconstrucciones de los asentamientos históricos: soldados con espadas y armaduras y muchachas con el pelo largo y ataviadas con trajes de la época y extravagantes sombreros. En el séquito del siglo IX, en el lugar donde vivió Rúrik, se erige la 'piedra del rey', un monumento de 2,6 metros de altura y un peso de cerca de 40 toneladas.

A los invitados rusos y de otros países que se acercaron a la colina de Rúrik por primera vez no les incomodó que el espacio no fuese demasiado bonito. Se asomaron a los puentes, disfrutaron de las vistas al monasterio Yúrev y a la ciudad y tocaron con asombro las antiguas piedras del lugar. Dicen que de se percibe de ellas una energía increíble. 

"No es de extrañar”, sonríe la arqueóloga Ekaterina Zhúkova. “Es aquí donde se concentra toda la historia del Estado ruso, según los libros. Aquí corría de niño Alexánder Nevski, donde estaba el campamento de Iván el Grande en el siglo V cuando Nóvgorod se vio obligada a entrar en la órbita del estado de Moscú. Y la parte más sangrienta de nuestra historia: la marcha de Iván el Terrible hacia Nóvgorod con sus crueles torturas y castigos. Todos estos acontecimientos tuvieron lugar aquí, en la colina de Rúrik”.

Mientras tanto, en el centro de Veliki Nóvgorod se celebraban fiestas populares. También rodeadas de un ambiente medieval. En el río Vóljov, a los muros del kremlin se reunieron barcos que apenas se diferenciaba de los antiguos barcos que iban del mar Báltico a Bizancio. El barco boyardo 'Forkome', procedente de la pequeña ciudad sueca de Nortel, surcó 1.200 kilómetros por la antigua ruta comercial 'de los varegos a los griegos', para llegar, convirtiéndose en el invitado más lejano.

El puente sobre el Vóljov que une el kremlin con la zona comercial estuvo lleno de personas con atuendos medievales. Al lado de la feria de miel se vendían manzanas, patatas, frutos silvestres, leche fresca e, incluso, animales: conejos, gallinas y faisanes. También allí es donde los artesanos exponían sus piezas. Podían encontrarse herreros, tejedores y artesanos de la madera, entre otros. De los objetos de artesanía expuestos destacaba el 'sombrero de Monómaco', antigua corona de pelo de animal que llevaban los reyes rusos.

No faltó en Veliki Nóvgorod, como en tiempos medievales, el sonido de las campanas. Durante los días en los que se celebró el aniversario se trajeron a la ciudad las mejores campanas de toda Rusia. Los visitantes pudieron deleitarse, sobre todo, con el sonido, de las campanas de la catedral de Sofía, que volvieron a mostrar su esplendor después de haber sido restauradas.