Propuesto por el Gobierno, el documento prevé introducir en el Código Penal un artículo que castigue con multas de hasta 500.000 rublos (unos 16.100 dólares) o penas de prisión de hasta cuatro años a la persona que obtenga un secreto de Estado mediante robo, engaño, soborno, chantaje, coerción o amenaza de violencia. Varias agravantes pueden elevar la pena carcelaria a ocho años.

El subdirector del Servicio Federal de Seguridad (FSB), Yuri Gorbunov, quien se encargó de presentar la nueva ley durante la sesión parlamentaria de este viernes, se pronunció también por introducir una enmienda en los artículos 275 ('alta traición') y 276 'espionaje' del Código Penal, incluyendo en la lista de posibles destinatarios de datos clasificados a “organismos internacionales, porque son usados activamente como cobertura y se dedican al espionaje por cuenta propia”.

En julio pasado, el Parlamento ruso aprobó una ley que obliga a las ONG financiadas desde el exterior a registrarse en calidad de 'agentes extranjeros'. Varios grupos rusos pro derechos humanos, entre ellos, Memorial, anunciaron la intención de boicotear la nueva normativa legal. Memorial, en una declaración publicada en su página web, la calificó de “anti legal porque atribuye al Ejecutivo las prerrogativas judiciales, y amoral, porque presupone que las ONGs financiadas desde fuera cumplen las indicaciones de sus patrocinadores”. 

La Corte Suprema de Rusia volverá a examinar el próximo 26 de septiembre el caso del científico Ígor Sutiaguin, condenado en 2004 a 15 años de cárcel por espionaje a favor de EEUU y Gran Bretaña, liberado en 2010 en el marco de un canje de espías entre Washington y Moscú, y actualmente residente en Londres.

La nueva vista del caso es resultado de que Sutiaguin ganó una demanda contra Rusia en el Tribunal de Estrasburgo. Su abogada, Ana Stavítskaya, dijo que Sutiaguin desconfía de la Justicia rusa, se opone al nuevo examen de su expediente y pidió cancelarlo.

Durante el juicio, el FSB afirmó que Sutiaguin vendió a EE UU y Gran Bretaña datos clasificados sobre cazas rusos y submarinos nucleares de nueva generación. El científico afirmó en todo momento que obtuvo esta información de fuentes públicas.