La Fiscalía general de Rusia este lunes presentó una denuncia ante el juez para que la película sea declarada extremista. A su vez, el Servicio federal de inspección ha hecho un llamamiento a los operadores de comunicaciones de la Federación rusa para que bloqueen el acceso de los abonados al vídeo hasta la decisión del juez.

"La noticia que salió hace varios días (el anuncio de la Fiscalía general),  ha agradado a los musulmanes, porque sentimos que el Estado se preocupa primero por sus propios ciudadanos", dice el vicepresidente del Consejo de Muftíes de Rusia, el imán de la región de Moscú, Rushán Abbiasov.

"No descartamos que la película haya salido como una provocación para hacer que explote la situación, que es precisamente lo que vemos que está pasando en Oriente Próximo", añade. Abbiasov considera que la película inflama la discordia entre nacionalidades y religiones, pero "los musulmanes no deberían hacer caso a este tipo de provocaciones". En relación con esto cree que las acciones de protesta en el mundo árabe, en el curso de las cuales ha habido muertos, también pueden ser una provocación planificada.

"El islam nunca propugna a la violencia, el mismo profeta Mahoma nunca llamó a la agresión ni a la violencia. Y este tipo de acciones claramente no son más que una provocación. Desde el punto de vista del islam, da igual que sea una película, (podemos recordar el escándalo de las caricaturas y mucho otros ejemplos). El islam nunca llama a que los creyentes ataquen a la gente, a los diplomáticos, a que cometan este tipo de acciones. El islam no estimula esto, más bien al contrario, se prohíbe", dijo Abbiasov. Subrayó que la gente que ha sufrido como resultado de estas protestas en el mundo árabe, no tenía ninguna relación con la creación de la película y la sociedad musulmana debería expresar su malestar directamente al creador de la película.

El representante en Moscú del Centro de coordinación de los musulmanes del Cáucaso Norte, el muftí Shafig Pshijachev, también apoya la decisión de la Fiscalía. "Todo lo que incite al odio entre religiones debe ser prohibido. Por eso considero que la Fiscalía ha tomado una decisión correcta al declarar esta película como extremista e incitadora al odio interreligioso. Ya estamos viendo el tipo de reacciones que ha provocado la película. Aquí en Rusia no va a pasar nada malo, ya que ni los musulmanes, ni los no musulmanes la van a ver", señala Pshijachev.

Pshijachev opina que la exhibición de la película podría ser, en cierto modo, una prueba de los estadounidenses para medir la lealtad de la población árabe hacia EE UU, después de que este país ayudara en la "transformación democrática", apoyando a las fuerzas radicales que provocaron las revoluciones en toda una serie de países árabes.

"Si lo que EE UU pretendía, al sacar la película y traducirla al árabe, era comprobar la fortaleza de su apoyo y su autoridad en los países árabes, entonces me parece que han suspendido el examen", dijo el entrevistado.

La posición de la Iglesia ortodoxa rusa 

El vicepresidente del Departamento del Sínodo de la Iglesia ortodoxa rusa para las relaciones entre la Iglesia y la sociedad, el arcipreste Gueorgui Roschin, también está de acuerdo en limitar la distribución de la película en Rusia.

Aunque puntualizó que la prohibición de la distribución es "muy compleja", ya que surge la cuestión de la censura, por la que "se anulan derechos, incluso el de un laico a expresarse sobre algunos temas".

"Por otro lado, cualquier declaración u obra artística puede ofender a una parte de la sociedad. Y en este sentido, según los estados de ánimo que existan, es necesario actuar de forma muy responsable y puede que incluso sea necesario eliminar algunos temas de la esfera pública", dijo Roschin.

El sacerdote considera que detener completamente la distribución de la película en la red será complicado y que los usuarios de internet deberían darse cuenta de la responsabilidad y de las consecuencias que puede conllevar la distribución de este tipo de vídeos.

"En nuestro país se habla mucho de la libertad de expresión, pero se habla muy poco de lo que la gente está dispuesta a asumir en caso de que la libertad de expresión supere determinadas líneas y ofenda los sentimientos de otras personas", añade Roschin.

Artículo publicado originalmente en Ria Novosti.