La posición de Rusia en lo que respecta al sistema de defensa antimisiles no cambiará, ya elijan los americanos al demócrata Barack Obama como presidente, ya salga vencedor Mitt Romney, que ha definido a Rusia "el enemigo número uno de EE UU". La noticia ha sido confirmada por el presidente ruso Vladímir Putin.

"Para nosotros, lo más importante es el hecho de que, aunque Romney no ganase estas elecciones, dentro de cuatro años podría subir al poder él mismo u otra persona con ideas similares. Debemos tenerlo en cuenta en el momento de tomar decisiones que atañen a la seguridad de nuestro país a largo plazo”, declaró Vladímir Putin el 12 de septiembre en Sochi, al finalizar el encuentro con el presidente serbio Tomislav Nikolich.

Putin ha afirmado también en una entrevista televisiva que está dispuesto a colaborar con cualquier presidente elegido por el pueblo norteamericano. En Sochi habló también de manera más detallada sobre las relaciones rusoestadounidenses en el ámbito de la defensa antimisiles.

El sistema antimisiles sigue siendo, sin duda alguna, el principal punto de divergencia entre los EE UU y Rusia en el terreno de la seguridad.Las posturas son diametralmente opuestas. Rusia se muestra preocupada por la intención americana de desplegar, en la proximidad de sus fronteras, dispositivos de defensa antimisiles. Por su parte, los EE UU aseguran que no hay ningún motivo de preocupación, pero se niegan a proporcionar garantías escritas de que el sistema antimisiles no está dirigido contra el potencial defensivo ruso.

Con relación a este tema, Putin ha observado con un punto de sarcasmo que Romney, con sus declaraciones, “ha confirmado una vez más lo acertado de nuestra postura sobre la cuestión de la defensa antimisiles. Y no solo nos ha convencido a nosotros, sino también, creo yo, a la comunidad internacional y a nuestros colegas europeos”, dijo el presidente ruso.

Numerosos expertos manifiestan grandes dudas sobre la eficacia del sistema antimisiles. Sin embargo, como explica Pável Zolotarev, vicedirector del Instituto para EE UU y Canadá de la Academia de Ciencias Rusa, al contrario de lo que sucedía en tiempos de la Guerra Fría, a día de hoy no es posible pensar que un hipotético conflicto entre la URSS y los EE UU pueda ser solamente un intercambio de masivos ataques nucleares. La situación es muy diferente. El experto sostiene: “La tendencia ahora es otra, en caso de conflicto nuclear podría limitarse a ataques individuales o de grupo. Con el fin de evitar posibles ataques nucleares individuales, es necesario tener en cuenta las posibilidades del sistema de defensa antimisiles. Los temores de Rusia en este aspecto son más que fundados”.

Las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia en este terreno van de la mano con el despliegue de misiles interceptores y radares estadounidenses en Europa. La amenaza está tomando formas concretas. Como observa el exteniente general Evgueni Buzhinski, consejero del Centro PIR, el despliegue de misiles interceptores se lleva a cabo muy cerca de las fronteras rusas. “Estamos hablando de la cuenca báltica y quizá también del Mar del Norte, así como del despliegue de dispositivos de defensa antimisiles en Polonia. La amenaza es real, ya que estos sistemas tienen la capacidad técnica de interceptar nuestros misiles balísticos, aunque los estadounidenses lo nieguen”.

Las preocupaciones de Moscú no son tenidas en cuenta ni por los republicanos ni por los demócratas. El caso es que la idea de un sistema de defensa antimisiles global fue lanzada en los años 90 por un miembro del mismo partido de Obama, el entonces presidente de los Estados Unidos Bill Clinton. Posteriormente, los planes de defensa misilística recibieron un fuerte impulso del siguiente presidente, el republicano George W. Bush Junior. Obama simplemente los ha modificado.

La cooperación con Rusia en el campo de la defensa antimisiles es una prioridad presidencial, como lo era en tiempos de George Bush Senior”, ha declarado Frank Rose, segundo vicesecretario de Estado de EE UU para la política de defensa y operaciones de control sobre la firma y ratificación del acuerdo. De hecho, el sistema de defensa antimisiles es fruto de una hábil maniobra conjunta de los dos partidos políticos de EE UU.

Por lo tanto, la política del Kremlin en materia de defensa antimisiles no viene determinada por el partido político al que pertenezcan los presidentes americanos. En este sentido, las declaraciones del presidente ruso en Sochi no van dirigidas tanto a Romney como a Barack Obama, que podría ser, con mucha probabilidad, reelegido para la Casa Blanca. En cualquiera de los casos, no se prevé que las negociaciones sean fáciles.

 El próximo mandato presidencial de los Estados Unidos, que concluirá en 2016, coincide con la tercera etapa del desarrollo del sistema de defensa antimisiles en Europa. Quizá sea ese el momento preciso para tomar decisiones importantes en materia de seguridad.

Según han informado los medios de comunicación rusos, citando las palabras del consejero jefe de las Fuerzas Misilísticas Estratégicas, Víctor Esin, en Rusia han comenzado las labores de desarrollo de un nuevo misil de combustible líquido, en respuesta al despliegue del sistema de defensa antimisiles de EE UU en Europa. Según el experto, la decisión de crear un misil intercontinental se tomó en 2010. Esin está convencido de que no representa un indicio del retorno a la Guerra Fría, aunque no descarta que un deterioro de la situación actual pueda llevar a una 'carrera armamentística'.