¿Cómo debería canalizarse la diplomacia para mejorar las tensas relaciones?

En primer lugar, tras el fin de la Guerra Fría, las investigaciones sobre la opinión pública muestran que en ambos países disminuyó la percepción del otro como el enemigo; en Estados Unidos esta se ha mantenido relativamente estable y la mayoría de los estadounidenses no ven a Rusia como un enemigo al estilo de la Guerra Fría. Ahora los estadounidenses están convencidos de que China, y no Rusia, está alcanzando o ha superado ya a EE UU como el siguiente competidor directo. El terrorismo islamista es otro elemento percibido como una amenaza internacional, en lugar de Rusia.

 

Por su parte, en Rusia la percepción de EE UU como adversario fluctúa, depende de la situación. Por ejemplo, los acontecimientos en Kósovo en 1999, Irak en 2003 y Georgia en 2008 dieron pie a brotes de antiamericanismo. Pero lo que a mí me preocupa es el consistente tono antiamericano de la televisión, con muchas películas soviéticas y nuevos programas, en ocasiones de procedencias insospechadas, como la discusión de Alexánder Gordon sobre las raíces estadounidenses del ataque del 11-S. Me invitaron a participar, y me negué.

Creo que el apoyo de Rusia a la misión de Estados Unidos en Afganistán mediante la ayuda al tránsito, e incluso una posible base de tránsito de la OTAN en Uliánovsk, es hora de dejar de lado el lenguaje grosero y las imágenes del otro como adversario. Nos enfrentamos a desafíos comunes planteados por el surgimiento de China.

De hecho, creo que el crecimiento de China es un mayor desafío para Rusia por la larga frontera que separa los dos países en Siberia y en el Lejano Oriente y la desigualdad de población en esas regiones. China tiene más de 300 millones de habitantes en la provincia de Heilongjiong, mientras que Rusia tiene entre siete y ocho millones al este del lago Baikal.

 

Por lo tanto, es un serio desafío a largo plazo para Rusia y para el resto del mundo. No digo que sea un desafío militar, pero es un desafío económico y de seguridad. Tomemos este problema junto con el del terrorismo impulsado por el radicalismo religioso (por mencionar algún ejemplo, Dubrovka, Beslán, y otros trágicos ataques a la población civil en Rusia) y comparémoslo con los ataques del 11-S y la implicación de EE UU en Afganistán y en otros países. No veo que el lenguaje en esta relación sea ni mucho menos óptimo. Hay demasiados sentimientos y muy poco debate práctico entre los dos países sobre asuntos importantes.

 

¿Crees que ha cambiado la retórica de Putin sobre los Estados Unidos, en comparación con sus dos mandatos anteriores como presidente?

Creo que el primer mandato de Putin fue el más cooperativo. Recuerden que fue entonces cuando el presidente ruso ofreció ayuda a EE UU y, en aquella época, el antiamericanismo no era un factor dominante. Sin embargo, ya en 2007 yo estuve en reuniones en las que él culpaba a los Estados Unidos de lo sucedido en Georgia y de la crisis económica global. Esto no es ningún secreto, puesto que fueron declaraciones públicas.

 

Creo que Vladímir Putin se está excediendo en su asignación de las culpas. Aunque EE UU tiende a ignorar este tipo de acusaciones, no creo que sean de gran ayuda. En la actualidad se acusa constantemente a EE UU y a su moneda. No me ha parecido que tales declaraciones hayan reducido la cantidad de dólares americanos en circulación en Rusia o la mezcla de monedas de los rusos que tienen la suerte de tener depósitos significantes en moneda extranjera.

  

¿Cómo se puede fortalecer la confianza entre los dos países?

 

Una opción posible, a mi modo de ver, es la reciprocidad. Si EE UU abre su entorno mediático a Russia Today (y yo lo tengo en mi casa, junto con Al Jazeera y BBC TV y Deutsche Welle), y dado que ya tenemos la emisora de radio La Voz de Rusia en inglés en EE UU, creo que se podría dar una cantidad equivalente de tiempo al público ruso de emisoras estadounidenses, como The Voice of America o Radio Liberty. Por desgracia, Estados Unidos ni siquiera tiene un producto; no tiene un canal de televisión global financiado o patrocinado por el gobierno estadounidense, del mismo modo que RT está patrocinado por el gobierno ruso o CCTV está patrocinado por el gobierno chino, o Al Jazeera, el cual (odio reconocerlo) es un excelente canal de noticias en inglés patrocinado por el Emir de Qatar. Por lo tanto, en ese aspecto, hay cierta falta de igualdad.

  

Pero más allá de eso, si se compara el número de personas que van a estudiar a EE UU, que son decenas de miles anualmente, resulta que cientos de miles de estos millones son chinos, pero hay muy pocos rusos. Estados Unidos es un país atractivo y goza de excelentes centros educativos, aunque estos son caros. Pero otros gobiernos en Europa del Este (Kazajistán con el Programa Bolashak, Azerbayán y otros) pagan a sus estudiantes para que vayan a estudiar a la otra punta del mundo. Por eso no veo por qué el gobierno de Rusia no debería invitar a los estadounidenses a ir a estudiar a Rusia y financiar programas para que los jóvenes rusos vayan a estudiar a Estados Unidos.

  

Claramente, este tipo de experiencias en la educación no son la panacea, y no va a convertir a todos en Embajadores de Buena Voluntad. No todos los que estudiaron en el extranjero adoptaron necesariamente los valores occidentales. Otro buen ejemplo es el de un tal Muhammad Qutb (uno de los ideólogos de los Hermanos Musulmanes). Odiaba los Estados Unidos durante su intercambio allí como joven oficial del ejército y, a finales de la década de 1940, dijo: “Las mujeres americanas son inmorales, la cultura americana es mala”. Y eso sucedió en una época muy conservadora en Estados Unidos, a diferencia de la década de 1960.

 

Por lo tanto, no hay ninguna panacea, pero creo firmemente que aquellos que experimentan otras culturas se deshacen de algunos estereotipos. Soy un miembro activo de Facebook, incluso en Rusia, y siempre se habla de lo gordos, estúpidos, etc. que son los estadounidenses. Pero entonces comentas que los hombres en Estados Unidos viven 20 años más que los rusos, que el estadounidense medio tiene un PIB per capita cuatro veces mayor que el ruso, y que EE UU sigue siendo fuente de numerosas innovaciones, desde los iPhones o los archivos mp3 hasta los avances farmacológicos que salvan vidas.

 

Esto, por alguna razón, no parece mejorar la reputación de la inteligencia y la salud estadounidenses. Por eso, lo que intento decir, de nuevo, es que visitar los países (lo que en los años de Gorbachov se solía llamar 'intercambios de gente a gente') puede tener un efecto positivo, aunque, claramente, esta imagen idealizada de los Estados Unidos que guardo de mi infancia se ha ido para no volver.

 

Pero, aún así, creo que EE UU es un gran país y que los rusos pueden aprender, disfrutar y apreciar muchas cosas si van a EE UU y viceversa. Precisamente el otro día, en el Washington Post, leí un terrible relato sobre una solicitud de visado a Rusia. En el siglo XXI, creo que se deberían resolver este tipo de cosas.

 

Versión abreviada. Publicado originalmente en Russian International Affairs Council.