Pero el evento más masificado, la así denominada “Marcha de los millones”, tuvo lugar en Moscú. Y, como de costumbre, en esta no faltaron los incidentes. Al final del acto arrestaron a uno de los principales organizadores de la marcha y el mitin en la capital de Rusia: Serguéi Udaltsov, coordinador del “Frente de Izquierdas”. Lo cierto es que, tras su intervención no autorizada al finalizar el mitin “por unas elecciones justas en la plaza de Pushkin el 6 de marzo de este año, no ha sido una sorpresa que lo arresten hoy”. Las fuerzas del orden afirman que el miembro de la oposición intentó organizar una marcha no autorizada después del mitin en Sadóvoe Koltsó.

El propio Udaltsov asegura que no alteró el orden legal y que lo detuvieron cinco minutos antes de la finalización oficial del acto. En cualquier caso, a medianoche el activista fue puesto en libertad. Los jóvenes que continuaron con el objetivo de Udaltsov, sin embargo, no tuvieron tanta suerte. Tras la finalización oficial del acto de protesta, un grupo de jóvenes se reunió en Chístie Prudí junto al monumento del poeta kazajo Abái Kunanbáev. Como consecuencia, 23 personas fueron arrestadas por “marcha no autorizada”. Chístie Prudí y el monumento de Abái son ya lugares simbólicos para los actos de la oposición.

Partiendo del movimiento de protesta internacional Occupy, los moscovitas en desacuerdo con las elecciones presidenciales de este año, casi dos semanas después de las mismas protagonizaron el ruidoso acto “¡Occupy Abái!”. Pero este acto, al igual que otros no autorizados, fue frenado por las autoridades. Eso mismo sucedió la noche del 15 de septiembre.

Otra rama totalmente pacífica de la Marcha de los Millones de Moscú la intentaron agitar unos nacionalistas radicales que, en medio del mitin de la avenida Sajárov, intentaron abrirse paso al escenario, lo cual llevó a un enfrentamiento entre ellos y los anarquistas locales. De esto se puede concluir que los actos populares masificados de este tipo toman gradualmente la forma de meras revueltas callejeras y espectáculos lamentables. Por otra parte, esta falta de compostura por parte de los oposicionistas en la realización de actos de protesta juega en su contra, alejando de estos actos a gente que, a pesar de apoyar su visión, no aprueba el radicalismo y la violencia. En comparación con la anterior Marcha de los Millones, que tuvo lugar en Moscú el 12 de junio, esta vez ha habido menos manifestantes muertos. A pesar de que Iliá Yashin, uno de los organizadores del acto, dijo en una entrevista con Rusia Hoy que, “calculando a ojo”, ese día se reunieron más de 100 000 personas, según los cálculos de la policía fueron alrededor de 14 000. Es posible que la cifra que dan las autoridades sea demasiado modesta, pero tampoco puede decirse que allí hubiera 100 000 personas. Por lo tanto, el propio nombre de la Marcha de los Millones parece ser fruto de la exageración por parte de los propios organizadores de la magnitud del evento, como si fuera un extraño elogio por parte de los oposicionistas a sí mismos.

Serguéi Udaltsov no mostró vergüenza alguna por ser arrestado tras la finalización del mitin. Eso sí, antes del comienzo de la marcha por la avenida Sajárov, subido a la columna del comienzo del bulevar Strastnói, se dirigió a los periodistas y manifestantes a través de un megáfono: “Por nuestra parte, vamos a hacer todo lo posible por que no haya ningún tipo de provocaciones y se respete la ley en todo momento. Hacemos un llamamiento a la policía, a los funcionarios y a todas las organizaciones pro-Kremlin para que también se abstengan de provocar y respeten la ley”.

En su entrevista con Rusia Hoy, Serguéi Udaltsov aportó también una serie de peticiones que han hecho llegar al gobierno: “Muchos de nuestros compatriotas que viven en las regiones no entienden nuestra protesta, así que hoy presentaremos por primera vez un compendio de reivindicaciones: poner fin a la subida continua de precios de la administración de servicios comunales, congelar estos precios, realizar una auditoría independiente en cada región para aclarar hasta qué punto son necesarios estos gastos. Los habitantes de nuestro país están sufriendo por estos precios. En las regiones la subida se nota mucho. Muchos simplemente no pueden pagar”.

Hay que decir que Udaltsov, por su parte, pudo viajar por su cuenta por las regiones para difundir personalmente los elementos principales de la protesta, pero no contó con los medios de comunicación federales a los que tanto ha acusado de falsedad y de falta de transparencia. También Alexéi Navalni es posible que haya hecho un viaje similar. Además, él tiene experiencia previa en el movimiento de masas de la oposición, pues en abril de este año se trasladaron a Astraján pidiendo una repetición de las elecciones al gobernador, así como apoyo al diputado Oleg Shein, del partido Rusia Justa, en huelga de hambre a causa de las elecciones.

 Evguenia Chirikova, líder del “Movimiento en defensa del bosque Jimki” y otra activista conocida del movimiento de protesta, además de candidata a la alcaldía de Jimki, una gran ciudad a las afueras de Moscú, nos dijo lo siguiente antes de salir al escenario: “En cuanto a mis problemas relacionados con Jimki, no tengo tantísimo dinero como mis rivales, que son parásitos de los recursos naturales, ni tengo el Canal 1, sino solo un periódico local de Jimki que alaba a nuestro alcalde, cuyos planes son otros diez años de atascos en la vía Leningradski. Yo solo tengo el apoyo del pueblo, y sin él no podré hacer nada en absoluto. Por eso he venido a pedir ayuda”.

Estas palabras se aplican a todos los activistas de la oposición de la Marcha de los Millones. Realmente, si se piensa, no tienen más que el apoyo de la gente, el cual, a juzgar por el número de participantes en este último evento, han perdido durante el verano. Incluso el propio formato del evento, según nuestro corresponsal Andréi Raskin, ha jugado en contra de los organizadores, pues el trayecto de la marcha resultó ser tan largo que la gente mayor que había acudido a apoyar a los oposicionistas no pudo llegar hasta el escenario.

 Por ejemplo, Slav Aleksándrovich Toptyguin, un pensionista nacido en el año 1937 que había estado gritando subido a un banco frente al cine Pushkin “¡Hay que construir el poder con inteligencia! Entonces viviréis bien. Si no, vais a seguir caminando como imbéciles con Nemtsovs que ya han estado en el Kremlin, les han echado y de nuevo quieren trepar!”, no llegó a la avenida Sajárov sino que se volvió por el lado del metro. Los pensionistas Evguenia Ivana, de 80 años, y Vladímir Nikoláevich, de 86, sí que hicieron a buen paso los tres kilómetros hasta el escenario, tratando de animar a la muchedumbre, que coreaba: “¡Rusia será libre!”, pero no pudieron quedarse por mucho tiempo. “La salud no es lo que era”, dijeron, tomando el camino de vuelta.

Se puede llegar a la conclusión de que Serguéi Udaltsov, al acordar con el ayuntamiento de Moscú el trayecto del mitin, seguramente olvidó a sus seguidores de la tercera edad por ser él un joven sano. La marcha de dos horas que planearon, de 14:00 a 16:00, más el mitin de 16:00 a 22:00, es decir un total de ocho horas, no contaban en absoluto con las limitaciones de la gente. Para las 22:00, de los mil participantes del mitin quedaban apenas doscientos.

Todo esto permite concluir que los oposicionistas se han mostrado lejanos de ese mismo pueblo para el que habían ideado esta tercera edición de la Marcha de los Millones.

 Pero no solo se han mostrado distantes con el pueblo, sino consigo mismos. Udaltsov comentó durante la marcha: “¿Veis cómo está construido el bulevar Strastnói? Está construido de modo que por la izquierda salen los de izquierdas y por la derecha salen los de derechas. Y en la plaza nos reuniremos todos. Esta estructura de nuestro bulevar es muy conveniente. Por aquí vamos gritando nuestras consignas, los liberales van por el otro lado coreando las suyas, y en la avenida Sajárov nos juntamos y hablamos del programa conjunto del día”.

Sin embargo, esta división entre opositores de izquierdas y derechas que van por distintos caminos del bulevar, posiblemente haya fatigado a los participantes habituales en estos eventos. Iliá Yashin, por supuesto, dijo que se logró alcanzar algunos puntos en común. Por ejemplo, los principales autores de la nueva resolución, un variopinto grupo con el planteamiento común de exigir que se congelen los precios de la administración de servicios comunales. Pero esta premisa no fue la fuente de la principal consigna conjunta, sino que lo fue la extendida frase “¡Por unas elecciones justas!”. Con toda probabilidad, esto se puede ligar de algún modo con las próximas elecciones locales del 14 de octubre, en las cuales además se decidirá el futuro político de Evguenia Chirikova y de varios miembros más de la oposición que luchan por un puesto de alcalde o diputado en las asambleas regionales. El gobierno respondió a la consigna proponiendo, al igual que se hizo en las elecciones presidenciales, incluir en todos los colegios electorales cámaras web para así tener unas elecciones lo más transparentes posibles. Recordamos que ahora las elecciones más cercanas en el parlamento ruso, la Duma, no serán hasta el año 2016, y las presidenciales en el 2018.

Oleg Kashin, un periodista de la oposición del periódico Kommersant, ha compartido su opinión con nosotros: “Es absurdo protestar ‘Por unas elecciones justas’” más de medio año después de las elecciones. Es también por eso que cada vez hay menos gente y que los ánimos han perdido fuerza. Por lo que yo sé, el comité organizativo del mitin estuvo hasta el último momento creando una resolución con peticiones muy extrañas. Por ejemplo, esa moratoria de un año a la subida de precios de la administración de servicios comunales, cuando ya los suben solo una vez al año. En mi opinión, es una petición sin sentido. Creo que hay que hacer una limpieza ideológica entre la oposición”.

Incluso en la voz del propio Udaltsov se oía cierto cansancio, fatiga, con respecto a todo lo sucedido. Su discurso dio la sensación de ser el mensaje de una persona cansada de repetir siempre lo mismo.

En palabras del famoso periodista televisivo Nikolái Svanidze: “Por culpa de esta crisis ideológica, la oposición ha perdido a dos jugadores muy fuertes de verdadero peso político a los ojos del actual gobierno, los cuales podrían unir de verdad todo este variopinto equipo: Prójorov y Kudrin.

Pero ellos se negaron a acudir a la tercera Marcha de los Millones aduciendo que los movimientos de protesta como conjunto ya no son actuales, y las consignas que llevan repitiendo desde hace seis meses resultan ya risibles. En mi opinión, es muy poco probable que esta ola otoñal de influencia legal sobre el gobierno por parte de la oposición dé ningún fruto, como no lo hicieron las anteriores campañas de primavera y de verano”.

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