Rusia sigue con atención los planes de Estados Unidos para el despliegue de un sistema de defensa antimisiles en la región Asia-Pacífico, según reconoció el Viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Ryabkov. Declaró, además, que Moscú se reserva el derecho de adoptar medidas en respuesta al creciente potencial de defensa estadounidense. Rusia también expresó su preocupación con respecto a cómo está aplicando EE. UU. el Tratado de Reducción de los Armamentos Estratégicos Ofensivos (START).

“El continuo crecimiento de las capacidades de EE.UU. en lo que llamamos Extremo Oriente -la región Asia-Pacífico- no ha pasado desapercibido en Rusia. Estamos siguiendo muy de cerca lo que está ocurriendo entre Estados Unidos y sus aliados en Asia. Allí, se están desarrollando acontecimientos importantes y se han conseguido muchas cosas”, declaró el viernes 7 de septiembre el Viceministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Ryabkov, en el transcurso de una conferencia sobre la no proliferación celebrada en la capital rusa.

En la pasada primavera, Washington anunció sus planes para ampliar su sistema de escudo antimisiles y colocar sus componentes no sólo en Europa, sino también en Asia y en Oriente Medio. La secretaria asistente de Defensa de EE.UU para Asuntos Estratégicos, Madeleine Kridon, dijo entonces que posiblemente sería en los territorios de Australia, Japón y Corea del Sur.

El contrato Start III, firmado en Praga el 8 de abril de 2010, entró en vigor el 5 de febrero de 2011 por un periodo de diez años. De acuerdo con las disposiciones del Tratado, las partes se ofrecen mutuamente datos sobre los armamentos estratégicos ofensivos, incluidas las coordenadas geográficas de los lanzadores de mísiles balísticos intercontinentales (con una precisión geofísica de un minuto). Las partes intercambian información sobre el estado de su armamento ofensivo estratégico el 1 de marzo y el 1 de septiembre de cada año.

En agosto se informó que los elementos del escudo antimisil y los radares de alerta temprana se desplegarían en Japón y en Filipinas.

Antes, los Estados Unidos habían manifestado su intención de desplegar una base militar en Australia. La Casa Blanca no ha ocultado que considera a China como la principal amenaza en la región. En particular, como declaró entonces Barack Obama, Estados Unidos y algunos pequeños estados de Asia hace tiempo que están preocupados porque Pekín tiene pretensiones territoriales en las islas al sur del mar de China. Washington cree que esta región posee una gran importancia estratégica ya que, cada año, la atraviesan, en dirección a Estados Unidos, buques mercantes, cuyo valor alcanzan los 1.200 millones de dólares.

Además, los observadores no descartan que Rusia y China acaben por aunar esfuerzos en la búsqueda de soluciones para el problema del sistema de defensa antimisiles estadounidense.

“China ha intensificado considerablemente la colaboración con Rusia en cuanto a la resistencia contra el despliegue del sistema de defensa antimisiles de EE. UU. Dicho despliegue encontrará una dura oposición por parte de China, que se traducirá en gestiones diplomáticas con consecuencias tangibles. Por ejemplo, se tomarán acciones económicas, que posiblemente incluyan sanciones, como la puesta en marcha de acciones por parte de la diáspora china en el territorio de EE.UU. y en otras regiones”, señaló el vicepresidente de la Academia de Problemas Geopolíticos, el capitán Konstantín Sivkov.

Sin embargo, Moscú, sigue albergando esperanzas en cuanto a la continuación de las negociaciones con Washington sobre este asunto. “Debemos trabajar con EE.UU. para conseguir algo significativo. Si no es así, tenemos una serie de medidas que ya ha mencionado el presidente ruso”, dijo Ryabkov.

En la primera entrevista que el presidente de Rusia Vladímir Putin concedió tras su investidura, al comentar el programa de defensa antimisiles, declaró que a su homólogo estadounidense le gustaría resolver este problema. “¿Sería posible encontrar una solución al respecto si el presidente Obama fuera reelegido para un segundo mandato? En principio, sí. Pero el asunto no sólo concierne al presidente Obama. Me parece que él sinceramente quiere dar con una solución para esta cuestión”, manifestó Putin.

El Presidente ruso cree que tanto el lobby militar como el Departamento de Estado “con su maquinaria demasiado conservadora” impiden que se alcance una solución a esta problemática. “Para resolver el problema de los escudos antimisiles, ambas partes tenemos que aceptar que somos socios fiables y aliados”, dijo Putin.

Por lo demás, otro problema podría surgir en las relaciones ruso-americanas. El viernes se supo que Moscú no está satisfecha con la manera en que Washington está cumpliendo sus obligaciones en el marco del Tratado START. “En suma, nuestra valoración (basada en resultados de inspecciones) es positiva, pero hay objeciones y esas objeciones no son materia de debate público. Tienen que ser discutidas en la Comisión Consultiva bilateral establecida en virtud del acuerdo, y la próxima sesión de esta comisión se celebrará antes de finales de septiembre en Ginebra”, dijo Ryabkov a ‘Interfax’.

“Tenemos una lista de cuestiones que nos gustaría formular a la parte americana y sospechamos que ellos también desean compartir opiniones sobre lo que consideran necesario, a la luz de la experiencia surgida del intercambio de estas inspecciones. No hay nada aquí no se pueda discutir, y no hay preocupaciones que no se puedan superar con el trabajo normal, sistemático y responsable de las delegaciones”, añadió el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores.

El artículo originalmente publicado en Vzgliad.