Los militantes de la oposición encuestados por Rusia Hoy, declararon que los  objetivos eran la liberación de los manifestantes detenidos y el control del proceso de votación en las elecciones regionales.

 

Por otra parte, los expertos creen que los cambios de táctica y estrategia de la oposición implicarán una ampliación de las exigencias sociales y de las consignas anticlericales.

 

Iliá Yashin, uno de los líderes del movimiento Solidaridad, comunicó a la prensa que usarán lemas sociales. Según el analista político Alexéi Mujin, van a ser especialmente relevantes en otoño, cuando a la vuelta de vacaciones, los rusos sientan el efecto del aumento de los precios de la vivienda.

 

 Las nuevas tarifas entraron en vigor el 1 de julio, sin embargo, el evento pasó desapercibido ya que se estaban discutiendo activamente otras cuestiones candentes, en particular, el asunto sobre el proyecto de ley acerca de las ONGs y el caso Pussy Riot

 

Los lemas sociales tradicionalmente gozan de popularidad entre los rusos, pero, de acuerdo con Mujin, la oposición no va a abusar de este tema, y se centrará en la crítica a aquellas acciones del Gobierno, que pueden interpretarse como represalias. "Incluido el juicio de las chicas del grupo Pussy Riot y el destino de los manifestantes del mitin del 6 de mayo que se encuentran bajo arresto, a los que la oposición considera presos políticos",  señala el analista.

 

 Exigir la liberación de los presos políticos es uno de los temas comunes para la oposición. Pero la situación se complica porque el estatus de estos presos  no está definido legalmente en Rusia. En este sentido, la oposición aún no se pone de acuerdo a la hora de considerar o no a las chicas de Pussy Riot como presas de conciencia.

 

 Aunque no hay divergencias en relación a los participantes detenidos en el mitin de mayo. Miembros de la oposición han prometido que en la 'Marcha de los millones' de otoño, prevista para el próximo 15 de septiembre, no serán olvidados los participantes de las acciones anteriores. "Por supuesto, no habrá tanto escándalo como con Pussy Riot, pero el tema de los detenidos el 6 de mayo será uno de los dominantes", dijo el representante del proyecto Rosuznik sobre derechos humanos Serguéi Vlasov.

 

 Otra tarea importante de la recién estrenada temporada política será la legitimación. Para ello, a finales de octubre se van a celebrar elecciones para un Consejo de Coordinación, con el objetivo de unir a los políticos participantes en las protestas. Ya ha habido varios intentos en la Rusia moderna para crear una estructura de ese tipo pero hasta ahora nadie ha conseguido tener éxito. 

 A los puestos del Consejo se presentarán no solo políticos profesionales, sino también un amplio grupo de activistas desconocidos para el público en general como por ejemplo, el artista y accionista de Novosibirsk, Artiom Loskutov.

 

 "Mi tarea es, entre otras cosas, plantear en las filas de la oposición el tema del anticlericalismo. Los políticos tienen miedo de hacer esto, intentan deslindarse del caso Pussy Riot. Si los políticos no tienen fuerza para pronunciarse en contra de la unión de Iglesia y Estado: lo haré yo. Mi tarea no le va a gustar a todo el mundo ", dijo Loskutov.

 

 Después del juicio contra Pussy Riot, el tema de las relaciones entre de la iglesia y la sociedad se ha convertido sin duda en uno de los más comentados por la prensa. Por su parte, el analista político Vladímir Pribilovski duda del éxito de las consignas anticlericales. "Los líderes de la oposición tienen quejas contra la iglesia, no están contentos con su grado de participación en la vida política del país, pero entre las diez primeras consignas difícilmente aparecerán las anticlericales", dice el experto.

 

Otra de las viejas consignas que sigue sin perder relevancia es la exigencia de unas elecciones limpias. El pasado curso político, en el que coincidieron las elecciones a la Duma y las presidenciales, los activistas de la sociedad civil pasaron de las palabras a los hechos:  empezaron a unirse a los observadores y a organizar equipos móviles para evitar el fraude electoral. Así, para las elecciones regionales, previstas para el 14 de octubre, prometen hacer lo mismo.

 

“Trabajé como observador en las elecciones del verano pasado para el consistorio de una ciudad pequeña, Kasímov. Creo que el candidato del partido gobernante no recibió un 95%  sino un 55%, porque las elecciones fueron justas. Ahora el campo de batalla es la ciudad de Jimki, del extrarradio de Moscú.   No tenemos fuerza suficiente como para cubrir todos los centros electorales y prevenir infracciones", dice Rustám, que trabaja en las elecciones de la Unión de Observadores de Rusia. Dicho sea de paso, la Comisión Electoral Central ya ha declarado que realmente le espera una afluencia récord de observadores en los colegios electorales.