Hace poco, Colombia firmó un contrato para la compra de aviones no tripulados israelíes Hermes-450, y Venezuela está interesada en sistemas inteligentes no tripulados para inventariar su territorio, mediante fotografía y vídeo, y satisfacer así los intereses de las compañías petroleras.

 A pesar de que hasta el momento Rusia ha sido exclusivamente importadora de VANTs, ahora tiene la oportunidad de cambiar su estatus y convertirse en un país exportador de esta tecnología. Con la República Bolivariana, Rusia ha establecido lazos fuertes en el campo de la cooperación técnico-militar,  por lo que es muy probable que compren sus aviones no tripulados, y no, por ejemplo, los de Israel (por cierto, la relación diplomática entre Israel y Venezuela es más bien tensa, y no se toca la cuestión de la cooperación técnico-militar). Las políticas llevadas a cabo por el presidente Chávez, cortan severamente el número de potenciales proveedores de armas.

 En Venezuela ya acumulan varios años de experiencia exitosa: el aeródromo de San Juan de Los Moros (en la región de Guarico) es un complejo inteligente no tripulado de vigilancia y monitoreo, con VANTs tipo 'Precursor', que son una variante del 'Rubezh-30'. Y los venezolanos explotan el 'Rubezh-30' de forma independiente. Este dispositivo puede recorrer una distancia de vuelo, en modo offline, de hasta 800 km. 

El Rubezh-10 es un VANT de esquema estándar, con una hélice tractora. Su peso es de unos 10 kilos, y soporta una carga útil de hasta 1 kilo. En vuelo alcanza una velocidad de crucero de 130 km/hora, en un radio de uso estándar de hasta 40 km. La duración del vuelo depende de las condiciones externas, pero puede ir de 4 a 8 horas.

Una de las aplicaciones consiste en la entrega de cargas en contenedores de mercancías de hasta 25 kilos de peso. El contenedor se deja caer desde una altura de 3 km y planea hasta el punto establecido a una velocidad de entre 80 y 200 km/hora. La precisión del aterrizaje del contenedor puede variar unos metros. La liberación de cargamentos es una acción programada y en régimen autónomo, y se puede controlar desde tierra a una distancia de 120 km.

 Las operaciones de los 'Rubezh-30' aumentan las probabilidades de que Venezuela se decante a favor de los drones rusos. Sin embargo, dada la alta demanda de VANTs en la región, Rusia podría tener que enfrentarse a otros competidores.

Unasur, el organismo regional sudamericano constituido en Brasil, está dispuesta a iniciar la producción de aviones no tripulados y, recientemente, las Fuerzas Armadas de Ecuador han presentado su primer dispositivos no tripulado, el Fénix; a su vez, Bielorrusia está cerca de establecer una planta de ensamblaje de VANTs en Cuba. 

El Rubezh-2 es un VANT con eje sobre un 'ala volante'. Su peso al despegue es de 2 kilos, y admite 400 gramos de carga útil. Su autonomía de vuelo es de hasta 90 minutos y tiene un alcance máximo de 45 km.

 Según comunicó el director general de la empresa de reparación de aeronaves de Minsk, Ievgueni Voitsejovich, su taller dispone de todos los recursos necesarios, ya que su empresa siempre ha cooperado con organizaciones cubanas. Además, los cubanos están interesados en la compra de los aviones bielorrusos no tripulados Sterkh-BM, cuya producción ha comenzado no hace mucho en Minsk.

 El afianzamiento de la unión empresarial entre Bielorrusia y Cuba para la producción de aviones suena prometedor para el primer país, ya que la Isla de la Libertad puede ser un buen punto de partida para la introducción de productos militares bielorrusos en el mercado latinoamericano, donde ahora se encuentran firmemente asentados los países europeos, y donde buscan un nicho para sus armas Rusia y China. A pesar de que el calendario del proyecto sigue siendo incierto, las pruebas de vuelo de los Sterkh-BM en Cuba ya han comenzado. 

Venezuela, que actualmente opera con aviones no tripulados rusos, está también cerca de iniciar la producción en serie de su propio VANT, en el marco de la cooperación militar con Irán y otros aliados, entre los que, según Chávez, también están Rusia y China.

 En julio, Chávez hizo una demostración de la primera unidad VANT de producción local. Tal como explicó el mandatario, Venezuela ha fabricado ya tres unidades y continuará su producción. Además, estos dispositivos están diseñados tanto para fines militares como civiles.

Los VANT de fabricación venezolana no llevan armas a bordo, alcanzan una distancia de vuelo de 100 km, disponen de una autonomía de vuelo de 90 minutos y pueden llegar a una altura de 3.000 metros, según explica la empresa Cavim (Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares). El avión fue ensamblado a partir de piezas diseñadas por ingenieros militares venezolanos, que han sido formados en Irán. El avión puede enviar fotografía y vídeo a tiempo real, y actualmente está pasando por un proceso de mejora que facilitará los vuelos nocturnos.

 Como explicaron a Rusia Hoy en la Asociación de Sistemas No tripulados de la Federación Rusa, los Rubezh superan considerablemente a los dispositivos venezolanos en cuanto a especificaciones técnicas. No obstante, la demanda de aviones en todo el mundo está creciendo a un ritmo rápido, y con el tiempo incluso se incrementará, de modo que aumentará también el número de productores. Será inevitable una feroz competencia, y Rusia tendrá que competir en serio por el prometedor mercado latinoamericano de los VANT.