La agenda de la vigésima cumbre ejecutiva de la APEC celebrada entre el 7 y el 9 de septiembre estaba definida hace ya medio año  y nada hacía suponer que los encuentros en Vladivostok pudieran convertirse en algo realmente significativo.

Recordamos que APEC se creó en 1989, por iniciativa de Australia, como un club no oficial de países que tuvieran salida al océano Pacífico (hoy en día esto ha sido suprimido de facto) y estaba orientado a la creación en la región de una zona de libre comercio. Rusia entró en APEC en 1998, en un principio se veía la cumbre en Vladivostok como un evento internacional que iba en gran parte en contra del sentido de esta unión, que en los documentos oficiales se define como una alianza de economías, no de estados ni de gobiernos. 

El carácter de la cumbre cambió debido a varias circunstancias. La primera, la expansión entre 2010-2011 de la crisis financiera, que para 2012 se había transformado en una amenaza para las economías de la Unión Europea que no eran parte del APEC.  La segunda, la incorporación de Rusia a la OMC a partir del verano de 2012. La tercera, un aumento del interés de China y los países del sudeste asiático por un comercio internacional 'multidivisas', que para 2012 ya parece una alternativa al tándem dólar-euro.

Finalmente, los importantes cambios que ha habido entre 2010 y 2012 en el mercado internacional del gas y la creciente incertidumbre de la posición de Rusia en este mercado mundial, también hicieron que la cumbre de Vladivostok fuera tomando cada vez más importancia para todo el mundo a medida que se acercaba.

La 'guinda del pastel' definitiva la puso Banco Central Europeo, cuando un día antes del inicio de la cumbre declaró un rescate ilimitado de la deuda estatal de los países de la UE con problemas. En una perspectiva a medio plazo, las economías asiáticas de APEC, más atractivas a la inversión que la UE, pueden convertirse en 'receptoras' de la nueva liquidez que aparecerá en el mercado financiero internacional como resultado del 'rescate de Europa'.

A partir de la publicación, el 9 de septiembre, del comunicado del encuentro en Vladivostok, parece claro que APEC funciona como una unión económica. El logro más importante de la cumbre ha sido el  compromiso adquirido por los participantes para contener el aumento de los aranceles a las importaciones en 2015 y el acuerdo de una lista de 54 productos ecológicos, para los cuales se prevé reducir los aranceles a la importación hasta un 5% en los próximos años (ahora mismo alcanzan el 35-30 %). Estamos hablando principalmente de equipamiento energético e infraestructuras de implantación local  de energía 'verde'.

Los resultados de la cumbre para Rusia son también importantes ya que en Vladivostok casi no se ha desarrollado el tema del posible Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP)  para el libre comercio entre nueve de las economías desarrolladas del APEC, que en 2009 inició EE UU y en el que Rusia y China no tienen posibilidad de entrar. Si en la anterior cumbre de APEC en Honolulú, el Presidente de China, Hu Jintao declaró el apoyo de su país a la idea del TPP, en Vladivostok el tema no tuvo posterior desarrollo. En general en esta cumbre no se han evidenciado claras contradicciones entre las posiciones de China y Rusia, aunque el encuentro bilateral entre Vladímir Putin y Hu Jintao no produjo resultados significativos. 

Sin embargo, a pesar de las tensas relaciones políticas entre Rusia y Japón debido a las islas Kuriles, los resultados de la cumbre del APEC han sido positivos. El país nipón ha mostrado su disposición para participar en el proyecto ruso para la exportación de gas licuado desde 'Vladivostok SPG', se he establecido un acuerdo entre el grupo IST y Mitsui para el transporte por vía férrea y algunos contratos de menor importancia. Las conversaciones ruso-japonesas dentro de la cumbre no fueron muy vistosas, pero tras la cumbre Vladímir Putin anunció una inminente visita a Rusia del Primer Ministro japonés, Yoshihiko Noda, y declaró que tratará con él los principales problemas en las relaciones entre ambos países. Teniendo en cuenta la contención de las inversiones japonesas en Rusia, esto  ya supone un éxito para las conversaciones en Vladivostok. 

En el ámbito puramente político, el gobierno ruso tenía seguramente puestas sus esperanzas en Hillary Clinton y los EE UU. No sucedió nada relevante desde el punto de vista simbólico, aunque las partes intercambiaron opiniones sobre todos los demás temas posibles: desde la guerra civil en Siria, hasta el caso de las Pussy Riot, pero no sobre temas relacionados con APEC.

Por lo demás, no hubo oposición a los planes asiático-pacíficos de Rusia ni siquiera en los EE UU.

De momento, el 'giro oriental' de la economía rusa no es más que una propuesta, relacionada principalmente con las perspectivas hipotéticas de la crisis en la UE. El buen ambiente de las conversaciones lo confirmó el director de Gazprom, Alexéi Miller, al declarar con un entusiasmo casi excesivo que las ventas del monopolio estatal del gas a los países de la región Asia-Pacífico "en los próximos años... superarán las ventas a Europa".

Y Vladímir Putin, en la rueda de prensa final en Vladivostok, llegó a culpar a la UE de exigir a Rusia que continúe 'subvencionando' gas barato a Europa Oriental. Esta dureza en el tono ilustraba el hecho de que Rusia está realmente dispuesta a hablar de un 'giro hacia oriente' en su economía. Pero por otro lado, el éxito de Vladivostok no deja de ser una coincidencia de circunstancias extremadamente feliz. La materialización de los beneficios obtenidos es una tarea más compleja que una cumbre con éxito en la isla Russki de Vladivostok. 

Artículo publicado originalmente en ruso en Kommersant