La tarde del 19 de mayo el Sedov se hizo lentamente al mar entre el malecón Inglés y el Teniente Schmidt, en San Petersburgo. En la orilla cientos de petersburgueses hacen señas al barco de cuatro imponentes mástiles rojos. Durante 14 meses el Sedov surcará los mares de todo el

mundo. Recorrerá 45 mil millas marítimas (lo que equivale a unos 83 mil kilómetros).

Al zarpar, una orquesta toca marchas militares rusas mientras el gobernador de San Petersburgo, Georgui Poltávchenko, desea suerte a los marineros con una frase tradicional: “¡Un palmo de agua bajo la quilla!”

El largo viaje llevará la bandera rusa hasta Brasil y Montevideo a través de Kiel y Casablanca. De  allí irá a Ushuaia (Argentina) y Valparaíso (Chile) para surcar el Pacífico y llegar a Vladivostok. A través de Shanghái y la República de Mauricio bordeará el cabo de Buena Esperanza y de allí navegará de vuelta a San Petersburgo.

 Esta circunnavegación está consagrada a un hecho histórico: la fundación de la Rusia Antigua hace 1150 años (en el año 862 en el norte de la Rusia europea apareció la primera alianza de tribus bajo el poder de la dinastía ruríkida).

A bordo del barco navegan 200 personas, aproximadamente la mitad de ellos son estudiantes de la Universidad Técnica Estatal de Múrmansk, ciudad situada en el norte del país, que irán turnándose durante el viaje. Los grupos de estudiantes –la mayoría de ellos son de segundo año– se relevarán en dos ocasiones. La primera en Casablanca (Marruecos), y después en Vladivostok (Rusia), desde donde más tarde regresarán al puerto de San Petersburgo.

“Nunca he estado en el extranjero. Será una gran experiencia para mí, además de una gran oportunidad para ver mundo”, dice Dmitri Stolpovski cadete de 18 años. Dmitri se unió al viaje en Casablanca (Marruecos) y navegará hasta la llegada de la nave a Vladivostok. Declara que sus padres están muy orgullosos de su participación en la navegación. disciplina en lugar de nostalgia Algunos días antes de zarpar se podía observar a los marineros fregando el suelo, pintando la fachada y lijando las agarraderas de color bronce.

Uno de ellos es el joven de 18 años Stepán Grékov, estudiante del primer curso en la universidad. Ahora pasará tres meses a bordo junto a varios compañeros de carrera. “Amo el mar”, afirma. Sobre todo los cadetes disfrutan del sentimiento de comunidad existente en el barco, aunque no es raro que lo hagan también de la disciplina. “Se debe ser disciplinado a bordo, si no estallaría el caos”, opina Grékov. Sin embargo, hay que reconocer que también puede ser duro. Entre otras cosas, despertarse a las seis de la mañana y hacerse cargo del timón.

El padre de Stepán fue timonel y le transmitió desde muy temprano el entusiasmo por mar. Hoy el cadete afirma: “El agua es mi elemento. Dentro del agua me encuentro más a gusto que en tierra”.  Tras pasar tres intensos meses en el Sedov, Stepán tomó un vuelo a Moscú y de allí fue en tren hasta Múrmansk, de vuelta con la familia.

A pesar de que siente nostalgia, siempre soñó con surcar los mares de mundo. “Debo acostumbrarme, para que luego no sea tan duro”. Al fin y al cabo, algún día le gustaría convertirse en capitán.

El capitán del Sedov

Nikolái Zórchenko pasó casi toda su vida en el mar y desde hace año y medio es el capitán del Sedov. Ya ha dado la vuelta al mundo tres veces, en otro barco, y estas experiencias le servirán a bordo en los siguientes 426 días. Pero el capitán mira con realismo lo que puede parecer un largo periodo. “Desde hace 20 años ya no tengo emociones”, aclara.

Cuando está en el mar, ya no son los sentimientos lo que cuenta sino el trabajo, y es que se debe trabajar duro durante años para llegar a ser capitán. Y, cuando finalmente se llega tan lejos, se debe seguir en la misma línea. Eso es lo que lo mantiene a un oficial de este nivel en forma,  igual que a los estudiantes que tripulan el velero. Para el capitán del Sedov, este será el cuarto viaje alrededor del mundo. Sin embargo, lo está esperando con impaciencia, sobre todo debido a las numerosas paradas previstas en América Latina.

Aparte de Alemania, Suecia, Noruega, Francia, Marruecos, Estados Unidos, Corea del Sur, Japón, China, Singapur, islas Mauricio, Sudáfrica, Senegal y España, el velero se detendrá en Brasil, Uruguay, Argentina, Chile y Perú. “Estos cuatro países latinoamericanos son lugares nuevos para mí”, declaró Nicolái Zórchenko. Realizamos una entrevista con motivo de su paso por América Latina.

 ¿Qué espera de este viaje?

Será el más largo que he hecho hasta ahora, con una duración de 14 meses. Tenemos intención de rodear América del sur y África del sur, es decir, todos aquellos puntos por donde pasaron barcos de vela cuando no existían los canales de Panamá y Suez. Nos sumergiremos en pleno siglo XVIII. 

¿En qué puertos atracarán primero?

En montevideo (Uruguay), Ushuaia (Argentina), Valparaíso (Chile)... Sí, todo América del sur, donde he estado poco.

¿Va a participar en las actividades durante las paradas?

Sí, el capitán es el representante oficial de la nave. Debe sentarse en primera fila en todas las actividades de carácter más o menos público. Daremos la bienvenida a los invitados.

¿Es la primera vuelta al mundo para el velero Sedov?

sí, el barco tiene 91 años. Los primeros 15 años de su vida, desde 1921 hasta 1936, estuvo haciendo el viaje de ida y vuelta a australia. No había hecho viajes alrededor del mundo. sin embargo, no hay dificultades previstas. se han estudiado todas las rutas. No creo que haya nada impredecible. Les deseo a los lectores lo mejor, y ¡quizá nos veamos en tierra!

 ¡Rockeros a bordo!

Junto a los marineros, hay también una famosa banda rusa de rock llamada Mumii Troll. Han adaptado su programa durante varias semanas a la ruta de viaje y grabarán un nuevo álbum durante la travesía. El año pasado, este grupo proveniente de Vladivostok ofreció varios conciertos en barcos y ve ahora esta expedición como una continuación lógica. La predilección por el mar se plasma en muchas de sus canciones. “Es un golpe de suerte que nos acompañe esta banda”, asegura el capitán Zórchenko.

En los 30 puertos en los que se detendrá el Sedov los marineros podrán concertar reuniones a bordo con los lugareños. “La llegada en barco a cualquier país es una demostración no solo de la bandera del país y de la marina, sino también de intenciones amistosas”, declara el cantante Iliá Lagutenko.