El lunes apareció en los medios de comunicación la noticia de que el Ministerio de Industria y Comercio y otros departamentos, están estudiando seriamente la posibilidad de crear una limusina de fabricación nacional para los altos mandatarios rusos. Los expertos calcularon los gastos necesarios para el desarrollo del automóvil en 1.000 millones de euros. Ante estos datos los especialistas valoraron con escepticismo las perspectivas del proyecto. Sin embargo, la fábrica moscovita AMO ZIL, junto con la empresa Depo-ZIL ya han desarrollado un modelo de automóvil de clase de lujo. Según cuentan los desarrolladores, ha salido mucho más barato.

Dmitri Medvedev hizo público el encargo de desarrollar un automóvil de estas características hace dos años, pero como afirma el director ejecutivo de Depo-ZIL, Serguéi Sókolov, la fábrica había comenzado a trabajar en el proyecto en 2004. En ese momento se hicieron bocetos para el diseño de una nueva carrocería de limusina de clase alta, así como una maqueta técnica a escala 1:5. Los trabajos para el coche continuaron con interrupciones, pero en 2012 consiguieron finalizarlos. Próximamente el automóvil será sometido a pruebas en el polígono de Dmitrovski, tras lo cual debería obtener el visto bueno en los departamentos correspondientes. 

Fue en los años 30 cuando comenzó el diseño de un coche de fabricación nacional para altos funcionarios de la Unión Soviética, hasta entonces los dirigentes iban en coches extranjeros. El primer modelo fue la limusina de siete plazas ZIS-101. Se montaba en la que entonces se llamaba Fábrica Stalin. En los años 50 todos los coches utilizados por los altos mandatarios eran soviéticos y ya se había definido una jerarquía de coches. Los funcionarios más altos iban en ZIS; para los medios estaba el GAZ-M-12 "ZiM"; para los de menor rango, el GAZ-M-20 "Pobeda". Aunque el primer auto soviético de clase alta, verdaderamente, fue el GAZ-13 "Chaika", cuyo lanzamiento tuvo lugar en 1959. Tras la caída de la URSS, llegaron los modelos occidentales, con Mercedes a la cabeza.

En la época soviética, la fábrica ZIL producía limusinas oficiales y hoy en día todavía muchas generaciones de rusos asocian estas limusinas al traslado de las personalidades más importantes del país. Sókolov afirma que trabajando en este proyecto querían demostrar la continuidad de estos coches, manteniendo el estilo clásico de los ZIL en los que iban Leonid Brezhnev, Mijaíl Gorbachev y Borís Yeltsin. Por lo demás, en la nueva limusina no se ha conservado prácticamente nada de los antiguos acabados, reconoce Sókolov.

Las limusinas soviéticas eran unos coches extremadamente específicos en su rendimiento en carretera. Estaban destinadas únicamente a trayectos largos, por eso no se preveían paradas en los semáforos o similares, ya que las calles se bloqueaban para que pasaran los mandatarios soviéticos. Además, era un coche bastante complicado de maniobrar y exigía un entrenamiento específico del conductor. En la nueva ZIL, que ha recibido el nombre de Monolit, no se mantendrán estas características.

En primer lugar, los fabricantes han cambiado el tipo de motor, ha pasado de carburador a inyección. La cilindrada del motor sigue siendo de 7,7 litros, sin embargo se han añadido caballos de potencia, cuenta ahora con 400 en vez de los antiguos 315. En lugar de una caja de cambios manual de tres cambios se ha instalado una automática de cinco. Lo que no se ha cambiado ha sido la suspensión.

En el nuevo modelo se han colocado unas ruedas con un diámetro de 18 pulgadas. La razón es que los neumáticos especiales Granit, para las ruedas de 16 pulgadas de las limusinas ZIL, tan solo se fabricaban en la Fábrica de Neumáticos de Moscú. Como la limusina pesa más de 3,5 toneladas, pero tiene las características de velocidad de un utilitario (llega a los 200 km/h), resultaba imposible encontrar neumáticos para ruedas de 16 pulgadas. "En Estados Unidos se fabrican neumáticos de 18 pulgadas para coches grandes. Hemos tenido que hacer las ruedas más grandes", nos explica Sókolov.

La carrocería del automóvil tiene seis puertas y la distribución está diseñada siguiendo el modelo Pullman, con los asientos situados unos enfrente de otros. El aparato de climatización se ha instalado en los alerones traseros: se puede establecer una temperatura para los pasajeros de la derecha y otra para los de la izquierda. Además de eso, se ha cambiado completamente el suministro de energía del coche. La potencia del generador se ha aumentado de 100 a 150 amperios. "Es suficiente para un autobús", dice Sókolov.

De momento el modelo no está blindado. En la fábrica dicen que es probable que la versión blindada aparezca una vez que se dé el visto bueno a los modelos existentes y se inicien las negociaciones con el gobierno, puede que entonces encarguemos el blindaje. En Depo-ZIL son evasivos a la hora de hablar de los inversores del proyecto. "El proyecto está patrocinado por un grupo de gente apasionada en el tema y con suficiente dinero", dice Sókolov.

AMO ZIL tampoco descarta la posibilidad de comenzar la fabricación en serie de automóviles de lujo para las estructuras de poder.



El artículo ha sido elaborado utilizando artículos del periódico Izvestia.