La apertura del festival se inició con un baile noble, para transmitir el espíritu de la época. Inesperadamente, las parejas que bailaban fueron interrumpidas por la aparición del siniestro Príncipe de las Tinieblas, los Cuatro Jinetes del Apocalipsis y ardientes carrozas de guerra. Y después comenzó la batalla alegórica: pero en lugar de ejércitos había orquestas militares, y en vez de armas de fuego - música.

Durante dos horas, bajo las murallas del Kremlin, sonaron marchas militares, fragmentos de música clásica, canciones populares y de regimiento cantadas por los participantes de Rusia, Alemania, Francia, Italia, Austria, Grecia, China, Kazajistán, Polonia y Singapur.

 

Gracias a la orquesta de gaiteros de la Unión Europea, vestidos con vistosos kilts de cuadros, la plaza se hizo eco estridente de motivos escoceses e irlandeses. La banda de las Fuerzas Aéreas de Grecia para el deleite de todos interpretó temas musicales de éxitos de cine como Indiana Jones, Star Wars y Rocky.

 

 "La danza refleja la cultura de los pueblos del sur de China. Y ya que la cooperación entre los pueblos y el ejército es una parte integral del sistema en China, creemos que encaja perfectamente en el concepto del festival", explicó previamente el jefe periodistas de la delegación china, Chen Yixian.

 

Pero la mayor de todas las emociones para los espectadores la aportaron las conocidas melodías rusas, que interpretaron varias bandas militares extranjeras. Así, los carabineros italianos interpretaron la famosa Katiusha; los músicos de Singapur la canción popular Oy, da nie vecher!, y la banda militar polaca, la tal vez conocida en todo el mundo Kalinka Malinka. Los espectadores rusos se emocionaron tanto que no solo aplaudieron, sino que cantaron junto a los músicos, y a veces taconeando al ritmo, como si se prepararan para bailar. 

 

Espectáculos de música militar y festivales en el formato de desfiles de orquestas militares están ampliamente distribuidos en todo el mundo. El primero fue el Torneo Real con la participación de bandas militares del Imperio Británico, que tuvo lugar en 1880 en Londres. Al final de la Segunda Guerra Mundial, la tradición de la celebración de estos festivales se extendió a otros países.

En Rusia, las representaciones de la fracción de la Guardia de Honor Presidencial acompañados de bandas militares se llevó a cabo el 2 de septiembre de 2006, en la celebración del Día de Moscú.

Unos de los participantes extranjeros más esperados de Torre Spásskaya este año, por supuesto, eran los franceses. Para transmitir el espíritu de la Francia napoleónica, aparecieron en la Plaza Roja músicos militares vestidos con uniformes de la época. También en la Plaza Roja, frente al Kremlin, actuó la famosa cantante francesa y favorita del público ruso Mireille Mathieu. Con aspecto delicado y vestida con un corto vestido negro, la francesa, frente al penetrante viento otoñal  cantó el himno de Rusia y la Marsellesa, el himno nacional francés. La aparición de Mathieu sobre los adoquines de la Plaza Roja se ha convertido en una tradición, y en el marco de la fiesta, a la cantante la llaman el talismán de Torre Spásskaya.

 

Sin embargo, el apogeo de la representación fue la salida a la Plaza Roja de los participantes rusos, la Orquesta de la Escuela Superior de Música Militar Súvorov de Moscú. Brillante, enérgica, valiente y con entusiasmo, cautivó a la audiencia. “¡Soberbio!  Realmente fue la bomba del programa”, dijo después de la presentación a RBTH la espectadora Yelena Kulieva.

 

Por último, se decidió convertir el tema de la victoria en el tema de la paz, la amistad y la unidad de los pueblos. De ahí que la escena final de la representación fue que todos los participantes del festival se reunieron junto a las antorchas encendidas. "Alrededor de la hoguera del mundo se reúnen todos los que estaban en lados opuestos de las barricadas" explicó anteriormente a los periodistas el autor de esta idea, Valeri Jalilov, director de la banda del servicio militar del Ministerio de Defensa. Un elemento importante del final fue la aparición del Carro de la Paz.

 

Todos los participantes de buena gana apoyaron esta idea. "¿La importancia de este festival? Para nosotros es una especie de reencuentro entre Rusia y Francia. Es la idea de la paz y la amistad ", dijo a Rusia Hoy el director del grupo de trompetas de la ciudad francesa de Haguenau, Thierry Moochot.

 

"Nos gusta mucho el genuino espíritu del festival internacional de música militar, la sinceridad de esta acción, que reúne a la gente," dijo a su vez el comandante del Kremlin de Moscú, miembro del Consejo Público de Torre Spásskaya, Serguéi. Jlébnikov.

 

Según sus palabras, "la música de viento militar sobre un fondo de modernos sintetizadores y nuevas técnicas puede parecer un anacronismo, pero no lo es. Esta música toca los corazones de la gente. La música de viento es como un bergantín en la bahía, donde hay barcos modernos atracados. De todas formas, el bergantín sigue atrayendo la mayor atención. Resulta hermoso y romántico", dijo Jlébnikov.

 

Los moscovitas y visitantes de la capital ya han notado el cambio de atmósfera en la ciudad en relación con el festival. Este fin de semana las mejores bandas militares actuaron no solo en la Plaza Roja, sino en varios parques de la ciudad. Y esto es solo el principio. El festival Torre Spásskaya termina el 8 de septiembre.