La Ley Federal sobre la Protección del Menor contra la Información Perjudicial para su Salud y Desarrollo, que funciona de manera análoga en muchos países del mundo, entró en vigor el pasado 1 de septiembre. La ley define claramente cuál es la información que no se puede mostrar a los niños menores de cierta edad.

 

Por ejemplo, a partir de seis años podrán ver imágenes ficticias de corta duración de enfermedades graves. A partir de 12 años se permiten imágenes no ficticias de violencia (con compasión obligatoria hacia la víctima), escenas de consumo de alcohol y tabaco (que no inciten al uso), y la alusión a las drogas sin demostración del uso. A partir de los 16 años, los niños pueden oír en la pantalla algunas palabrotas, siempre que no estén relacionadas con obscenidades. En la lista de permisiones/prohibiciones hay una docena de puntos.

 

Además, los programas y series de televisión que se emitan en directo en la televisión deberán ir marcados con un signo especial – con la indicación de la edad de los espectadores para los que está destinado el contenido. Se limitará también la hora de transmisión en determinados programas. Así, las películas de la categoría 18+ se podrán ver solo después de las 23:00.

 

No hay nada de lo que proponen las autoridades rusas que se diferencie fundamentalmente de la experiencia internacional en el tema, pero ya hace varios meses que existe una viva discusión en torno a la ley. Aunque ya ha pasado todas las aprobaciones necesarias en la Duma y ha entrado en vigor.

 

No hay nadie que se oponga a la idea de proteger a los menores de los progarmas que 'no son para niños', pero los detalles preocupan a muchos. "Las emisoras no están en contra de la nueva ley, pero les gustaría que su aplicación fuera correcta desde el principio. Si comienza a funcionar 'en crudo' va a ser peor para todos",  explica la directora general de la Asociación Nacional de Organismos de Radiodifusión Natalia Piskunova.

 

En efecto, el diablo, como siempre, está en los detalles, o más exactamente, en las palabras. Según los expertos, las fórmulas elegidas por los expertos legisladores rusos pueden causar cientos de difíciles conflictos.

 

Uno de los mejores ejemplos son los viejos dibujos animados soviéticos, con los que creció más de una generación. Si se sigue al pie de la letra la nueva legislación, muchos de ellos tendrían la posibilidad de entrar en la categoría de 18+, o de compartir la suerte de la película Klip, prohibida por las autoridades rusas por ser demasiado franca.

 

No hay, por supuesto, escenas eróticas en los dibujos animados. Pero hay algunos personajes fumadores, como el cocodrilo Gena o el lobo de los dibujos animados Nu pogodí! —el equivalente ruso de Tom y Jerry. Formalmente, la elección para los televidentes es limitada: o se eliminan las escenas censurables o se pasan los dibujos animados infantiles a la categoría de 'para adultos'.

 

Qué hacer con los clásicos

 

A este respecto, en el diario Izvestia surgió la siguiente polémica. "Si todo se desarrolla según la ley propuesta, el Cocodrilo Gena y otros dibujos animados nacionales, y también los míos, rozan la pornografía" decía indignado el famoso creador de dibujos animados ruso, Garri Bardin.

 

Uno de los partidarios de la ley, el diputado Serguéi Zhelezniak replicó: "Por ley, los dibujos animados en los que hay escenas que muestran por ejemplo a algún personaje fumando, deben ser examinados. Si el estudio confirma que la escena de la película puede provocar en los espectadores el deseo de probar un cigarrillo, dicha escena no podrá mostrarse a menores". 

Es justo señalar que en otros países se han encontrado con un problema similar. En 2003 en Estados Unidos tuvieron que cortar una serie de escenas que en el momento de la elaboración se consideraron socialmente aceptables, pero para los estándares de la sociedad moderna parecen perjudiciales u ofensivas.

 

Los objetos de la censura fueron los cigarrillos y el alcohol, así como considerar políticamente incorrecto designar la raza o nacionalidad de los personajes. Y en 2006, en el Reino Unido cortaron la famosa escena de Tom y Jerry fumando.

 

A los dibujos animados rusos no les amenaza la misma suerte, aseguró a Rusia Hoy el director de Roskomnadzora,  Alexánder Zharov. "Expresamos nuestra postura con claridad. Los dibujos animados Nu pogodí! y todo este tipo de productos representan  un valor cultural para nuestro país, y por lo tanto no hay necesidad de eliminar escenas, ni de etiquetarlos ", dijo el funcionario.

 

Además, las autoridades no pueden garantizar la intachabilidad de absolutamente todos los dibujos animados y Zharov recuerda a los padres que, en cualquier caso, la última palabra en la disputa la tienen ellos, es decir, lo que sus hijos vean o no vean dependerá de ellos.

 

De momento, los niños no han mostrado perjuicio alguno por el daño de los lobos y cocodrilos fumadores. Pero, como demostraba la encuesta del diario Moskóvskie Nóvosti, sienten miedo de muchas otras películas y programas. "Me dan miedo los programas en los que muestran niños enfermos cuando les cortan, cuando hay sangre. Cuando operan a los animales tampoco me gusta. Eso no lo quiero ver, me da miedo ", dice Kristina de diez años, y agrega: "Y las películas policiacas y de crímenes deben prohibirlas".

 

Es demasiado pronto para poner fin a la disputa entre las dos partes. Como explica Zharov, el primer mes de funcionamiento de la ley será de prueba. ", Juzgaremos y la analizaremos cada situación discutible. Desde hace varias semanas llevamos a cabo consultas con los medios de comunicación con el fin de desarrollar un enfoque común, que sea efectivo y aceptable para los medios de comunicación”, dijo el jefe de Roskomnadzor.

 

A mediados de octubre, el departamento tiene previsto llevar a cabo un test de prueba y pronunciar un veredicto sobre la continua aplicación de la nueva ley.