Elena Matuzova, trabaja en la planta minera de Pilakliovo, ciudad que depende de una sola industria, y ha aprendido a alimentar a los cuatro miembros de su familia con 14.000 rublos al mes (unos 440 dólares). Intenta aprovechar al máximo un terreno para cultivar patatas y otros productos.

En ocasiones la situación se hace insoportable, como sucedió en la primavera de 2009, cuando los trabajadores no habían recibido sus salarios durante meses a causa de la crisis, Matuzova se unió a otros 200 compañeros en una protesta. Hicieron un llamamiento público al Primer Ministro Vladimir Putin para que solucionara el problema de los retrasos en los pagos. Después de reunirse con el propietario de la planta Oleg Deripaska, la situación se resolvió.

Hoy en día, cuando las turbulencias económicas hacen más palpable la amenaza de más despidos, Matuzova sigue teniendo esas dos mismas opciones: la tierra y la intervención estatal. "La gente habla de que vendrán tiempos difíciles. Están envasando verduras y setas, como si estuvieran preparándose para lo peor", dice Matuzova.

Dos décadas después de la caída de la URSS muchos trabajadores de las fábricas han perdido los beneficios sociales que disfrutaban en tiempo soviéticos, que compensaban los bajos sueldos, y al mismo tiempo, la economía de mercado no ha conseguido aumentar sus salarios.

"Solía ganar 14.000 rublos al mes y sigo ganando lo mismo", explica Matuzova, que tiene más de 40 años. "Antes de los 90, vivíamos de maravilla. Aunque yo venía de una familia grande y mis padres no tenían un sueldo muy alto, había almacenes especiales para familias como la nuestra. Teníamos tantos productos que los compartíamos con nuestros familiares”.

Opiniones diversas

En la actualidad, el gobierno redoblado sus esfuerzos para aumentar el prestigio de los trabajadores mediante incentivos económicos respaldados por el Estado. El mes pasado, Ígor Jolmanskij, un trabajador de una fábrica de tanques convertido en enviado presidencial, propuso volver a instaurar el premio al "Héroe del trabajo", un título de la era soviética que no solo traía renombre sino toda una serie de beneficios sociales.

A Matuzova le gusta la idea, especialmente por los beneficios. Pero los expertos dicen que será una lucha contracorriente, con salarios bajos, los trabajadores siguen en un estado de dependencia y eso no encaja muy bien con la idea de prestigio.

Alexánder Shershukov, secretario de la Federación de Sindicatos Independientes de Rusia (FNPR), declara: "Introduciendo de nuevo el premio al trabajo se plantea un dilema. Los trabajadores que no trabajan para el sector público trabajan para proporcionar beneficios a los accionistas. Decir que trabajan para la sociedad está fuera de lugar".

En el núcleo del dilema están los salarios, que en comparación con Europa siguen siendo bajos en todas las categorías. De acuerdo al Servicio de Datos del Estado, el salario medio para las profesiones tradicionales, las solicitadas en el sector industrial, ronda los 17.000 rublos al mes (unos 530 dólares). Eso está por debajo de la media nacional, que es de unos 20.300 rublos al mes (630 dólares) para 2010. Al mismo tiempo, el 71% de los trabajos que se ofrecen en el mercado pertenecen a la categoría de oficios.

Pero otro factor está haciendo crecer la desigualdad  en riqueza no solo entre clases, sino también entre las diferentes profesiones.

De acuerdo con las estadísticas del Instituto Independiente para Política Social, tan solo el 33% de los rusos llega a la media de 20.300 rublos (630 dólares), es decir, el resto de la población gana mucho menos. Esta disparidad se explica por el hecho de que los salarios más altos de Rusia son hasta 25 veces más altos que los más bajos.

Es un problema que Matuzova, que trabaja en una planta donde el salario medio está por encima de 25.000 rublos (780 dólares) conoce bien.

"No sé de donde se sacan esas cifras", dice Matuzova. "Quizás si contabilizan a toda la compañía, incluyendo a la cúpula directiva. Pero el salario de los trabajadores es mucho más bajo".

 

De acuerdo con las cifras de 2010 del Servicio de Datos del Estado, los trabajadores del sector textil ganaban apenas 10.074 rublos al mes (315 dólares), mientras que los del sector energético podían llegar a 50.000 rublos al mes (1.500 dólares).

"Hay sectores laborales donde los trabajadores tienen salarios muy altos, como la metalurgia o los recursos naturales, que pueden llegar a los 60.000 rublos mensuales (1.875 dólares)", dice Piotr Biziukov, sociólogo del Centro por los Derechos Sociales y Laborales. "Pero en comparación con la mayoría de los trabajadores no son más que un puñado. La mayoría de trabajadores depende del Estado".

Biziukov cree que los incentivos para los trabajadores son cruciales, pero a menos que los salarios puedan subir. Reintroducir un premio de la era soviética en condiciones de mercado no funcionará.

Una de las razones es que las empresas privadas, tanto extranjeras como nacionales, pueden seguir pagando salarios mucho más bajos a sus empleados de lo que harían en otros países BRIC.

"He hablado con trabajadores de la planta de Ford Motors de Vsevolozhsk, a pesar de ganar una media de unos 30.000 rublos al mes (940 dólaree), sus colegas en Brasil siguen ganando el doble", dice Biziukov.

Shershukov, secretario sindical del FNPR, reconoce que con las características propias de Rusia, el gobierno está obligado a tener un papel más fuerte a la hora de proteger a los trabajadores de lo que tendría en Europa. Cita como ejemplo a Francia, donde a pesar de las violentas protestas, su Parlamento sacó adelante la reforma tremendamente impopular de retrasar edad de jubilación. Los sindicatos rusos, dice, hasta ahora han presionado con éxito al gobierno para que no retrase la edad de jubilación.

"Sí, tenemos un formato de relaciones sociales diferente al de Europa. Tenemos una estructura empresarial diferente y la responsabilidad del gobierno ante los trabajadores es otra", dijo Shershukov. "No es mejor ni peor, es simplemente que venimos de experiencias diferentes, tenemos otros retos".

Shershukov apoya los premios. "Pero si vivimos en una sociedad capitalista, entonces no es suficiente, sus salarios tienen que aumentar, sus condiciones de trabajo tienen que mejorar".