Vladímir Krámnik

Fuente: Flickr / Georgios Souleidis

Edad: 36 años / Puesto en la clasificación de la FIDE: nº3

El mundo ha cambiado

No siento nostalgia por la época en que el ajedrez era muy popular en la Unión Soviética. A pesar de las ventajas obvias (el apoyo al conocimiento, al arte, al ajedrez), creo que había más contras. ¿Por qué se hizo tan popular el ajedrez? Porque, a diferencia de otros países, la Unión Soviética no poseía una industria del entretenimiento de gran alcance. Llegabas a casa, fuera hacía frío y el perro no te arrastraba hacia el patio, en todos los canales de televisión estaba Brezhnev, y algo teníamos que hacer.

 

Bueno, y otra circunstancia más: el ajedrez en ese momento era una herramienta política, y ello siempre fomentó el interés en él. El máximo auge se dio en la partida de ajedrez de Spassky contra Fischer, durante la Guerra Fría. Si ahora los dos mejores jugadores del mundo fueran un palestino y un israelí, su partida también estaría en las primeras páginas de los periódicos.


Ordenadores contra creatividad

La teoría del ajedrez parecía una mina de oro. Antes se encontraron pepitas en ella, pero ahora hay que limpiar enormes capas a fin de encontrar una diminuta partícula de oro. Es posible que alcanzara un 10% de aproximación, pero nadie encontró el 90% restante. Desafortunadamente, con el desarrollo de los ordenadores se ha vuelto mucho más difícil encontrar una idea que merezca la pena desarrollar, en tanto que el programa muy rápidamente refuta opciones aparentemente interesantes.

La lucha contra Deep Fritz

Creo que las competiciones contra ordenadores llegaron a un punto muy interesante, aunque hablo del momento en que las posibilidades del ajedrecista y la computadora eran casi iguales. Pronto comprendí que todo aquello terminaría, puesto que no se podría luchar contra los ordenadores mejorados. Ahora hemos llegado a esto. He luchado con dignidad, casi como un igual, aunque he sentido que llegaba a mi límite. No me arrepiento de haber jugado: lo que he vivido ya no sucederá de nuevo y será una historia que contar a mis nietos.


Serguéi Kariakin

Fuente: ITAR-TASS

Edad: 22 años / Puesto en la clasificación de la FIDE: nº 6

Vivir de los honorarios

Me parece que sólo una treintena de personas, que ocupan las más altas posiciones en la clasificación, pueden permitirse vivir de ingresos más o menos directamente profesionales. En este sentido, el ajedrez no es el deporte más rentable y gratificante. Mis ingresos consisten, en su totalidad, en los honorarios por la participación en torneos. En mi caso, pues, no se puede planificar nada porque no sabes cómo te irán las partidas. Tomo nota de que mucho depende del país. Por ejemplo, en Noruega, Carlsen es el único ajedrecista, es casi un héroe nacional, por lo que todos los patrocinadores lo apoyan. En Rusia, hay una gran cantidad de jugadores con talento, y por lo tanto resulta muy difícil encontrar un patrocinador.

 

Mis juegos y otras cosas

Antes estaba registrado en una red social, pero al cabo de un tiempo y hablando sin tapujos, me cansé de ello: recibía un montón de spam, todo el tiempo me escribía gente rara, y apenas me acababa de registrar, me di de baja. Con mis amigos suelo hablar por Skype; a ellos les doy mi apodo. A los 15-16 años, me entusiasmaban los juegos de ordenador, especialmente los de 'estrategia' (Heroes III, Age of Empires, Cosacos), pero ahora ya no tengo tiempo para esto. Mi último juego fue Stalker, que me he pasado completamente. Por cierto, no fue hace tanto tiempo.

 

Posición o dinero


Mi camino desde la parte inferior a la máxima calificación fue duro. Hace un tiempo estaba en el puesto treinta, y a fin de progresar, tenía que ir a Rusia, donde podría practicar con los entrenadores más famosos. Inmediatamente, esto se hizo realidad. Existen dos opciones: una es la de participar en los torneos menores donde, sin esfuerzo, se puede ganar un poco de dinero, pero no se mejora en términos de habilidad; la otra, era participar en torneos fuertes, que se realizan con poca frecuencia. Yo elegí la segunda opción.

 
Alexánder Morozévich

Fuente: Kommersant

Edad: 34 años / Puesto en la clasificación de la FIDE: nº 9

Por qué Morózevich tiene tantos fans

Tal vez ocurrió debido a mi estilo de juego. Yo juego a un ajedrez muy agresivo, lucho contra mis adversarios, y le pongo mucha emoción, cosa que llama más la atención. Cuando dos grandes maestros se miran el uno al otro, y muestran respeto y admiración por su adversario, se encierran en un empate al estilo 20-25, y esto entretiene mucho menos al espectador.

 

Ajedrez en Qatar

El motor del progreso del ajedrez qatarí fue la jugadora china Zhu Chen, a la que yo mismo entrené. Ella, al casarse con el mejor jugador de ajedrez del país, Al-Modiaji, que al mismo tiempo ostentaba el título de mejor jugador árabe de ajedrez del s. XX, activó este proceso. Quería tener a los mejores entrenadores y participar en prestigiosos torneos, para lograr buenos resultados. Bajo los términos de mi contrato, tuve que vivir en el país y no tenía derecho a salir de él sin consentimiento escrito por parte de mi empleador, el Comité Olímpico de Qatar. Vivía en una jaula de oro.

 

Cómo hacer del ajedrez un deporte menos retorcido

Sin vender parte del alma y sin hacer ningún sacrificio no es no es tan fácil hacer ajedrez comercialmente atractivo. Pero llegar a un ámbito mayor de público, para que los jugadores sean figuras más reconocidas, puede y debe ser. Sólo hay que entender qué queremos.

Compararlo con el tenis resulta inútil, porque el tenis es un juego comprensible y dinámico, mientras que el ajedrez es estático y complicado. Sin embargo y al mismo tiempo, todavía quedan aquellos a quienes les gusta pensar, y muchos siguen creyendo que el ajedrez es muy atractivo. Otra cosa es que, con la llegada de los juegos de ordenador, los iPad y lo que vendrá, les resulte posible satisfacer el apetito intelectual de alguna otra manera. El ajedrez ha perdido su exclusividad como forma convencional del desarrollo mental, y no ha evolucionado a algo más accesible ni comprensible.


Alexánder Grishchuk

Fuente: Maksim Bogodvid / Ria

Edad: 28 años / Puesto en la clasificación de la FIDE: nº 11

Fallo en el continente americano

He jugado allí dos veces al ajedrez y tres al póker, y no gané ninguna de las cinco partidas. Cinco de cinco, como usted sabe, tiene una especie de significado estadístico. Allí me sentí como si estuviera en un planeta diferente. Sin embargo, me he encontrado totalmente a gusto en China, India o Libia. Aunque, sobre todo, me gusta jugar en Rusia.

No se puede prescindir de los faroles


En el ajedrez, el engaño tiene un peso enorme. Vemos a un hombre sentado, mirando como si lo tuviera todo bajo control, pero en realidad acaba de meter la pata con un peón. Por dentro, quizás, ha previsto todos los movimientos, pero lo que deja ver es: “¿Te sacrifico un peón, y tu no vas a arriesgarte a comértelo?”. Tú, por tu parte, piensas que algo falla. Al final, te comes el peón, pero no a los dos minutos, sino media hora después.

El juego principal


Para mí es muy importante que en la competición haya la mayor cantidad de juegos. En este sentido, el póker es ideal. En comparación con el 'engaño' del ajedrez, el póker requiere una memoria especial: no hace falta necesariamente recordar todas las cartas que han salido, solamente las últimas dos o tres.

Es una desventaja practicar simultáneamente el ajedrez y el póker, puesto que paso una gran cantidad de tiempo delante de un ordenador. Por otro lado, jugar al póker en vivo es mucho más aburrido, porque todo ocurre más lentamente. Empiezas a pensar que eres pasivo: pasan tres horas, y no ha ocurrido realmente nada. En Internet se puede jugar en cuatro o seis mesas simultáneamente.


Peter Svidler

Fuente: Ramil Sitdikov / Ria

Edad: 35 años / Puesto en la clasificación: nº13

Trabajar por dos

Opino que las partidas de ajedrez no son sólo una forma de hacer dinero. Yo fui uno de los primeros que se metió en esto en serio a finales de los años 90, cuando no había ni audio y había que usar el teclado. Los comentarios sobre ajedrez en directo exigen un nivel bastante alto de conocimiento: hay que entender lo que está sucediendo en el tablero. Los que nos dedicamos a esto, constantemente colaboramos en el proceso y lo vemos de una manera completamente diferente: incluso los expertos se han sorprendido de cómo ve el juego un ajedrecista. Por otra parte, y sin decir ninguna tontería, hay que jugar la partida realmente, y además por dos. Así que estoy aprovechando esta oportunidad para dedicar cuatro o cinco horas diarias a pensar intensamente en el ajedrez.

 

Reinventar la rueda


No hace mucho pasé por una etapa en la que rara vez adivinaba las intenciones de mi adversario. No tenía ninguna idea brillante como respuesta, así que era más fácil jugar recordando lo practicado en casa . Pero si uno no repite algunas de sus opciones durante seis meses, hay que inventar de nuevas. El momento en el que te sientas ahí y comprendes lo que tienes por escrito, pero no recuerdas qué es, resulta peor que si estuvieras jugando con una tablero en blanco. En lugar de centrarte en el juego, debes tratar de visualizar cómo se veía esa página. Esto es muy molesto y con frecuencia contraproducente.

En la misma onda


No hay ninguna prueba de esto, pero tengo una firme convicción de que, al pasar un largo tiempo ante el tablero, puedes capturar al oponente a nivel emocional. Cuando la partida no me gusta, trato de pasar más tiempo fuera de la escena, para no mostrar mi relación con lo que está sucediendo sobre el tablero.

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