Durante siglos numerosos marineros enteros trataron de llegar a la 'cima' del planeta. Sus intentos fracasaron e incluso, en repetidas ocasiones acabaron en tragedia. El viaje experimental a propulsión nuclear realizado en 1975 fue posible gracias al avance   científico y a los años de estudio del hielo del Ártico.

 

La navegación autónoma del Árktika duró 13 días (desde el 9 al 22 agosto de 1977). Durante ese tiempo se cubrieron 3.830 millas a una velocidad media de 12,3 nudos. De acuerdo con las memorias de los participantes en la navegación, el rompehielos se abría camino a fuerza de golpes a través de una extensión de hielo particularmente gruesa y sólida, y el sonido del crujido de los bloques que se escuchaba a bordo recordaba al estruendo de las trituradoras de piedra.

 

La llegada al Polo se produjo a las 9:40 horas de Moscú del 17 de agosto. Entonces, en las coordenadas 90 grados latitud norte, se izó la bandera de la Unión Soviética, junto a ella colocaron el asta de la bandera de la expedición de Gueorgui Sedov, que no pudo llegar al Polo Norte en 1912.

 

Como resultado del viaje, toda la tripulación (unas 200 personas) y los miembros de la expedición fueron galardonados con órdenes y medallas. Y el propio rompehielos recibió la Orden de la Revolución de Octubre.

 

El Árktika fue construido en el astillero del Báltico, en Leningrado. Tenía una capacidad de 75.000 caballos, estaba destinado a trabajar sobre un espesor de hielo de hasta tres metros y era la nave principal de una serie de seis buques de propulsión nuclear.

 

Según los indicadores técnicos, era el mayor rompehielos de su tiempo, con una longitud de 148 metros de largo y 30 metros de ancho, una  profundidad de más de 17 metros y un calado de 11 metros. El desplazamiento del rompehielos es de 23.000  toneladas. La instalación del aparato generador de vapor de agua atómica consistía en dos bloques, un reactor  y cuatro generadores de vapor en cada uno. El sistema nuclear de producción de vapor está ubicado en un compartimento especial en la parte central.

Este rompehielos único ha funcionado ininterrumpidamente durante 33 años (sumando 177.000 horas de trabajo del reactor), pasó un año sin hacer escala en puertos de mar y recorrió un millón de millas.

 

Se creó gracias a los esfuerzos de más de 350 asociaciones y empresas. Entre ellas, 100 organizaciones científico-investigadoras de diseño de proyectos, como la Oficina de Diseño Experimental de Construcción de Maquinaria., I. I. Afrikantov (desarrollo del reactor nuclear OK 900), la Asociación de Producción Mayak (reprocesamiento de combustible nuclear), la Oficina Central de Diseño Iceberg (desarrollo del proyecto del rompehielos), y el Instituto de Investigación Científica de la Energía Atómica, Kurchátov.

 

En su construcción participó la propia tripulación del barco. Esto permitió a los navegantes familiarizarse rápidamente con las nuevas tecnologías.

 

En agua limpia, el Árktika podía atravesar una capa de hielo de hasta cinco metros a una velocidad de 18 nudos. El barco nuclear posee una proa inclinada, el armazón tiene forma de barril, y es de acero aleado resistente. Los lados cerca de la línea de flotación están reforzados con un anillo especial de hielo.

 

Este diseño del armazón le proporcionaba mayor fuerza y la capacidad de resistir los efectos del hielo: resistencia a la fricción en la línea de agua y la contracción de los campos de hielo. Los lados semicirculares no dejan que los bloques de hielo aplasten la nave, empujándola hacia arriba, mientras que la proa inclinada le permite 'arrastrarse' a la parte superior del bloque de hielo y romperlo con su propio peso. Aparte de esto, el rompehielos cuenta con una popa en forma de M, lo que posibilita llevar a remolque buques y también el ensamblaje con otros rompehielos.

 

Al Árktika le pertenece también otro logro: durante un año entero, desde mayo de 1999 hasta el 4 de mayo de 2000, navegó sin hacer escala en ningún puerto.

 

En 2008, el rompehielos Árktika quedó fuera de servicio. Desde entonces, diferentes mecanismos, componentes y ensamblajes de este coloso siguen representando un patrón de calidad, además de servir como piezas de recambio para buques de propulsión nuclear que operan actualmente.

 

Para realizar esta noticia se ha utilizado material de Ria Novosti.