'Angara' o cómo superar las constantes

Si no hubiera sido por un importante acontecimiento que ha tenido lugar este año, sólo podríamos hablar en clave teórica sobre la elaboración de un nuevo cohete portador de carga pesada (y en este caso concreto incluso súper pesada); en el cosmódromo de Plesetsk han empezado los preparativos para las pruebas del nuevo 'Angara'.  El prototipo del cohete, ideado para que puedan entrenar los equipos y el personal de pruebas del complejo, ya está en el cosmódromo de la taiga de la región de Arjánguelsk y si todo va como se espera, en primavera del 2013 se realizará su primer lanzamiento desde la nueva plataforma de la base espacial.

Hasta este momento, la fecha de lanzamiento estaba subordinada a la llamada 'constante Angara', es decir, durante los últimos diez años en varios momentos anunciaron que estaría listo “al cabo de un año y medio o dos años”. Ahora, cuando en Plesetsk el montaje de los equipos funciona a toda marcha y parece que esta constante, que se ha ido repitiendo durante años está, por fin, superada.

El buen funcionamiento de los prototipos URM (por sus siglas en ruso, módulos universales de aceleración) del cohete ruso compuesto por el portador coreano KSLV-1 (Korea Space Launch Vehicle 1) contribuye a que se confíe en el éxito de 'Angara'. Las dos averías sufridas por el  KSLV hasta la fecha fueron provocadas precisamente por el funcionamiento poco seguro de los agregados coreanos. En un caso hubo un fallo durante la separación del carenado, y en el segundo, una avería en la segunda etapa de producción coreana del cohete.

Mientras que la primera etapa, de producción rusa, funcionó correctamente en ambos casos. También funciona con normalidad el motor RD-191, que actualmente ha realizado más de 100 pruebas de fuego en las que el motor demuestra que cumple los parámetros exigidos de seguridad lo que permite confiar en el éxito del portador en conjunto.

  

Competencia interior

Sin embargo, entre el cohete 'Angara' y el portador lunar hay una gran distancia. Incluso en su variante de 'máxima' capacidad es capaz de sacar a la órbita baja de la Tierra no más de 40 toneladas. Esto dobla la capacidad de 'Protón' pero no es suficiente para vuelos a la Luna. Incluso una variante que incluya dos lanzamientos, donde la nave lunar se compone en órbita de dos módulos lanzados por separado, se necesita una capacidad de carga no inferior a 70 toneladas. Y si es de manera conjunta, no menos de 120 toneladas.

Estas exigencias recuerdan al proyecto soviético del cohete-portador 'Energía'. Su capacidad de carga útil en lanzamiento a la órbita baja de la Tierra es de 105 toneladas y la capacidad del cohete 'Vulkan', uno de los diseños que se utilizó para la construcción de 'Energía', podía alcanzar las 200 toneladas.

También cabe destacar que algunos componentes de 'Energía', como los cohetes-portadores 'Zenit', continúan utilizándose con éxito. Aunque actualmente la producción se realiza en Ucrania a pesar de la gran cantidad de piezas rusas de las que está compuesto. Al no querer implicar en un gran proyecto un socio político poco fiable como Ucrania, RKK 'Energía', los creadores del cohete-portador que lleva el mismo nombre, tienen que pensar en  ampliar su capacidad productiva en Rusia.

RKK “Energía” y el Centro Jrunichev son, de facto, los principales aspirantes a llevar a cabo la producción del cohete lunar pero los debates entre ellos pueden acabar por arruinar el propio proyecto, ahogándolo en negociaciones y concursos. De todas formas, la necesidad de frenar la competencia innecesaria no es la principal condición para que el proyecto del 'portador lunar' se realice con éxito. Hay que encontrar una función útil al programa. No tiene  sentido crear un portador súper pesado sólo por cuestiones de prestigio.

El futuro cohete tendrá que encontrar otro uso: en la órbita baja terrestre, en algún proyecto relacionado con Marte, en las investigaciones en el espacio lejano, etc. En este sentido, es imprescindible la 'unificación' de intereses de las empresas que se dedican a la explotación de la tecnología espacial, los centros de investigaciones científicas y, por supuesto, los de los militares.

Si todos los sujetos mencionados muestran su interés, los recursos financieros acumulados serán suficientes  para trabajar en este cohete y justificar su producción. En cualquier caso,  habrá que tener 'los pies en el suelo' antes de que el portador súper pesado se ponga en órbita. Es decir, tendrá que demostrar su rentabilidad y sus ventajas en la solución de problemas en comparación con otros 'productos' menos ambiciosos.

Un proyecto tan caro, que se destine a una tarea única, inevitablemente tendrá una vida muy corta, y en estas condiciones su realización se cuestiona ya que actualmente el Estado no dispone de tales recursos.

Como consecuencia, es esperable que junto con el concurso para conseguir la licencia para producir un nuevo portador súper pesado, se hagan planes para ejecutar proyectos de investigación científica, de diseño experimental y de tecnología. Objetivamente, ya hay demandas en el sector militar. Sin embargo, habría que explicar hasta qué punto está justificada políticamente la apuesta por el aspecto militar en este proyecto.