El pasado 28 de agosto, una terrorista suicida mató al jeque Said Afandi al-Chirkavi, de 74 años,  líder espiritual local con decenas de miles de seguidores en Daguestán. Según una de las versiones, es posible que la explosión pretendiese interrumpir el diólogo entre los diferentes movimientos musulmanes, algo que Said Afandi promovía activamente.

La explosión tuvo lugar en Chirkei, un pueblo del distrito de Buinak, sobre las 17:00 en la casa del jeque más influyente de Daguestán. Según las fuentes disponibles, una mujer entró en casa de Said Afandi haciéndose pasar por una peregrina y detonó un cinturón con explosivos, que llevaba alrededor de la cintura. El comité de investigación ha declarado que la bomba no era muy potente, pero contenía elementos que herían de manera letal. La bomba explotó a pocos metros de su objetivo y Said Afandi al-Chirkavi, que iba a cumplir 75 años en octubre, murió en el acto.

Además, a causa de la explosión murieron seis seguidores del jeque: cuatro peregrinos, la esposa del jeque y un niño de 12 años que fue a casa de Said Afandi con sus padres. También hubo numerosos heridos.

Pocas horas después de la explosión comenzaron a reunirse en Chirkei personas procedentes de todos los rincones de la región, con el objetivo de compartir el duelo. Testigos dicen haber visto a  gran cantidad de personas llorando en ciudades y pueblos de todo Daguestán poco después de que se hiciera pública la noticia de la muerte del jeque. A las 21 horas, alrededor de 80.000 personas se habían reunido cerca de la mezquita local y del cementerio para asistir al funeral del líder espiritual. 


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Said Afandi al-Chirkavi era un popular y respetado líder sufí. El islam sufí también se denomina en Daguestán 'islam tradicional' y se diferencia del salafismo, al que antes se referían como wahhabismo. Además de creyentes de a pie, influyentes políticos daguestaníes asistían a la casa de Said en Chikrei para  escuchar sus dthikr, partes de la oración, tarea que el jeque delegaba en su murid, persona iniciada en la filosofía sufí. Los analistas sostienen que el asesinato de una figura pública tan destacada podría tener unas consecuencias pésimas en la república, que hace poco ha estado al borde de la guerra civil.

Los investigadores creen que el atentado la llamada 'gente del bosque' fueron los autores intelectuales del atentado. “¡Dejad esos bosques para los animales salvajes y volved a un ambiente humano!”, declaró Afandi refiriéndose a los insurgentes en el Congreso del Pueblo de Daguestán en 2010. “Los wahhabitas son esas personas que convencen a los de alrededor sobre la verdad de sus palabras, pero en realidad sus actos están mal. Tened cuidado con ellos, si lo que quieren es mantener sinceramente el camino del islam. Pueden ser buenos alabando al Profeta, pero fracasan a la hora de seguirlo”, decía Afandi habitualmente.

“¿Por qué irse al bosque? Creo que es por falta de sentido común y una mente racional. No dicen sin razón que un poco de ingenio en la cabeza hace mucho trabajo a los pies. Como resultado, matan y son matados. El Profeta dijo: “Te tratarán como tú trates a los demás”. Dios guía a las personas que van en su contra, del mismo modo que los gatos cazan ratones”, dijo el jeque.

 “La muerte del guía espiritual de tantas personas en Daguestán es una dolorosa pérdida”, declaró Rizván Kurbanov, miembro del parlamento local. Recordó lo que el jeque le dijo en una ocasión: “Si alguien entra en mi casa para matarme, no me moveré. ¿Por qué debería ser responsable de su sangre en la otra vida? Él debería ser el responsable de la mía”. Solía decir sobre los terroristas suicidas: “Estas personas esperan ir al cielo, pero ni tan siquiera llegarán cerca como para poder oler su fragancia”.

Los investigadores tienen a pensar que el asesinato pretendía frustrar el precario acuerdo entre el Departamento Espiritual de los Musulmanes y los salafistas, que fue bendecido personalmente por el propio Said Afandi al-Chirkavi. Al mismo tiempo, es posible que los terroristas quisieran alentar a las armas a los miles de seguidores del jeque. De una manera un otra, el asesinato de un conocido líder espiritual puede hacer que la tensión aumente en Daguestán, un lugar que en las últimas fechas no ha sido el más tranquilo del país.

Artículo publicado originalmente en ruso en Kommersant