Ziyavudin Magomedov se está ganando una buena reputación como uno de los pocos magnates rusos capaz de representar, a nivel internacional, la comunidad empresarial de su país.

A sus 43 años, el fundador y presidente del grupo Summa es “sencillamente diferente”, apunta el corresponsal para Moscú de la principal agencia de noticias norteamericana. “Muchos me han comentado que piensa en términos de lo global”.

Hace un año, Magomedov no era muy conocido, ni siquiera dentro de Rusia. Ahora, su grupo Summa escribe los titulares, tras apostar por varios activos prominentes, en especial en el sector de los transportes y la logística.http://rusiahoy.com/articles/2012/08/08/en_busca_de_vias_de_transporte_alternativas_18681.html

“En cinco años, [Magomedov] puede llegar a poseer una de las participaciones más poderosas en el sector del transporte de mercancías, no sólo en Rusia, sino también a nivel internacional,” afirma Alexéi Bezborodov, director de la consultora Russia Infranews.

Magomedov ha reconocido sus ambiciosos planes de expansión más allá de Rusia. Tras haber invertido en el puerto de Rotterdam, ahora contempla varios proyectos internacionales conjuntos para dicho puerto.

Este año, el multimillonario afincado en Moscú, presidirá el Consejo empresarial del Comité de Cooperación Económica Asia-Pacífico (ABAC, por sus siglas en inglés), http://rusiahoy.com/articles/2012/07/17/apec_18013.html un organismo que sirve de consultor a los miembros de la APEC, en cuanto a la fijación de prioridades en los sectores de negocio. Y Magomedov lo está aprovechando al máximo.

Hemos quedado en un restaurante francés de Ciudad Ho Chi Minh, donde el magnate se encuentra acompañado de sus ayudantes y un buen puñado de periodistas.

Al preguntarle si se siente satisfecho con sus logros hasta el momento, el multimillonario bromea sobre la necesidad de mejorar su inglés y sus habilidades a la hora de hacer presentaciones, y acto seguido, se pone serio.

“El ABAC es el análogo exacto de una organización internacional, con la única diferencia de que los países están representados por empresarios, en vez de embajadores,” argumenta. “Las decisiones se toman por consenso, y el único modo de llevar a cabo los proyectos es ofreciendo algo que sea bueno para todos. Es complicado, pero así es como funciona el poder blando, y es importante que Rusia siga por este camino, tras ser elegida país anfitrión de la APEC; estamos asumiendo también un papel de liderazgo en el BRICS (la unión económica que agrupa Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), http://rusiahoy.com/articles/2012/06/04/brics_17384.html en el G20 y en el G8.”

Sin duda, el ABAC se puede considerar un marco en el que probar proyectos de mayor envergadura. Al consejo le falta el poder de decidir por los gobiernos de la APEC, pero ayuda a redactar los programas regionales.

“Es una gran pregunta: ¿quién tiene más poder, aquél quien toma la decisión final, o quién acota las opciones disponibles para el primero?,” plantea Wu Fei, un analista chino experto en Rusia.

Durante años, el ABAC ha sido dominado por los Estados Unidos, que lo utilizaron como plataforma para consolidar sus intereses en la región Asia-Pacífico, “sin hacer demasiados esfuerzos para que todos se subieran al carro”, dice un veterano miembro del ABAC, representante de un país en vías de desarrollo. Esta situación cambió en noviembre de 2011, durante el encuentro del ABAC previo a la cumbre de la APEC en Honolulu, cuando Rusia se hizo notar por primera vez.

Varios miembros del ABAC explicaron a Rusia Hoy que la creciente influencia de Rusia sobre la organización les parecía algo muy positivo.

“Rusia fue muy pragmática a la hora de acercar las posiciones entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo,” explica un miembro filipino del ABAC. Algunas de las iniciativas rusas se basaban en prácticas adecuadas a lo largo de la región. “Nuestros expertos estudiaron la experiencia de los países de la APEC y propusieron un marco de incentivos para que las empresas adoptasen un enfoque sostenible en los sectores de la construcción y el desarrollo urbanístico,” apunta Magomedov.

La transferencia de tecnologías es una tarea muy ardua, pero gracias a los esfuerzos conjuntos de varios países en vías de desarrollo, Rusia consiguió incluirla en la 'Carta a los líderes' que el Consejo prepara para los dirigentes de la APEC, antes de cada cumbre.

Magomedov espera ver como Rusia se convierte en una parte esencial de la dinámica economía asiática, especialmente dado que muchas de las empresas de la región quieren utilizar las rutas de transporte rusas, para poder dejar de enfrentarse a la congestión de las principales autopistas marítimas.

“[Nosotros podemos] jugar un papel mucho más relevante en el comercio global. Un contenedor tarda 28 días a llegar de Moscú a Vladivostok, [ya que] durante 13 de éstos está parado en las aduanas. Compárenlo con Singapur, donde la burocracia del servicio de aduanas no supone más de 24 horas,” argumenta Magomedov. 

“Un problema sin resolver lleva a otro problema,” añade el magnate. “Una vez que se toma este camino, es difícil quedarse parado: se empiezan a ver las cosas con una mayor perspectiva,” dice. Él alberga la esperanza de que otros empresarios rusos participarán en la región. El Centro empresarial nacional de la APEC fue establecido con ayuda del grupo Summa, y tiene como objetivo dar a conocer y aumentar el interés por Asia en Rusia.

“Este modelo ha funcionado en otros países; ¿por qué no debería funcionar en Rusia?,” se pregunta Magomedov.