El pasado lunes los ambientalistas se encadenaron a los amarres del barco que transporta a los trabajadores a la plataforma.  De este modo expresan su protesta contra los planes de la compañía Gazprom Neft Shelf, que está realizando pruebas en la plataforma continental ártica.

 

“Con esta protesta pacífica queremos evitar una posible catástrofe, que no está excluida si la plataforma se pone en marcha. La acción de Greenpeace está dirigida contra los peligrosos proyectos de las compañías de perforación en el Ártico, y no contra los trabajadores que, como todos nosotros, son rehenes de la industria del petróleo”, declaró el director ejecutivo de Greenpeace, Kumi Naidoo.

 

Según él, Greenpeace lleva a cabo acciones por todo el mundo para proteger el Ártico contra Gazprom, Shell y todas las corporaciones que “se apresuran a explotar las consecuencias de la crisis climática y que están dispuestas a poner en peligro el bienestar del planeta para obtener un beneficio”.

 

Según el coordinador del proyecto ártico de Greenpeace Rusia, Yevgueni Beliakov, Gazprom, a todas luces, no tiene intención de renunciar a sus planes para la explotación del petróleo en la plataforma continental de este océano, que es una de las regiones más frágiles del planeta.

 

Por eso, los activistas exigen que la compañía rusa revise sus planes antes de que comience el proceso de extracción y el mar de Barents se transforme en una zona de desastre ecológico.

 

“Cada año, acaban en el Océano Ártico hasta 500.000 toneladas de productos petrolíferos por causa de vertidos. Hay que remediar este problema y así no necesitaremos petróleo del Ártico”, afirma Beliakov, convencido.

 

El servicio de prensa de Greenpeace observa que, a pesar de las declaraciones a los medios de comunicación, Gazprom no se ha puesto en contacto con los ecologistas, ni durante su acción, ni en los dos días siguientes. La dirección de Gazprom Neft Shelf ha prometido iniciar los trabajos de perforación este verano y comenzar la comercialización del petróleo a principios de 2013. En caso de éxito, Gazprom Neft Shelf será la primera compañía en explotar petróleo en la plataforma continental ártica. Según las estimaciones de los científicos de Greenpeace y de WWF, en caso de avería, las severas condiciones climáticas no permitirían a los operadores limpiar un vertido de petróleo.

En julio de este año, en la zona de riesgo, un espacio acuoso de más de 140.000 kilómetros cuadrados, Greenpeace ha comenzado a llevar a cabo su acción 'Defendamos el Ártico'. El objetivo es crear una reserva natural mundial alrededor del Polo Norte en la que esté prohibida terminantemente la extracción de petróleo, la pesca y los conflictos bélicos.

 

Según los defensores de la naturaleza, los proyectos de Gazprom y Shell en la plataforma continental ártica pueden causar daños irreparables desde un punto de vista ecológico. Según la dirección de Greenpeace, esta acción se efectúa con el apoyo de los pueblos autóctonos del Polo Norte, que la semana pasada firmaron una petición en contra de la extracción de petróleo en sus territorios históricos.

 

Los representantes de Greenpeace afirman que “la extracción de petróleo en alta mar, especialmente en las condiciones severas del Ártico, aumenta los riesgos de vertidos de petróleo. En las últimas décadas los accidentes en las plataformas petrolíferas y en los barcos petroleros ya han causado a la naturaleza un daño irreparable. Los especialistas consideran que, en caso de avería, la cantidad de petróleo volcado al mar puede alcanzar las 10.000 toneladas. La situación se complica porque los servicios de socorro más cercanos, susceptibles de ser llamados en caso de emergencias, se encuentran en Múrmansk, casi a 1.000 kilómetros del yacimiento. Greenpeace exige que se cree una reserva natural mundial en las altas latitudes alrededor del Polo Norte. Actualmente este territorio no pertenece a nadie.

 

Por lo demás, es poco probable que la acción de Greenpeace repercuta en la imagen de Gazprom y las otras empresas que trabajan en la plataforma continental ártica, pero seguramente atraerá la atención del gobierno, considera el analista de ‘IFD Kapital’, Vitali Kryukov. “Esto sugiere que el gobierno debería prestar más atención a los proyectos en el Ártico, garantizar una mayor seguridad ecológica y ser más exigente respecto a las perforaciones. Creo que es poco probable que el gobierno se eche atrás con el proyecto. Pero debería aumentar las exigencias por lo que respecta a la seguridad ecológica e industrial”, según  Kryukov.

 

Para este texto se han utilizado artículos de RBC Daily   y Kommersant   .