El regimiento de S-400 de Najodka proporcionará seguridad aérea a la próxima cumbre de la Organización para la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se celebrará en Vladivostok del 1 al 8 de septiembre. Un evento de estas características requiere que se  garantice la seguridad ante posibles amenazas. Pero la presencia de los S-400 en el extremo oriental de Rusia va más allá de la cumbre de la APEC.

sistema de misiles antiaéreos Triumf S-400

El lugar donde se celebrará la cumbre de la APEC podría llegar a convertirse en escenario de un conflicto militar o incluso en objetivo terrorista. Existe una disputa territorial sobre las islas Kuriles del sur, territorio ruso que Japón reivindica. Por otra parte,  la región marítima en la que se sitúa Vladivostok es el baluarte de la flota rusa del Pacífico. Allí se encuentran numerosos aeródromos estratégicos, la ciudad de Arseniev con su famosa fábrica de helicópteros y otros muchos lugares que necesitan protección.

 

Aunque los S-400 empezaron a producirse en serie en 2007, a finales de 2011 solo se habían desplegado dos regimientos, compuestos por cuatro escuadrones con ocho de estos sistemas cada uno. Este año se han formado dos regimientos más: uno en Kaliningrado, en el noroeste de Rusia, y el otro en Najodka, constituido cada uno por cuatro escuadrones. Según el programa de armamento estatal para 2011-2020, se crearán un total de 56 escuadrones de S-400, lo que significa que será preciso incrementar su producción en un 50%. Para alcanzar los objetivos previstos, el consorcio ruso Almaz Antei está construyendo en la actualidad nuevas plantas de fabricación.

Además de Moscú, el noroeste, el extremo oriental, la parte industrializada de los Urales y otras regiones donde los S-400 estarán en servicio permanentemente, podrían aparecer también en la región del Ártico, de la que no se puede decir que cuente con una infraestructura de defensa aérea bien organizada, si exceptuamos la península de Kola.

Las Fuerzas Aéreas, que acaban de celebrar su centenario,  tienen un buen número aeródromos en el Ártico, pero sin una defensa antiaérea adecuada son bastante vulnerables. Cuando se desplieguen en Narian-Mar, Vorkutá, Salejard, Novi Urengoi e Igarka, los S-400 crearán un paraguas de seguridad sobre un enorme territorio, que va desde Arjangelsk a Irkutsk, contra una potencial amenaza de ataque con misiles desde el norte.