“Desde 1987 no se han reemplazado ni el casco bajo la línea de flotación, ni los sistemas de extinción de incendios. Todo esto puede estropearse en cualquier momento”, declaró el representante de la Armada rusa, familiarizado con la situación del crucero.

 

Ahora el buque está atracado en San Petersburgo y hace las veces de museo. Sin embargo, un miembro de la Armada explicó que la compañía Slavianka, a cargo de la cual se encuentra el crucero, “no tiene ni idea de cómo atenderlo”.

 

El buque pasó a estar a cargo de la compañía Slavianka después de que el ministro de Defensa, Anatoli Serdiúkov, lo retirara del equipamiento de la Armada y lo trasladara al Museo Naval Central.

 

En estos momentos hay un procedimiento para registrar el Aurora como cuartel temporal. Y será así como los servicios comunitarios de la ciudad lo atiendan. Lo peculiar del caso es que como no es un edificio residencial, sino un buque, no se tiene en cuenta. Y mientras tanto el Aurora exige una reforma urgente.

 

“Hay que cambiar el casco bajo la línea de flotación cada 10 años. Y no lo han cambiado desde 1987, es decir, 25 años. Las válvulas de la distribución de agua para necesidades técnicas y cotidianas, pueden estropearse en cualquier momento”, explicó el representante de la flota.

 

Además, tal y como explicó, el agua de fuera de borda también es necesaria para los cinco sistemas contra incendios, para los sistemas de refrigeración de los mecanismos existentes (generadores diesel, bombas, etc), así como para suministro de agua de emergencia de la tripulación.

 

“En una ocasión, el crucero 'Admiral Najímov', sufrió riesgo de hundimiento cuando una de las válvulas empezó a gotear. El equipo no lo vio a tiempo y el agua inundó un compartimento de la nave. Con el Aurora puede suceder lo mismo en cualquier momento. Para evitarlo el equipo tiene que comprobar diariamente todas las válvulas.

 

Además de por el agua, el Aurora está amenazado por el fuego. En el crucero hay dos sistemas de extinción de incendios en los compartimentos de combustible que utilizan un gas especial, freón (parecido al utilizado en el submarino Nerpa que sufrió un accidente que causó una veintena de muertos) que tampoco se han rellenado desde 1987.

 

“Nadie sabe si estos sistemas funcionarán en caso de incendio y nadie va a apagar el fuego de forma manual, en el buque ahora no hay ninguna tripulación, solo hacen guardia dos o tres empleados del museo”, explicó el representante de la Armada.

 

Según el reglamento, los sistemas de gas deben comprobarse anualmente y cada cinco años se deben cambiar las bombonas de refrigerante. Pero nadie lo ha hecho en 25 años.

 

El vicepresidente de la Academia de Problemas Geopolíticos, el capitán de navío, Konstantín Sivkov, cree que la transferencia del Aurora a los servicios públicos comunales acabará con la nave definitivamente.

 

“Cualquier organización comercial, incluida Slavianka, se centra en la obtención de beneficios. Y un barco debe atenderlo un equipo de profesionales: una tripulación con marineros, oficiales y un primer oficial. La obtención de beneficios implica la reducción de costes, incluyendo el número de personal. En estas condiciones, la transferencia de una nave única a cualquier empresa comercial puede amenazar su existencia”, dijo Sivkov.

 

Según él, el Aurora no es un buque de guerra, y en la actualidad su valor de combate es nulo. Sin embargo, el crucero participó en dos guerras y es un símbolo de la Armada rusa.

 

“Debe existir una tripulación, aunque sea reducida, para mantenerlo en buenas condiciones. En principio, esta tripulación la puede organizar el museo, o la misma compañía Slavianka”, añadió el experto.

 

La última vez que cambiaron el pantoque del Aurora fue durante los trabajos de reparación llevados a cabo entre 1983 y 1987 en el astillero Zhdánov (ahora Sévernaya Verf).

 

Uno de los representantes de la fábrica puso en duda si la reparación del pantoque era tan necesaria para el legendario crucero.

 

“Una placa de 30 milímetros de acero es suficiente para 100 años más”, dijo el representante de la fábrica.

Aunque no se pudo evaluar el estado del casco bajo la línea de flotación del barco, ya que los empleados de la fábrica, según dijeron, no se dedican a la inspección submarina del Aurora.

La última vez que los buzos de la Armada comprobaron el estado del Aurora  fue en el 2011. Entonces no se encontraron daños visibles en las válvulas ni en el revestimiento exterior.

 

Sin embargo, un miembro del Museo Naval comunicó a Izvestia que para realizar un diagnóstico completo del barco habría que sacarlo del agua. Esto requiere varias decenas de millones de rublos, algo que el Ministerio de Defensa se ​​niega a desembolsar.

 

Artículo publicado originalmente en ruso en Izvestia.