Nicolas Pasternak Slater es un hematólogo (especialista en el estudio de la sangre) jubilado que ahora ofrece conferencias en festivales y congresos de literatura, además de trabajar como traductor. Creció en un hogar en donde su tío ausente era una presencia constante, una figura que él creyó conocer de manera íntima a pesar de no comunicarse nunca de forma directa con él.

La familia Pasternak se dividió en 1921, cuando los padres y las dos hermanas de Borís emigraron de la incipiente Unión Soviética a Berlín. La familia esperaba volver a reunirse, pero la situación política y la determinación de Borís de vivir y trabajar en Rusia lo hicieron imposible. Tras esta separación, Borís Pasternak se dedicó a la escritura, conducido por una fuerte convicción de que su visión artística era acertada. Su épica novela histórica fue sacada de manera clandestina fuera de la Unión Soviética y se convirtió en un éxito internacional tras su publicación en 1957. Borís Pasternak fue obligado a rechazar el Premio Nobel y vivió la condena y el desprecio de la sociedad soviética hasta su muerte, en el año 1960. 

Sus recuerdos de lo emocionante que resultaba para toda la familia recibir una carta desde el extranjero lo inspiraron para traducir y editar una colección de misivas, publicadas con el título de 'Borís Pasternak: Epístolas Familiares, 1921-1960'. Estas cartas fueron lo más cercano a un diario íntimo que mantuvo Borís Pasternak y ofrecen una mirada al interior de la mente de un hombre que se sostuvo gracias a una inquebrantable confianza interior.

¿Qué fue lo que originariamente lo impulsó a traducir el intercambio epistolar entre Borís Pasternak y su familia?

Poseía recuerdos muy vívidos de mi niñez y de la gran excitación que provocaba en mi hogar recibir una carta procedente de Rusia, algo que ocurría en muy raras ocasiones.

Hacia el final de la guerra, cuando yo tenía siete años, llegaban cartas de contrabando por medio de diplomáticos ingleses, y mi madre se ponía muy sensible al respecto. Solía llamar a su hermana y discutir si había cosas que se quedaron sin decir y se preocupaban por si algo horrible le había sucedido a la familia.

¿Hasta qué punto eran conscientes de la realidad en la que vivía Borís?

No escribía sobre terribles asuntos personales sino, más bien, en términos generales cosas como “Si te enterases de todo lo que pasa. No puedo continuar, comenzaría a bramar”. Eran conscientes de que sucedían cosas horribles, de que la gente desaparecía, era detenida y que él no podía escribir sobre esos asuntos. Buscaban pistas y expresiones alusivas, en un intento por descifrar el código que él utilizaba. Por ejemplo, cuando Vladímir Sillov fue detenido y fusilado, Borís escribió: “Ha muerto de la misma enfermedad que el difunto marido de nuestra Liza. Pensaba demasiado y, en ocasiones, eso conduce a este tipo de meningitis”. La familia sabía que el difunto marido de Liza había sido fusilado en 1918, por lo que la alusión a la ‘misma enfermedad’ era un claro indicio de lo que había sucedido.

¿De qué forma pueden estas cartas ayudarnos a comprender su personalidad?

Muestran su inmensa fortaleza interior. En verdad, él no dependía del apoyo de otras personas. Era muy solitario, la confianza de que lo que hacía estaba bien le dio mucha fortaleza. Creía en su poesía y, luego, en la novela que estaba escribiendo. Y eso compensaba absolutamente todo. Incluso en los años 50, cuando estaba escribiendo 'Doctor Zhivago' y lo perseguían y hostigaban, escribió: “No se preocupen por mí; soy feliz. Probablemente nunca haya sido más feliz”. Estaba complacido por estar haciendo lo correcto. Era una persona extraordinaria en ese sentido, encontraba la fortaleza interior y se apoyaba en ella.

¿Pueden las cartas ayudarnos a clarificar algo sobre 'Doctor Zhivago'?

'Doctor Zhivago' es la historia de los acontecimientos que sucedieron en Rusia en torno a la Revolución y después de ella. Aunque la historia se relata desde las vivencias de las personas, ya que sobre todo le interesaban la vida interior de los personajes y la forma en que ésta los sostiene. Borís creía apasionadamente en la vida como si fuera una especie de fuerza mucho más fuerte e interesante que los acontecimientos exteriores. En uno de sus poemas escribe: “Estar vivo, eso es lo único que importa; vivo y ardiendo hasta el final”. En realidad, eso era lo único que le importaba: vivir la vida de forma honesta y creativa.

¿Está tentado por realizar una traducción 'familiar' de 'Doctor Zhivago'?

Francamente, no. En primer lugar, creo que ya existen buenas traducciones,  y yo no creo ser capaz de añadir nada, tan solo por ser un miembro de la familia. En la actualidad, me encuentro trabajando en una traducción de la poesía de mi madre, la hermana de Borís. Resulta difícil publicarla debido a que escribió en tres idiomas: ruso, alemán y, por último, inglés. Va a ser un libro trilingüe, y lo ansío mucho.

Cuéntenos algo acerca de su poesía.

Sus poemas son muy personales. Están muy ligados a su propia vida, que fue bastante infeliz y estuvo plagada de amores infelices. También hay poemas muy emotivos y bellos acerca de los paisajes, la naturaleza, el mar. Era una persona muy apasionada y amó la naturaleza probablemente más que cualquier otra cosa. Escribió su poesía en alemán cuando trabajó en un instituto científico de Múnich. Era muy conocida entre sus colegas, que siempre estaban festejando algo: un cumpleaños, nuevas llegadas o  alguna despedida. Entonces, cuando había una celebración, Lydia Pasternak escribía un poema para sus amigos. En estos textos aparece su lado más liviano. Son bastante irónicos, satíricos y divertidos de leer.

Hubo un gran entusiasmo cuando se publicó 'Doctor Zhivago'. ¿Qué opinión le merece la percepción de la cultura rusa actualmente?

Creo que la percepción occidental de lo que está sucediendo en la cultura rusa en la actualidad se encuentra en un punto bajo. Rara vez uno lee acerca de escritores rusos actuales y sobre el desarrollo de la cultura rusa. Por no decir que el foco de atención no se encuentra allí. Hace poco tiempo hablé sobre Rusia en el marco de un fin de semana cultural en Stonehill House, Oxfordshire (Inglaterra). Tuvo una gran aceptación por parte del público.

Presenté una película que mostró la manera en la que se movilizó la opinión pública en contra de Borís, con encuentros masivos de trabajadores e intelectuales, que unánimemente lo condenaron por haber escrito 'calumnias infames acerca de la sociedad soviética'. Estas personas en seguida se levantaban con mucha obediencia para condenar aquello que decía el libro cuando, por supuesto, ninguno de ellos lo había leído.

¿Cómo es que Pasternak sufrió semejante condena pública y, aún así, escapase del gulag?

Aunque parezca mentira, Stalin también fue un poeta. Su poesía es bastante personal y bella. Quizá poseyese cierto entendimiento de Borís en tanto que poeta que no contaba con una agenda política, que solo estaba interesado en las cosas a un nivel personal. Quizá Stalin viese que, en este sentido, Borís no constituía una amenaza.

Aunque esta no debe haber sido la visión general, ya que, en el crítico pensamiento soviético, la gente debía involucrarse. Cualquier intento por no comprometerse políticamente era en sí mismo casi un acto de traición política. El establishment se encontraba fuertemente en su contra. Eso fue lo que se le reprochó, sin duda, en los tiempos del caso Zhivago. No tanto el escribir 'calumnias' en contra de la historia soviética, sino que se mantuviese orgullosamente apartado.

¿Cree que la literatura como medio de protesta se encuentra en retroceso, no solo en Rusia, sino en todo el mundo?

No creo que una obra literaria vaya a reformar a la sociedad rusa más que lo que podría reformar a otras. Es probable que una de las razones sea que estamos inundados de palabras en un contexto u otro, ya sea en formato electrónico o a través de los periódicos.  

En estos días, en lugar de una inmensa y monolítica manifestación, hay manifestaciones masivas, de millones de personas en Internet, lo cual también puede ser muy eficaz debido a su carácter. Creo que seguirá habiendo grandes obras literarias que constituyen protestas, aunque es probable que las redes sociales tipo Twitter sean un modo de protesta mucho más efectivo.