Ahora que ya es miembro de pleno derecho de la organización,  Rusia está capacitada para tomar parte en la creación de normas del comercio global. El país se despide de su estatus como observador y a partir de ahora tendrá unos aranceles más bajos, algo de lo que se beneficiarán los exportadores rusos de metal y porductos químicos.

“En los últimos años, las exportaciones rusas no solo no se han diversificado sino que se han deteriorado. No hemos creado ninguna estrategia para promover las exportaciones. La entrada en la OMC es la primera medida significativa para ello”, dijo Natalia Volchkova, profesora de la Escuela Rusa de Economía.

El acceso obligará a los miembros del mercado ruso a adaptar su comportamiento al mercado global. Los expertos esperan que el inminente cambio animará a los negocios a operar de manera más transparente, ya que sus actividades no solo serán reguladas por las autoridades rusas sino también por representantes internacionales.

“La esperada estabilización de la política comercial hará que Rusia se convierta en más atractiva para los inversores extranjeros”, dijo Volchkova.

Los analistas de Troika Dialog creen que el sector servicios también se beneficiará con el acceso. Se espera que el arancel en este sector baje, de media, a un 10,3% del 13,3% actual. Aún más, las restricciones a la importación disminuirán, incluidas las aplicadas sobre los comestibles. Al mismo tiempo, habrá otros sectores, como el financiero y las telecomunicaciones, a los que les llevará más tiempo apreciar los beneficios de la entrada en la OMC.

Un estudio del Banco Mundial ha revelado que la adhesión supondrá un aumento de salarios para los trabajadores con menos ingresos y para el personal altamente cualificado. Los especialistas del Banco Mundial atribuyen este hecho a que las compañías extranjeras que quieren abrir sus oficinas en Rusia necesitarán contratar personas de ambas categorías.

Sin embargo, el presupuesto estatal tendrá que pagar estos beneficios. Andréi Belosusov había declarado anteriormente que el presupuesto federal iba a dejar de ingresar alrededor de 188.000 rublos (unos 5.900 millones de dóalres) en 2013 como consecuencia del descenso de los aranceles, mientras que el 2014, el volumen de pérdidas podría alcanzar los 257.000 millones de rublos (unos 8.000 millones de dólares). Aún así, el ministro se muestra optimista. Según sus palabras, la pérdida real será menor, como resultado del aumento del volumen del comercio y la base impositiva. A la tarifa de protección reducida se le ha llamado 'cuota de entrada'.

En cualquier caso, el descenso en las tasas de importación se reducirá gradualmente y eso permitirá que las compañías manufacturas y las granjas se vayan adaptando paso a paso. Actualmente el impuesto medio es del 9,5%, pero se reducirá hasta el 7,4% en 2013, 6,9% en 2014 y alrededor del 6% en 2015. En 2015 tendrá que reducirse hasta el 3,5%.

El pesimismo financiero se compensa parcialmente con las predicciones del Banco Mundial. Según esta institución la adhesión ayudará a aumentar el PIB de Rusia en un 3,3% adicional (un total de 65.000 millones de dólares) en los próximos tres años y en un 11% (215.000 millones de dólares) en los próximos 11 años, y será un tipo de crecimiento a largo plazo. Mientras tanto, los especialistas rusos son menos optimistas. Los expertos del la Escuela Rusa de Economía han declarado que esta nueva situación reportará un 0,5% de crecimiento adicional al PIB

En general, la OMC no infringe los derechos de Rusia. El país ha negociado con éxito los términos de acceso de los bancos extranjeros al mercado doméstico: estas entidades sólo podrán operar a través de filiales rusas registradas y controladas por el Banco Central. La cuestión del gas también se ha resuelto favorablemente, ya que se mantiene la tasa del 30% en el gas natural. Los periodos de transición también han sido beneficiosos, con largas 'aclimataciones' para la industria del automóvil, la agricultura y los seguros.

“Rusia ha obtenido un marco bastante favorable, y nuestra tarea consiste en ser activos y buscar beneficios no solo como país, sino también mejorar las relaciones con las economías con las que compartimos intereses. Por ejemplo, estamos interesados en los países que apoyan muy poco a la agricultura, como pueden ser Australia, Nueva Zelanda, Canadá o Latinoamerica. Este grupo de países es el más interesado en que se elimines con más rapidez los subsidios a la agricultura. Tenemos que unirnos a ellos para buscar el fin de estos subsidios de manera conjunta”, dijo Alexéi Portanski, profesor de economía global y política internacional en la Escuela Superior de Economía.

Los periodos de transición para liberalizar las reglas de acceso a los mercados son de dos o tres años, pero pueden llegar a cinco o siete, dependiendo del sector. El equipo ruso dedicado a la ratificación incluyó la industria automovilística, la agricultura, la maquinaria de granjas y la industria ligera en el grupo de industrias sensibles que podrían encontrarse con dificultades económicas y financieras debido a la adhesión

Los participantes en el mercado creen que estos sectores sensibles perderán enormes cantidades de dinero debido a la entrada de Rusia en la OMC. La industria porcina podía perder hasta 20.000 millones de rublos (unos 630 millones de dólares). “El sector sufre debido a la bajada de aranceles, pasarán del 15% al 11% en los productos de granja. Por lo que respecta a la cría de cerdos, esperamos que haya una reducción total a la tasa del 15% y un descenso del 40% al 5% en animales vivos”, declaró Yuri Kovalev, jefe de las Granjas Porcinas Nacionales Unio.

Artículo publicado originalmente en ruso en RBC Daily.