La organización ecologista subrayó que los activistas llegaron durante la madrugada a las instalaciones petroleras procedentes del buque "Arctic Sunrise".

Seguidamente, escalaron con cuerdas las torres de la plataforma, donde tienen intención de permanecer tiempo, ya que cuentan con víveres para varias semanas.

Los trabajadores recibieron con surtidores de agua fría a los activistas, pero esto únicamente retrasó durante unos minutos el abordaje de los ecologistas en la zona del mar de Pechora, al sur del mar de Bárents.

"Hemos escalado la plataforma petrolífera de Gazprom apoyados por más de un millón de personas que se han sumado a la nueva campaña de de protección del Ártico", señaló Naidoo en un mensaje electrónico enviado a la prensa.

El director de Greenpeace explicó que, al igual que ocurre con los planes de la petrolera Shell de perforar en aguas de Alaska, "no se trata de si habrá un vertido de petróleo, sino de cuándo".

"La única forma de evitar que se produzca la catástrofe que supondría un vertido de crudo en un entorno natural único como este, es prohibir ahora y para siempre las perforaciones", apuntó.

Gazprom confirmó en un comunicado que los ecologistas violaron la zona de seguridad para la navegación de 500 metros en torno a la plataforma, escalaron sus instalaciones y se amarraron a ellas.

"Se les invitó a subir a la plataforma para entablar un diálogo constructivo. Sin embargo, se negaron y dijeron que seguirían colgados", señala la nota.

La Prirazlómnaya, que explota un yacimiento cuyas reservas se estiman en 72 millones de toneladas, es considerada la primera plataforma petrolera del mundo que es resistente al hielo.

Gazprom está destinada a convertirse a principios del próximo año gracias a este yacimiento en la primera compañía que comercializa crudo extraído del Ártico.

Greenpeace, que opina que la plataforma puede ser objeto de un ataque terrorista, considera que Gazprom puede extraer la misma cantidad de petróleo en otros lugares del planeta.

De hecho, la organización quiere que la ONU declare el Ártico un santuario ecológico donde esté prohibido extraer petróleo y la pesca intensiva, al igual que en la Antártida.