La semana pasada representantes del gobierno israelí realizaron simultáneamente declaraciones, de una dureza sin precedentes, dirigidas a Irán. Acto seguido las autoridades militares de ese país describieron, por primera vez, el posible curso de las acciones militares y comunicaron estar preparadas para la guerra.

Como señala 'Kommersant', el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, definió el tema de Irán como una prioridad para su gobierno e informó del trabajo realizado durante el último mes en la 'organización de la defensa del país'. El ministro de Seguridad Interior, Yitzhak Aharonovitch, informó de la absoluta disposición de la policía y los servicios de bomberos.

Además, el exministro de Defensa de la Retaguardia, Matan Vilnai, pronosticó que la guerra se limitará a una resistencia de 30 días en unos cuantos frentes (Irán, la franja de Gaza y el sur del Líbano). Al mismo tiempo, aseguró a sus compatriotas que los sistemas antimisiles 'Cúpula de hierro' y 'Jets' ofrecen una protección con garantías.

Evgueni Satanovski. Fuente: ITAR-TASS.

"A día de hoy, las probabilidades de que haya guerra con Irán son del 100%. Es difícil pronosticar hasta qué punto será una guerra únicamente entre Irán e Israel, ya que los principales enemigos geopolíticos de Irán son las monarquías árabes (Bahrein, Qatar, Kuwait, EAU, Omán y Arabia Saudí)", dijo Satanovski a Rusia Hoy.

Según él, es como escuchar el trueno y darse cuenta que está a punto de comenzar la tormenta. "Bueno pues, el trueno ya retumba", afirma el experto.

Satanovski no descarta que pueda haber varios escenarios de desarrollo del conflicto militar. "Es muy difícil decir si empezará entre septiembre y octubre con un ataque israelí sobre complejos nucleares iraníes, como dicen muchos, o con un intento de ataque preventivo de Irán sobre Israel, dependiendo de las posibilidades de que disponga el país persa, o si será entre enero y julio, es decir, entre las elecciones presidenciales estadounidenses y las iraníes", señala Satanovski.

Las elecciones presidenciales en EE UU tendrán lugar en noviembre de este año, pero el nuevo presidente y su administración no ocuparán el cargo hasta enero del 2013. Las elecciones presidenciales en Irán están previstas para  junio de 2013.

Una situación explosiva

Cuando le preguntan cuándo considera más probable que comience el conflicto militar, Satanovski contesta: "Yo diría que hay un 15% de probabilidades de que empiece en otoño, un 70% en el periodo entre las elecciones presidenciales y, como máximo, un 5% de que no pase nada. También esto podría ocurrir”.

"Sin la guerra no se podrá decidir quién es el principal país del mundo musulmán, en general, y en las aguas del Golfo Pérsico en particular. La situación que se está desarrollando en el mundo árabe, y no solo en el mundo árabe, teniendo en cuenta los intereses de Irán en Pakistán, en Afganistán, en África del norte y en la periferia lejana, conduce inevitablemente a una guerra.

La ideología que creó la Revolución Islámica (en Irán), que es el alma de la propia ideología iraní actual, se apoya en la idea de que todo el mal en el mundo proviene de Israel, que si Israel no existiese sería mejor para todos, y que hay que borrar a este estado de la faz de la tierra. Esto ha hecho caer a Irán en una trampa. Israel, como cualquier estado, no quiere que lo aniquilen", dice Satanovski.

Además, se refiere a los constantes lanzamientos de misiles y a las provocaciones terroristas auspiciadas por Irán, y al hecho de que las dos últimas guerras de Israel fueran precisamente contra la República Islámica. Todo esto, en su opinión, hace que los israelíes supongan que en cuanto Irán disponga de armas de destrucción masiva, y si no se detiene el programa atómico iraní es perfectamente plausible que Teherán se haga con ellas la próxima primavera, las utilice contra Israel.

"Es un país agresivo profundamente creyente, sus líderes utilizarían con gusto cualquier tipo de arma que tuvieran a mano", afirma Satanovski.

A la pregunta de qué probabilidades hay de que Israel ataque a Irán en solitario, el experto respondió: "Bastantes". "Está claro que los Estados Unidos se verán inevitablemente metidos en esta guerra", considera además Satanovski.

“Los israelíes están marcados por sus experiencias previas. No solamente la experiencia propiamente israelí sino también la Segunda Guerra Mundial. Saben perfectamente que la llamada sociedad mundial, la ONU y demás, podría traicionar a cualquiera”, afirma el experto. “Comprendiendo esto, se orientarán exclusivamente a salvaguardar su propia seguridad y nada más. El programa nuclear israelí se ha desarrollado precisamente para estos casos. Por lo tanto, el 'día X' prácticamente ya ha llegado". 

La posición de Rusia

En caso de conflicto militar, Rusia jugaría un papel de observador y consejero, "porque el asunto no va con nosotros en absoluto", señala. "Lo único que Rusia debería hacer es prepararse para la entrada de refugiados iraníes que lleguen de forma directa, a través de la región de Astraján y Daguestán, o bien vía Azerbaiyán o Armenia para luego cruzar en avión o en coche. Habrá que controlarlos para saber cuántos pueden iniciar en nuestro país incidentes desagradables", señala Satanovski.

Según él, "si a alguien en la estructura de la Guardia de la Revolución Islámica se le mete en la cabeza convertir  el Cáucaso Norte en un Líbano del sur, puede hacerlo en dos o tres meses. Y esto es algo que nuestros 'amigos' y 'aliados' iraníes ya nos han insinuados varias veces", señaló el politólogo.

"Además, habrá que abrir el monedero mucho más, porque el precio del petróleo se pondrá, inevitablemente, por las nubes. Me gustaría confiar en que Qatar tendrá grandes problemas con el transporte de sus petroleros con gas licuado hacia el mercado mundial, un gas con el que ya nos ha arrebatado un cuarto del mercado europeo y con el que está dispuesto a arrebatarnos mucho más", añadió Satanovski.

El experto añadió que el conflicto militar "frenará la participación de Irán en el gaseoducto de Nabucco rodeando el territorio ruso", lo que también juega a favor de Rusia, que levanta un gaseoducto alternativo 'South Stream'.