“La UNESCO ha expresado en una carta dirigida a la Unión de arquitectos de Rusia su ‘profunda preocupación’ y ha pedido un informe sobre el estado del bien patrimonial. La organización internacional se hace muchas preguntas con respecto al estado del Kremlin. También sobre su conservación, cuyos responsables, conforme a la Convención del Patrimonio Mundial, son las autoridades rusas.

 

“Este verano, en la sesión celebrada en San Petersburgo, no se discutió sobre los monumentos rusos”, declaró Zaika. “Pero figurará en la agenda del próximo año.”

 

El Kremlin se rige por tres organismos: el Servicio Federal de Conservación, el Museo de Moscú y el Museo del Kremlin. Por lo demás, no existe un consejo único coordinado que responda por el bien. Desde 2007, el Comité de Patrimonio Mundial, pedía un plan de desarrollo del Kremlin y de la Plaza Roja. Se presentó un informe en 2011, pero no contenía respuestas concretas a las preguntas formuladas.

 

La UNESCO exige que antes del 1 de febrero de 2013 se informe del estado de este monumento, de cómo se están ejecutando las labores de mantenimiento y de qué manera se están llevando a cabo los planes. En base a esos documentos se discutirá en la sesión y se tomará una decisión definitiva.

 

Natalia Samover, coordinadora del movimiento ciudadano de protección del patrimonio de Moscú 'Arjnadzor', dice que se están realizando tres proyectos de construcción en el Kremlin: la reconstrucción del Edificio 14, la edificación de un complejo técnico en el Jardín Tainitski y de dos pabellones a ambos lados de la Torre de Kutafia.

 

“La construcción se está llevando a cabo cerca de los bienes del Patrimonio Mundial, violando todas las leyes internas y de la Convención sobre la protección del Patrimonio Mundial”, declaró Samover. “Además, ninguno de los proyectos se discutió con la UNESCO, cuando es obligatorio”.

 

Natalia Dushkina, experta del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos (ICOMOS), afirmó que su organización, junto con otras, ha dirigido un llamamiento al CPM advirtiendo de todas estas infracciones.

 

Explicó que el Kremlin es un bien patrimonial muy complejo. Allí, sin lugar a dudas, tienen que permanecer algunos órganos rusos de poder. Se requiere una modernización constante y la adaptación de los edificios y, para ello, es preciso estar en contacto permanente con la UNESCO. Por ejemplo, a principios de 2000 se intentó instalar en el Kremlin un helipuerto, lo cual suponía una grave amenaza para los edificios. En el desistimiento de esta idea tuvo un gran peso la opinión de expertos internacionales.

 

El secretario de prensa de Asuntos Presidenciales, Víctor Jrekov, confirmó que se están llevando a cabo todas las obras mencionadas y remarcó que todas se realizan de acuerdo con las autoridades de supervisión rusas. “Si la UNESCO quiere que se le envíen documentos sólo tiene que pedirlos a los departamentos correspondientes, por ejemplo, al Ministerio de Cultura”.

 

Vladímir Tsvetnov, director del Departamento de Control y Supervisión estatal del Patrimonio Cultural, adscrito al Ministerio de Cultura de la Federación Rusa, considera que no hay motivo para recelar sobre el estado del Kremlin. “Supervisamos todos los proyectos. Se reúne periódicamente nuestro Consejo de metodología, se toman decisiones y, si es necesario, se introducen cambios en el proyecto”, precisó el funcionario. El edificio 14, declaró Tsvetnov, no es un monumento. La construcción junto a la Torre de Kutafia se revisará y, en caso de ser necesario, se detendrán los trabajos.

 

Añadió que la UNESCO está constantemente “preocupada” por el estado de los monumentos situados en territorio ruso. Pero, en cualquier caso, todos los informes estarán listos para principios del próximo año. También estarán a disposición de los expertos internacionales.

 

Cabe añadir que la UNESCO exige que los proyectos se debatan antes de su puesta en marcha. Zaika está convencida de que el incumplimiento de estos requisitos conllevará que se impongan sanciones a Rusia. Y, además, severas, que podrían llegar hasta el punto de que se excluyera el Kremlin y la Plaza Roja de Moscú de la lista de bienes del Patrimonio Mundial, de la cual forman parte desde 1990.

 

Artículo publicado en Izvestia.