Vladímir Putin recibió en el Kremlin a 66 defensores del pueblo, calificándolos de “aliados en la defensa de los intereses de los ciudadanos” y declarando que esta es una parte importantísima de su trabajo e, incluso, el “sentido de su vida”. En Rusia hay mucha burocracia y actitud formalista hacia las personas, ha reconocido el presidente y ha propuesto hacer la institución de estos comisionados obligatoria para todos (ahora existe en 67 regiones).

Los comisionados no tienen fuerza para influir administrativamente en la situación, lo que es justo, “de lo contrario esta institución empezará a burocratizarse”, estimó Vladímir Putin. “La institución se fundamenta en la autoridad de una persona con cuya opinión las autoridades deben contar”.

Los participantes en el encuentro garantizaron al Presidente que la efectividad de su trabajo depende no solo de su autoridad, sino también de la disposición de los funcionarios para cumplir sus recomendaciones. “A menudo las cartas a los gobernadores, asambleas legislativas y fiscales parece que se marcharan al espacio”, declararon.

“Nosotros solo podemos señalar las situaciones en las que se ha cometido una infracción de los derechos humanos y recomendar su eliminación”, señaló Irina Skupova de Samara. “Con frecuencia recibimos evasivas como respuesta. Nunca nos conformamos con la fórmula 'a tomar en consideración' de las autoridades. Estas lo toman en consideración, pero los derechos humanos se siguen infringiendo”.

Han pedido al Presidente que recomiende a las autoridades de todos los niveles, que presten mayor y mejor atención a los informes de los Defensores del Pueblo, ya que la ley no obliga a leer estas memorias, ni mucho menos a reaccionar de alguna manera. Putin prometió “regular” el procedimiento.

Pero hubo más cuestiones. El Defensor del Pueblo del país, Vladímir Lukin, declaró que sus colegas en las regiones no están en situación de influir en las estructuras federales de la periferia.

“Hay que elevar el estatus de los comisionados regionales al nivel federal”, declaró Mijaíl Fedótov, jefe del Consejo de Derechos Humanos, a los periodistas. Putin ha prometido crear un grupo de trabajo que se ocupe de estas cuestiones.

Los defensores del pueblo apuntaron de manera unánime a los jueces como los principales infractores de los derechos humanos. El Presidente ha declarado no estar en contra de la participación de los comisionados en los consejos de la magistratura, que son quienes imponen sanciones a los jueces y les pueden hacer perder su toga. En la actualidad los consejos están formados principalmente por jueces y representantes de organizaciones sociales.

Con cierto reproche encubierto los invitados hablaron de la multiplicidad de la actividad de defensa de los derechos: en las regiones van a aparecer muy pronto comisionados para los negocios, para las minorías étnicas, se plantea la idea de un delegado para los derechos de los minusválidos. “Claro que no existe una gran actividad de defensa de los derechos, pero esta deber regularse desde un único centro”, le insinuaron a Putin.

Publicado originalmente en RBC Daily