El ‘Asolo Art Film Festival’ pasa por ser uno de los festivales de cine más selectos del mundo, y eso solo puede medirse por la calidad y criterio de los títulos seleccionados. Así ha ocurrido desde sus primeras ediciones y por allí han pasado, además de Tarkovski, Alain Resnais, Jean Rouch o Luciano Emmer. Con el tiempo, ha ampliado el espectro dentro de las artes visuales: la fotografía, la instalación, el arte digital o el diseño gráfico. En la presente edición, el director artístico Steve Bisson ha arropado la sección oficial, puramente cinematográfica, con una cuidada representación de arte contemporáneo ruso alrededor de un tema central, la figura femenina en la Rusia moderna, con el título ‘Madre Rusia’, expresión que en los años del comunismo representó la Unión Soviética multiétnica, pero cuyo significado hunde sus raíces en los mitos femeninos de la cultura eslava.


Fuente: Olga Chagaoutdinova.

Foucault en Siberia

 

Olga Chagaoutdinova completó sus estudios artísticos en Canadá, pero vive y trabaja también en Rusia y Cuba. “Sí, todos mis proyectos tienen un poco de estos tres países. Acabo de pasar dos meses en Rusia y dos semanas en Cuba, y ahora imparto cursos de fotografía en Canadá”. Ahora viajará a Asolo para recibir el premio internacional ‘Eleonora Duse’, con el que se distingue a mujeres por su méritos artísticos. “Es un gran honor y una enorme responsabilidad, me sitúa en otro nivel creativo a la hora de pensar mis proyectos estética y técnicamente”, responde a Rusia Hoy. “Era una actriz, ¿verdad? Por eso, al principio, me sorprendió tanto cuando me informaron del premio”. Eleonora Duse fue una de las más importantes actrices europeas que, junto con su compañía, representó, en 1883, en la entonces capital rusa, ‘Antonio y Cleopatra’ de Shakespeare. Su técnica dejó una profunda huella en el público ruso. Inspiró a Stanislavski, quien la tomó como modelo para codificar su método, y Chéjov le dedicó un elogioso párrafo en ‘La Gaviota’. “Viendo a Duse entiendo porque el teatro ruso es tan aburrido”, afirmó el escritor en su círculo íntimo.

 

Además de recoger el premio, Chagaoutdinova presenta la serie ‘Prisioneras’. “Este trabajo sólo lo he expuesto en el Museo Ruso de Bellas Artes del Lejano Oriente, en la cárcel donde las realicé y en Cuba. En 1996, tuve la oportunidad de visitar una prisión y quedé muy impresionada con los rostros que vi. Es habitual, en Rusia, esa mirada intensa, tal vez por nuestro inconsciente histórico. Pero allí me encontré con una acumulación muy fuerte de esa mirada intensa, llena de sufrimiento y dolor. Así que, cuando empecé a estudiar fotografía, decidí volver a ese tema en 2005. Por supuesto, no intenté juzgarlas, sino leer sus rostros como una cartografía del dolor de sus vidas, de la vida en la ‘Zona’”.

 

La fotografía tuvo en los sistemas de control policial una de sus primeros usos sistemáticos. ‘Capturar’ la imagen del delincuente, del sospechoso, del incómodo para el poder, fue y es una de las principales armas burocráticas de vigilancia. “Me interesó observar la existencia humana en un entorno panóptico, de castigo. El proceso de supresión de los rasgos de identidad personal y sexual. El proyecto incluye muchas horas de grabación de los testimonios y otras fotografías. Pero decidí sólo mostrar estos retratos”.

 

El premio ha sido otorgado a Chagaoutdinova por “su investigación artística de los distintos aspectos culturales e iconográficos de la sociedad rusa, con especial énfasis al rol femenino”. “Todavía estamos en plena transición”, afirma Chagaoutdinova, “por eso mi trabajo también se desarrolla en Cuba. Se podría decir que documento los cambios en la vida íntima de ciertas sociedades en pleno proceso de cambio, pero no deja de ser un trabajo introspectivo. ¿Quién soy yo? Me interesa observar lo que le sucede a la gente cuando está al borde de una gran transformación, y cuando observo a la gente me estoy conociendo a mí misma”. Sus series sobre interiores de la vida doméstica rusa y cubana conforman un paisaje íntimo donde conviven dos sistemas. “No somos conscientes de lo que mostramos a los demás. Además, puede que a los otros no les interese lo que hacemos o no tengan la habilidad para comprenderlo”.

 

Vasili Akiónov y Joseph Brodsky revisitados

 

La artista y diseñadora gráfica, Polina Pakhomova, afincada en Londres presenta su instalación ‘Generations of Winter’, basada en la novela de Vasili Aksiónov, que en España se ha titulado ‘Una saga moscovita’. La historia de la familia Grádov y el arco histórico que plasmó Aksiónov, sirven de reflexión sobre los estragos de las purgas durante el Gran Terror. “Borrar o garabatear era una de las formas de falsificación en el sistema estalinista”, explica la artista. “Siempre me interesó la narración visual y cómo podemos cambiar el significado de las imágenes con la manipulación. En este proyecto quise tomar como punto de partida material textual para convertirlo en lenguaje visual. Normalmente lo he presentado en formato libro, pero esta vez aprovecho el espacio de la Gipsoteca de Possagno y sus paredes altas para distribuir los retratos manipulados.”

 

 

Entre las imágenes hay nombres conocidos. “Científicos, artistas, académicos… los más talentosos de su generación. No cometieron ningún crimen pero se les señaló para que desaparecieran y fueran ‘borrados’ de la sociedad, tal vez porque defendían ideas propias. Utilizo la palabra ‘borrar’ literalmente: se intentó erradicar toda constancia de su existencia. Sus retratos se cubrían con tinta, sus nombres desaparecían, las fotografías se manipulaban. Incluso la población civil destruía los álbumes familiares para que no hubiera constancia de ninguna conexión con el represaliado. En mi caso he realizado una acción semejante, desvirtuar los retratos hasta hacerlos irreconocibles”. Pakhomova nos habla, pues, de un episodio no cerrado en la historia de Rusia. “Actualmente el acceso a los archivos está restringido a los investigadores, así que los nietos, el público general, no pueden saber qué sucedió a sus abuelos. Las nuevas generaciones poco saben de lo que pasó, en los libros de texto se pasa de puntillas. Por eso nos encontramos de nuevo casos judiciales fabricados. Ésta es la razón por la que escogí la novela de Aksiónov”.

 

Por su parte, la cercanía de Asolo a Venecia se hace notar con la presencia del poeta Joseph Brodsky, a cuya memoria se dedica la jornada inaugural con una instalación en la Torre Reata y una proyección de la película ‘Una habitación y media’, del realizador ruso Andréi Khrzhanovski.

 

 

La buena salud de la fotografía y el audiovisual ruso

 

En el Museo Civico de Asolo se presenta la exposición colectiva ‘Madre Rusia’, con la obra de doce fotógrafos: Nikita Pigorov, Anastasia Khoroshilova, Anastasia Tailakova, Max Sher, Igor Starkov, Olga Chagaoutdinova, Sasha Rudelsky, Margo Ovcharenko, Olya Ivanova, Alla Esipovich, Anna Kharina y Katerina Belkina. Desde perspectivas muy distintas, abordan el tema de género de una figura nuclear de la sociedad rusa, especialmente ahora que, como ha explicado Olga Chagaoutdinova, todo se encuentra aún en proceso de cambio.

 

 

En una sección especial titulada ‘Russian Cinema Season’, se proyectarán cinco largometrajes del reciente cine ruso con el mismo criterio, en cuanto a temática, del Festival. Dmitry Demin rueda en formato digital un retrato imaginario del autor de ‘Almas muertas’ en ‘Gogol, Portrait of a Mysterious Genius’. Por su parte, en el título estrenado a finales del año pasado ‘Visotski: Happy to be Alive’, Pjotr Buslov revisa la vida del legendario actor y cantante. Svetlana Proskurina, en ‘Ostrova’, rinde su homenaje personal a su mentor, Alexander Sokúrov, con quien trabajó en la dirección artística de ‘El arca rusa’. Igor Nurislamov firma el documental de 2010 sobre la mujer de Fiódor Dostoievski’, ‘A letter to the Husband’ y Alexander Kott recrea en ‘The Brest Fortress’ el inicio de la Operación Barbarroja en suelo soviético.

 

El documental, como género, vive una segunda juventud gracias a la explosión de posibilidades que han generado las nuevas tecnologías y la reducción de los costes de producción. En Asolo se proyectará ‘The Reverse Side of Stalker’ de Igor Majboroda, la historia del director de fotografía ruso más importante, Georgi Ivánovich Rerberg. Es el responsable de la fotografía de ‘El espejo’, pero algo sucedió durante el rodaje de ‘Stalker’ que Tarkovski llamó a un substituto y su nombre quedó borrado para siempre de los títulos de crédito. Sólo conocemos, por así decirlo, la versión de Tarkovski. El documental de Majboroda intenta arrojar luz sobre lo que pasó en este rodaje mitificado.


El 26 de agosto, ‘Lendok’, el referente del cine documental en Rusia, apadrina el trabajo de 4 realizadores: el mito actualizado de Petersburgo de ‘Petersburg’s Dolls’ y el mundo de la danza a través de una de las grandes bailarinas actuales en ‘Ulyana Lopatkina, or dancing on weekdays and holidays’, ambas de Sergey Lando, los estudios de música más allá del género clásico en ‘Jazz Kids’ de Viola Vorobyova, y los prepartivos de un titánico proyecto artístico del guru del underground leningradense Boris Koshelokhov en ‘Two Highways’ de Alexander Markov & Nick Teplov.

 

 

www.asolofilmfestival.it

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