El mundo del fútbol nunca supo de un futbolista con el apellido Dealbert hasta el año 2009. Nativo de Castellón, jugaba en la Segunda División de la liga de fútbol española.

"Castellón es una ciudad pequeña, donde todos nos conocemos unos a otros”, explica Dealbert. “El fútbol allí es muy popular; los seguidores en gran medida apoyan al equipo local. En Castellón no hay futbolistas extranjeros y esto da excelencia a nuestro club respecto a otros equipos españoles. Esta situación me ayudó a debutar como futbolista profesional a una edad muy temprana”.

Dealbert jugó en el Castellón hasta los 26 años. A una edad tan madura, un futbolista no suele ya subir de categoría. Pero Ángel es una excepción a esta regla. El entrenador Unai Emery, mentor de jóvenes de Segunda y Tercera división, conocía muy bien el potencial de Dealbert e invitó al chico a jugar en el Valencia.

 “Fue una verdadera sorpresa”, recuerda Ángel todavía admirado. “Mi contrato con el club estaba por finalizar y había recibido ofertas solo para equipos de Segunda. Después de sospesar todos los pros y contras, había decidido quedarme en mi ciudad natal y seguir con el Castellón, pero entonces, de repente, llamé a Emery”.

Esta llamada supuso un cambio radical en la vida de Dealbert.  Una distancia de 150 kilómetros, no solo supuso que el futbolista se encontrara en la capital de su comunidad, sino que además empezó a jugar codo con codo con sus ídolos.

 “Había estado antes en Valencia de compras, por visitas culturales y para ver el campeonato de Liga. Trataba de no perderme ningún partido del Valencia en la UEFA. Mestalla siempre estaba lleno y el ambiente me cargaba las pilas para toda la semana. Mi paso hacia el equipo ché fue como un sueño. Sin embargo, para demostrar mi valía tuve que hacer un gran esfuerzo y trabajar mucho. Emery se había comprometido a llevar el club a la Champions y a ganar los partidos contra el Real Madrid y el Barça”.

Las tres temporadas de su tándem con Emery aportaron grandes satisfacciones a la ciudad de Valencia. El equipo Che daba la sensación de ser una fortaleza bien organizada, en la que Dealbert se erigió como la principal torre de la defensa.

“La confianza de Unai me hizo creer en mí y me permitió desarrollarme en todos los aspectos del fútbol. Yo siempre he luchado hasta el final y he salido a cada partido como si fuera la última batalla. Conseguimos quedar en el tercer puesto de la Liga tres veces y tuve el honor de llevar el brazalete de capitán. Estuve en el campo durante los partidos de la Liga de Campeones”.

Con la salida de Emery,  Dealbert fue en busca de un nuevo equipo. En los medios de comunicación españoles se dijo que el entrenador se llevaría al jugador con él a Moscú, pero el destino quiso otra cosa.

"He tenido ofertas de clubes de España, Italia, Ucrania y Rusia”, explica. “Me he decidido por el Kubán, porque era la opción que mejor me parecía, y no solo en el aspecto económico. Siempre he querido probar suerte en el extranjero. Cuando escuché el planteamiento del Kubán, un club que tiene la intención de fijarse y alcanzar metas muy ambiciosas, acepté con gusto la oferta de trasladarme a Rusia. Por supuesto, será difícil al principio, porque hay que adaptarse. Pero creo que lo conseguiré. "

Muchos han comentado que este es un gran paso atrás en la carrera del defensa, pero Ángel piensa lo contrario.

"Para mí es una nueva y emocionante etapa. El Kubán tiene  potencial para crecer hasta el nivel de los pesos pesados de la liga rusa, el CSKA y el Zenit. Creo que en tres o cuatro años, el club de Krasnodar estará luchando por un puesto en la Liga de Campeones. Me gustó mucho el equipo, todos están siendo muy amables y dispuestos a ayudarme en mi adaptación. La hermosa ciudad de Krasnodar tiene algo de mi Castellón natal, pero con su propio color”.

Muy pronto, el 16 de septiembre, Dealbert volverá a coincidir con su antiguo maestro, Unai Emery, cuando el Spartak visite al Kubán en un partido de liga.

“Emery es un profesional de pies a cabeza, que vive de y para el fútbol. El Spartak, desde mi punto de vista, no se ha equivocado de entrenador. Estoy convencido de que muy pronto su equipo ofrecerá la clase de fútbol que uno quiere ver. Por supuesto, tiene que adaptarse a un nuevo país, a otra mentalidad de juego, pero esto no será un problema para Emery. Cuando llegue a Krasnodar, iremos a cenar y recordaremos viejos tiempos aunque, en el momento en que entre en el campo, haré todo lo posible para derrotar a su equipo”.