Las componentes del grupo Pussy Riot, en la víspera de las elecciones presidenciales, entraron en la Catedral de Cristo Salvador donde cantaron una oración punk  cuyo estribillo decía así: “¡Virgen María, llévate a Putin de aquí!”. Se encuentran bajo arresto desde marzo y el 17 de agosto fueron condenadas a dos años de prisión por 'vandalismo'. A juzgar por las encuestas del Levada Center, la mayoría de los ciudadanos no duda de que la decisión se ha tomado de manera justa.

 

El 44% de los encuestados declaró que el juicio se lleva a cabo de manera  “justa, objetiva e imparcial”. Sin embrago un 17% no cree en la integridad del tribunal. Casi el mismo porcentaje, un 18% considera que la sentencia se impondrá  “desde arriba”. Mientras que el 36% está seguro de que el tribunal tomará la decisión sobre el destino de Pussy Riot “de acuerdo con las pruebas de culpabilidad”.

 

Además, según los datos del Levada Center, la opinión pública no está a favor de Pussy Riot y se ciñe más a la versión oficial de los hechos. El 41% de los encuestados cree que el motor impulsor del proceso fue la “indignación de la comunidad ortodoxa”.

 

Otras opiniones son,  por ejemplo,  la venganza personal del Patriarca y del Presidente o el propósito de las autoridades para intimidar a la oposición, lo que suman un total del 25% de los encuestados. Solo unos pocos encuestados veían como iniciadores del proceso a la administración presidencial, al patriarca Kirill o a Vladímir Putin, (8%, 6% y 4% respectivamente). La respuesta más popular es: “la comunidad eclesiástica general” (23%), o la Iglesia Ortodoxa Rusa (19%). A una tercera parte, como en otras encuestas sobre Pussy Riot, le resulta difícil contestar.

 

 

“La mayoría de las personas reciben la información de la televisión, por lo que, o no saben nada, o perciben los acontecimientos de acuerdo con la versión oficial, es decir, la versión de que el caso representa 'una burla y una ofensa”, explicó el director del centro Levada, Lev Gudkov.

 

En los resultados de la encuesta se refleja el estado interno de la sociedad, añade el experto: “La sociedad, ante acontecimientos agresivos o amorales experimenta la necesidad de un reglamento preciso de conducta y la necesidad de una autoridad dogmática”.

 

El 60% de la población se compone de una 'mayoría conservadora' que vive 'en un mundo de valores ceremoniales', explica el investigador senior del Instituto de Sociología, Leonti Bízov. “Y en los marcos de este arquetipo, de esta  imagen del mundo, se considera que la Iglesia Ortodoxa es correcta, y todo lo demás, la 'odiada minoría liberal' u 'Occidente', se perciben con hostilidad”,  dijo el experto. Según él, es “extremadamente difícil” transmitir a la mayoría nueva información.

 

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“El proceso contra Pussy Riot muestra que tanto la Iglesia como el poder político son fuertes y “llegan a los sectores más conservadores e ignorantes de la población”, declaró el líder del movimiento Pro Derechos Humanos, Lev Ponomárev. “Existe una contradicción entre la parte culta de la sociedad, que condena unívocamente el proceso y la población que tiene lavado el cerebro”, dice el activista de derechos humanos. Todo esto, según el Ponomárev, podría conducir a “la conversión de Rusia en un Irán ortodoxo”.