Fuente: Ruslán Sujushin.

Con ocasión del bicentenario de la Campaña de Rusia, se han realizado numerosas reconstrucciones históricas, pero esta destaca por su duración. Este recorrido de 5.300 kilómetros a través de Rusia, Lituania, Bielorrusia, Polonia, Alemania y Francia les llevará dos meses. Planean llegar en octubre a Fontainebleau, el lugar donde Napoleón abdicó en 1812, y, finalmente, entrar en París.

El pistoletazo de salida a este ambicioso viaje tuvo lugar en una gran ceremonia en la colina Poklónnaya de la capital rusa. Los cosacos, montados en sus caballos del Don, ataviados con sus uniformes de época de color azul, con sus gorros de piel, sables y lanzas, han recorrido el Parque de la Victoria, destacado enclave moscovita dedicado a la memoria de las victorias de 1812 y 1945. Tras haber desfilado delante de la colina, religiosamente conservada, donde Napoleón esperó en vano a que le entregaran las llaves de Moscú, formaron ante el Museo de la Gran Guerra Patria (II Guerra Mundial, para los rusos). Un coro del ejército entonó el himno ruso en presencia de oficiales y representantes de la jerarquía ortodoxa.

El presidente del Club de Historia Militar de los Cosacos, Oleg Listov, ha recordado el carácter eminentemente pacífico de la reconstrucción. “Esta vez los cosacos van hacia París no en pie de guerra, sino en son paz, en recuerdo de acontecimientos compartidos por toda Europa”. Un representante del clero ortodoxo ha bendecido el viaje. Al mismo tiempo, se soltaron al cielo doscientas palomas, como símbolo de los doscientos años que han pasado desde la guerra. Después, los jinetes partieron hacia París, al son de una marcha cosaca cantada por el coro del ejército.