Actualmente hay cuatro estaciones en proceso de restauración: Paveletski, Leningradski, Saviolovski y Rizhski. En el 2013, será el turno de Kazanski, Yaroslavski, Kievski y Belorusski.

 

Las nuevas estaciones rediseñadas tendrán como objetivo hacer los viajes más cómodos a los pasajeros: habrá señalizaciones en inglés, mejor calidad en los puestos de comida y centros comerciales.

 

Según Serguéi Abramov, jefe de la división de las estaciones nacionales de Ferrocarriles Rusos, “la principal tarea de la restauración es convertir las actuales estaciones en centros de transporte que también cumplan funciones para los negocios”.

 

“De hecho, estamos creando las condiciones para un servicio de calidad dentro del marco de la infraestructura existente. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las estaciones son monumentos arquitectónicos,” dijo Abramov en una entrevista para el periódico Izvestia.

 

Sin embargo, mantener la integridad arquitectónica de las estaciones históricas, contribuyendo al mismo tiempo a hacer la ciudad más atractiva, puede complicar la restauración.

 

“Es muy difícil realizar una sería restauración o construir una instalación totalmente moderna,” dijo Abramov. “No es lo que estamos haciendo ahora.”

 

Uno de los obstáculos principales al que se enfrentaron la ciudad y sus restauradores fue quitar las tiendas y los cafés que rodeaban las estaciones, muchos de los que habían surgido desde la caída de la Unión Soviética y se consideraban 'antiestéticos'. Algunos de los propietarios se enfrentaron en los tribunales a la administración de la ciudad para intentar conservar su posición, pero pocos tuvieron éxito.

 

A medio camino

 

Borís Uborevich-Borovski, director del estudio arquitectónico Ub_diseño y profesor en el Instituto de Arquitectura de Moscú, aprueba el proyecto en general, pero dijo que todavía se trata de “algo que está a medio camino”.

 

“Moscú es una ciudad grande, y las estaciones de tren acorralan al resto de la  infraestructura, haciendo la vida más difícil,” dijo. “Hay muchas construcciones en torno a las estaciones que ocupan un valioso espacio en el centro de la ciudad. Además, las vías del tren de conexión a las estaciones cortan otro tipo de infraestructura”.

 

Uborevich-Borovski está a favor de la idea de trasladar las estaciones desde el centro hasta lugares más cercanos a la circunvalación de Moscú, algo parecido a lo que ocurre con los aeropuertos. Arguementa que así habrá más espacio para construir la infraestructura necesaria y para aparcar los coches.

 

Nuevos usos

 

La estación Belorusski, por ejemplo, fue construida a finales de la década de 1860, cuando todavía estaba en las afueras de Moscú. Ahora, sin embargo, Uborevich-Borovski cree que no hay necesidad de que los pasajeros lleguen hasta el mismo centro. Muchas antiguas estaciones de Europa se han convertido en galerías de arte, dijo, ya que es muy difícil construir más vías de ferrocarril en el centro de las ciudades modernas.

 

Sin embargo, admite que la construcción de nuevas estaciones será cara, incluso alejadas del centro.

 

“Si la ciudad no lo puede hacer o el país no se lo puede permitir, solo queda una opción: restaurarlas”, dijo. “Es necesario por la decadencia a la que están sometidas. Los pasajeros que también utilizan las terminales aéreas están acostumbrados a un cierto nivel de comodidad”.