La mitad de los rusos cree que la Iglesia Ortodoxa Rusa influye en la política interna del país.  Según los datos registrados por el Centro Ruso de Estudio de la Opinión Pública (VTsIOM por sus siglas en ruso), la mayoría de los ciudadanos del país aprueba esta relación entre la Iglesia y el Estado. Por otra parte, uno de cada cuatro de los encuestados desearía que la Iglesia participara más activamente en aquellos asuntos que son de gran importancia para el país. En la opinión de los expertos, “el gobierno se vale de la Iglesia y la emplea para sus propósitos”, pero por sí sola la Iglesia no es un actor político independiente.

En comparación con el año 2010, el número de ciudadanos que consideran que la Iglesia interviene en la política interna del Estado se ha incrementado en un 6%, y ahora se sitúa en el 50% de la población. Por otra parte, según los resultados registrados por los sociólogos de VTsIOM, el 12% de los encuestados todavía la considera como una influencia “significativa”.

Lo cierto es que la mayoría de los rusos no tiene nada en contra de la Iglesia ni contra su intervención en la política: el 43% de los encuestados por el VTsIOM está convencido de que la Iglesia Ortodoxa Rusa “está desarrollando sus relaciones con la sociedad y con el Estado de manera adecuada: es decir, que expresa su posición cuando es realmente necesario y no se mete en asuntos que no la conciernen”.

A su vez, casi una cuarta parte de los ciudadanos (23%) opina que “hoy día la Iglesia Ortodoxa no ejerce la influencia suficiente en la vida de la sociedad y del Estado, y que debería participar más activamente en la discusión y la solución de los “asuntos trascendentes del país”.

Tan sólo una minoría de los encuestados por el VTsIOM (19%) considera que la Iglesia Ortodoxa Rusa participa “demasiado activamente” en la vida de la sociedad y en los asuntos del Estado, en lugar de dedicarse más a los asuntos “espirituales y éticos”. La encuesta, que abarcó un total de 1600 personas, se efectuó entre el 9 y el 10 de junio en 46 regiones diferentes de la Federación Rusa.

Hay que tener en cuenta, que en los últimos seis meses la Iglesia ha estado más de una vez en el epicentro de los sucesos políticos del país. Así, el pasado 26 de febrero, el Patriarca Kiril participó en el congreso del Movimiento “El Frente Popular Panruso”, cuyo fundador y líder no formal no es otro que Vladimir Putin. En el congreso decidió apoyar la candidatura de Putin. Anteriormente, el 21 de febrero, en la moscovita catedral de Cristo el Salvador, el grupo punk Pussy Riot celebró un “punk-tedeum” que rezaba “¡Madre de Dios, echa a Putin!”

El 17 de agosto se podría dar a conocer el veredicto a las integrantes de “Pussy Riot”, acusadas de “vandalismo”. Los demandantes en este juicio son los clérigos que están al servicio de la catedral en cuestión.

A su vez, en la última reunión del Consejo General del partido político Rusia Unida, el Primer Ministro y Presidente del partido, Dmitri Medvédev, habló de la necesidad de apoyarse “en los valores tradicionales, haciendo hincapié en la moral y en el papel de la Iglesia”.

Según Valeri Fiódorov, director general del Centro Nacional de Estudios de la Opinión Pública, los “anticlericales”, que, por regla general, son los que “no están conformes con la labor del presidente del país y del gobierno”,  no suelen pertenecer a la oposición liberal, sino que, en  su mayoría, forman parte de la denominada 'disposición tradicional', a la que pertenecen, por ejemplo, el Partido Comunista y Rusia Justa.

Por otra parte, los que abogan por el fortalecimiento de la Iglesia suelen tener opiniones 'tradicionalistas”, es decir, los que opinan que el Estado tiene que ser 'Ortodoxo'. Fiódorov declaró al periódico Kommersant que “son estos últimos los que opinan que hay que reforzar la moralidad y la ética; y son también los que se muestran partidarios de la sintonía entre el Estado y la sociedad”.

A su vez, Valeri Solovei, catedrático del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, afirmó que, a pesar de la campaña anticlerical, la gente entiende que hacen falta “instituciones que unan y consoliden la sociedad”. “En cambio – aseguró el profesor – el poder político en Rusia conserva la actitud de los tiempos soviéticos ante la Iglesia, considerando que ésta debe jugar el papel de una correa de transmisión del Kremlin”.

Mijaíl Vinográdov, director del Fondo de Política de San Petersburgo, considera que en un futuro inmediato no cabe esperar una clericalización  del Estado. Asimismo, el politólogo Dmitri Orlov, miembro de la Cámara Pública, sostiene que en la reciente campaña electoral la relación entre el poder político del país y la Iglesia llegó a su 'punto álgido', pero que no por ello se debe esperar un aumento de la tendencia clerical. “Como institución conservadora, la Iglesia se pone a disposición del gobierno, que se vale de ella y la emplea para sus propósitos. Sin embargo, la Iglesia Ortodoxa carece de los recursos necesarios para funcionar como una herramienta política independiente o como base para la fundación de un nuevo partido”. Sobre todo, concluyó el politólogo, si se tiene en cuenta que “la Iglesia Ortodoxa no es un factor regulador importante en la vida pública”.